Los valores inculcados

Los valores inculcados

¿Qué es lo más antiguo que sigues utilizando hoy?

Quizás esos valores que me inculcaron desde niña, algunos parece que se han quedado anticuados o que ya no tengan cabida en esta sociedad moderna, pero yo debo de ser anticuada, en mi casa debemos de serlo, porque a nuestros hijos seguimos inculcándoselos y llamándoles la atención si en alguna ocasión hacen algo que no se considera correcto.

El principal el respeto, empezando por los mayores y siguiendo por el resto, si bromean con un adulto (el pequeño sobretodo) que sepan hasta donde tienen que llegar y que límites nunca se tienen que sobrepasar. El juego y las bromas están bien, pero hay que enseñar el límite.

Ayudar, tanto a los mayores como a los pequeños, o a sus iguales, a quienes vean en apuros, o a aquel que llega nuevo, ayudarle a integrarse, nunca dejar a nadie de lado. Ayudar a una vecina que llega cargada con bolsas, o sujetar la puerta para que alguien pase. Normas de civismo que parecen claras pero que muchas veces se pasan por alto.

Podría seguir añadiendo muchos más pero creo que ya los vais conociendo, es fundamental que aquello que nos enseñaron y de verdad nos sirvió, seguir utilizándolo hoy y enseñárselo a nuestros hijos, sobrinos o cualquier niño que tengamos cercano (siempre que los padres no lo vean mal, claro).

Creo que los valores no deberían de pasar de moda ni quedarse anticuados.

B.D.E.B.

Lo que está por llegar

Lo que está por llegar

Photo by Lukas on Pexels.com

¿Qué cosas importantes te han sucedido hoy?

Hoy comienza el día con una esperanza y quizás cuando termine el día pueda decir esto:

Hoy es el día en que comenzamos de nuevo un camino, por ti, por mí, por un nosotros. Un camino que no será fácil pero con la confianza del uno en el otro y de que remaremos juntos, hacia el mismo destino.

Hoy dejamos atrás una etapa dolorosa, en la que han habido más días de lágrimas que de risas, en la que hemos estado a punto de rompernos muchos días pero ni uno ni otro lo hemos permitido, aunque tenemos que ser sinceros y esto no lo hemos conseguido solos, hay mucha gente detrás y es que no hay nada como pasar una mala situación para saber a quienes tienes a tu lado, y algo hemos hecho bien porque hemos podido comprobar que la palabra AMIGO se escribe en mayúsculas y en ella habitan otras muchas como «apoyo, sostener, ayudar, querer, abrazar….»

Hoy una vez más hay que agradecer ese primer mensaje de la mañana, esa llamada cuando no había consuelo, esas palabras en la distancia que se sienten cerca, ese abrazo que resguarda, algunos porque están presentes otros lejos y a la vez cerca. Agradecer el tirar de nosotros cuando las fuerzas se agotaban, hacer que todo fuese más llevadero, los ánimos, el apoyo y una infinidad de cosas más, que a veces a sabiendas y otras sin daros cuenta, han hecho que esta situación no nos hundiera.

Hoy quizás termine un ciclo y comience otro, esperando que sea como lo necesitamos, con nuestra buena fe por delante, obrando desde lo bueno porque la maldad no existe en ese «nosotros» por mucho que otros la hayan querido implantar. Y para bien o para mal, esto lo habremos conseguido tu, yo y por supuesto con el apoyo de todos ellos.

De momento lo único importante que ha sucedido es estar un día más aquí con los míos (que ya es) y ahí dejo lo que espero que suceda a lo largo del día…

B.D.E.B.

Estaciones y algo más

Estaciones y algo más

¿Cuál es tu estación favorita del año? ¿Por qué?

Si tengo que decantarme por una estación, hay una que me gusta especialmente porque me parece alegre, el verano. Aunque cada día soporte menos el calor (aquí se está volviendo insufrible), pero la alegría de ver siempre gente por las calles, las terrazas llenas, el tener muchas más horas de sol, vacaciones, camping, barbacoas con los amigos, conversaciones hasta altas horas de la madrugada… todo eso hace que me guste el verano, el calor no.

Pero reconozco que cada estación tiene su encanto y he tenido la suerte de poder disfrutarlas en diferentes zonas aunque fuese sólo por unos días.

Un otoño en Madrid, uno en concreto con mi amigo Javi, quien siempre que voy allí no duda en buscar un hueco para poder vernos, tomar un café, una cervecita y «patear» Madrid, enseñándome lugares que aún no he conocido, aunque lo más importante de todo siempre es su compañía, largas conversaciones en las que parece que el tiempo no haya pasado, abrazos que llegan y miradas que alegran y lo dicen todo.

Una primavera en Sevilla, sentir ese encanto especial del sur y sus gentes, esa preciosa Semana Santa que la viven con tantísima devoción, y no es para menos, un paseo por el Parque de María Luisa, esa foto típica en su plaza de España, cómo no, en el banquito de mi ciudad Alicante, y aquí también la hospitalidad y compañía de un amigo, porque los años pasan rápido, pero las amistades verdaderas perduran siempre.

Un verano en Andorra, un lugar que no conocía y lo conocí de la mano de esos amigos, de esa amiga, que es algo más, dos familias unidas recorriendo sus calles, observando esa preciosidad de paisajes, conversando, riendo, compartiendo… ella feliz de compartir su lugar favorito con nosotros, yo feliz de conocer un lugar tan bonito de la mano de mi mayor confidente, de uno de mis pilares, de quien me entiende sólo con mirarme a los ojos.

Un invierno en Burgos, mi segundo allí, porque siempre acostumbro a visitarlo en cualquiera de las otras tres estaciones. Este viaje fue unas navidades, sentimientos encontrados, las primeras que pasaba lejos de mis padres y hermanas, las primeras que lloré en silencio, y quizás de lo poquito que disfruté fue de esos paisajes helados tan diferentes a los que estoy acostumbrada.

Cuatro ciudades, cuatro estaciones y cuatro sentimientos, unos parecidos, otros muy diferentes.

Si escojo una estación sería el verano, si escojo una ciudad sería mi adorado Alicante, si me das a escoger un paisaje me quedo con mi mar, pero en cualquier estación, en la ciudad que sea, en el paisaje que queramos visualizar, siempre siempre, me quedo con mi gente.

B.D.E.B.

Tesoros

Tesoros

¿Es o no un lujo poder disfrutar de esto?

¿Cuál es ese pequeño lujo sin el que no podrías vivir?

Para contestar a esta pregunta lo primero es decir que consideras lujo, porque si vamos a los lujos materiales, pues no sabría decir, creo que a todos nos pueden gustar un buen coche, una buena casa, un gran viaje, pero puedo vivir con un utilitario, en una casa pequeña y que mis viajes sean aquí al lado, siempre que de copiloto y acompañantes tenga a los míos, que vivamos y convirtamos esa pequeña casa en un hogar y que los tenga de compañeros de viaje, aunque sea a cincuenta kilómetros de casa.

El pequeño lujo que yo tengo es compartir con la gente que quiero, ver un amanecer en el mar cada vez que me apetezca y lo necesite, tomar ese café con amigos con largas conversaciