
¿En qué momento te diste cuenta de que ya eras oficialmente adulto/a?
Hablé de ello hace un tiempo en una entrada «De niña a mujer». Tenía tan solo doce años cuando nació mi primer sobrino y pasé, prácticamente, de jugar con muñecas a tener un muñeco de carne y hueso en mis brazos.
Ayudaba a mi hermana cuidando de él en mis vacaciones o fines de semana mientras ella y mi cuñado trabajaban o incluso bajaban a algún torneo de dardos. Me lo llevaba para casa de mis padres y allí esperaba a que llegasen todos de trabajar.
Cuando tenía quince años nació su hermano y la tarea se duplicó. Más tarde uno de mis abuelos cayó enfermo y pasaba temporadas en casa, yo ayudaba en sus cuidados mientras mis padres trabajaban, era lo que tocaba y lo hacía con ganas y cariño, nunca me quejé, ni de los niños ni del abuelo.
Así que de los doce a los dieciséis más o menos, pasé de niña a adulta a fuerza de responsabilidades.
Recuerdo un día que en el instituto, uno de mis profesores tuvo una charla conmigo, no de profesor a alumna, creo que más como un amigo, me dijo que estaba asombrado conmigo, que era muy joven y mientras la gente de mi edad solo pensaba en vivir y disfrutar y eludían responsabilidades, yo me ocupaba de mis sobrinos, mi hermana pequeña y mi abuelo, me esforzaba en los estudios y si era necesario echaba una mano a mis padres en un pequeño comercio que tenían. Imagino que yo aquello lo veía normal él, acostumbrado a trabajar con adolescentes, sabía que todos asumían responsabilidades.
Las circunstancias son las que mandan en muchas ocasiones, podemos pasar de niños a adultos en un abrir y cerrar de ojos, no siempre depende de nosotros, o sí…
B.D.E.B.
