¿Pueden ser dos?

¿Pueden ser dos?

No es el momento pero refleja lo importante.

Si pudieras revivir un solo día de tu pasado, ¿qué día sería y por qué?

A lo largo de mi vida han habido unos cuantos días muy importantes que me gustaría revivir, pero hay dos de ellos que considero que son los más importantes y con la misma importancia, el nacimiento de mis hijos.

Del primero he hablado en varias ocasiones, no porque fuese más importante, pero cuando no consigues ese sueño tan especial para ti, cuando los intentos terminan en fracasos donde el dolor emocional es mucho más superior que el físico, cuando por fin llega esa pequeña personita a tus brazos, piensas que ese momento es irrepetible y que no puede haber felicidad mayor que la que sientes en ese instante.

Pero años más tarde ese momento se vuelve a repetir, de una manera diferente, quizás con menos nervios, no podría decir, pero se vive con la misma emoción, con la misma felicidad y con el mismo amor hacia esa personita.

Quizás, si tuviera que escoger solo un momento me quedaría con uno, cuando ese mismo día que nació su hermano, mi hijo mayor vino a conocerlo.

El beso y el abrazo para mí y después verlo sentado sujetando a su hermano y dándole el biberón, me sigo emocionando con esa escena y creo que lo seguiré haciendo durante toda mi vida.

Hay momentos que quedan grabados en nuestra retina pero también en nuestro corazón. Los recordaremos siempre y nos emocionarán siempre y a estas alturas no sé si llegará algún momento que pueda superar a ese pero dudo que así sea.

Así que creo que podría revivir dos días, pero ese momento creo que ha sido lo más mágico que vivi, esa mirada y esa sonrisa del mayor dirigida a su hermano  es imposible de olvidar.

B.D.E.B.

Realidades

Realidades

¿Cuál fue la última película que te hizo llorar?

Reconozco que soy muy llorona y si me tengo que ir a la última película que me hizo llorar fue «Yo antes de ti».

La vi un febrero del 2025 yo sola y lloré lo que no está escrito, aún no tengo muy claro si por la película en sí o por la situación del momento.

Pero siempre la realidad supera la ficción y en muchas ocasiones se arregla una situación para que cojas fuerzas y te enfrentes a otra peor, y dejamos de llorar por películas y comenzamos a llorar por realidades y nos damos cuenta de que hay algunas de ellas que quizá nunca las esperábamos, que nunca imaginamos que pasarían y cuando te fijas bien, podría ser perfectamente el argumento para una película y llorar con ella solo que aquí las lágrimas son reales, el daño es real, las emociones no se fingen, se sienten, el dolor también…

Si intento hacer memoria diría que es de las últimas películas que vi, porque esa situación que llegó me imposibilitó a centrarme en muchas cosas, entre ellas las películas y series de televisión, mi mente siempre iba hacia el mismo tema y la pantalla no me distraía lo suficiente como para dejar de pensar en ello.

Creo que ahí comencé a escribir más a menudo, a leer blogs más a menudo porque las lecturas cortas era de lo poco que conseguía despejarme un poco, la concentración no tenía que ser tan «fuerte» y mi mente estaba distraída.

Después conseguí ver alguna película pero intento que no sean dramas, que no me hagan llorar, para ello, aparte de las situaciones del día a día, solo tenemos que ver los noticiarios, las realidades superan con creces la ficción y realmente lo que importa son las emociones, mientras sintamos, mientras nos emocionemos, seguiremos vivos.

B.D.E.B.

Ed Sheeran – Photograph
Bastante mal

Bastante mal

Seguimos con fotitos de aquí, la tranquilidad que tengo en este lugar es lo único que consigue alejar la incertidumbre.

¿Cómo llevas la incertidumbre?

Hoy la respuesta es bastante clara, la incertidumbre la llevo bastante mal, fatal incluso.

Y parece que algunos temas justo se alarguen para crear aún más, a mí me gustaría zanjarlos, saber que va a pasar pero no, ni se acaban ni se sabe como van a terminar y esa incertidumbre es la que me va «matando».

Intento aprender a vivir con ella, trabajo en ello bastante a menudo pero por más que lo intente, cuando sale alguno de los temas que me crean esa incertidumbre, noto como el cuerpo se pone tenso y en ocasiones eso lleva incluso a un estado de ansiedad.

Hay cosas que conseguimos superar, que las controlamos pero otras que se nos escapan y no están en nuestras manos aunque el resultado nos afecte directamente y eso es lo que puede conmigo.

B.D.E.B.

Vanesa Martín – De tus ojos.
Responsabilidad…

Responsabilidad…

Mi pasión por la luna viene desde niña.

¿En qué momento te diste cuenta de que ya eras oficialmente adulto/a?

Hablé de ello hace un tiempo en una entrada «De niña a mujer». Tenía tan solo doce años cuando nació mi primer sobrino y pasé, prácticamente, de jugar con muñecas a tener un muñeco de carne y hueso en mis brazos.

Ayudaba a mi hermana cuidando de él en mis vacaciones o fines de semana mientras ella y mi cuñado trabajaban o incluso bajaban a algún torneo de dardos. Me lo llevaba para casa de mis padres y allí esperaba a que llegasen todos de trabajar.

Cuando tenía quince años nació su hermano y la tarea se duplicó. Más tarde uno de mis abuelos cayó enfermo y pasaba temporadas en casa, yo ayudaba en sus cuidados mientras mis padres trabajaban, era lo que tocaba y lo hacía con ganas y cariño, nunca me quejé, ni de los niños ni del abuelo.

Así que de los doce a los dieciséis más o menos, pasé de niña a adulta a fuerza de responsabilidades.

Recuerdo un día que en el instituto, uno de mis profesores tuvo una charla conmigo, no de profesor a alumna, creo que más como un amigo, me dijo que estaba asombrado conmigo, que era muy joven y mientras la gente de mi edad solo pensaba en vivir y disfrutar y eludían responsabilidades, yo me ocupaba de mis sobrinos, mi hermana pequeña y mi abuelo, me esforzaba en los estudios y si era necesario echaba una mano a mis padres en un pequeño comercio que tenían. Imagino que yo aquello lo veía normal él, acostumbrado a trabajar con adolescentes, sabía que todos asumían responsabilidades.

Las circunstancias son las que mandan en muchas ocasiones,  podemos pasar de niños a adultos en un abrir y cerrar de ojos, no siempre depende de nosotros, o sí…

B.D.E.B.

Paula Mattheus – Vale la pena
Llegaste tú…

Llegaste tú…

¿Qué momento con un desconocido te devolvió por completo la fe en la gente?

…y la soledad se volvió compañía, las noches en vela no se hacían tan largas y las lágrimas se convertían en risas.

Tenías esa palabra adecuada, la facilidad para cambiar de tema y que olvidara todo aquello que dolía. Sabías acompañar en la distancia, hacías lo posible porque te sintiera cerca, no me soltabas de la mano.

Nunca te retirabas primero, siempre esperabas que lo hiciera yo, sobretodo esos días… Esos en los que sabías que necesitaba de alguien, necesitaba de ti. Te convertías en mi confidente, el guardián de mis secretos, el hombro en el que llorar y el «payaso» que me hacía reír.

Y me devolviste la confianza en la gente, en que no todo el mundo quisiera a los demás por interés, porque tú…

Tú nunca pediste nada a cambio, ni siquiera ese hombro para llorar, ni que escuchara tus problemas, no. Nunca quisiste añadir preocupaciones, solo intentabas aliviar las mías.

Siempre me reprocho el haberme alejado aunque fuese por «obligación». Te busqué después y nunca más supe de ti, aún así y por muchos años que hayan pasado, recuerdo aquellas noches, aquellas lágrimas y aquellas risas, recuerdo la música compartida, tu compañía, tus abrazos en la distancia, tu forma de consolar, tu manera de dar sin nunca pedir.

Tú me devolviste la confianza pero también me enseñaste que se puede conocer a un desconocido, que se puede querer sin conocer.

Esta noche hay lluvia de estrellas, si tuviera que pedir un deseo sería que nuestros caminos se cruzaran de nuevo.

B.D.E.B.

Amaral – Podría haber sido yo.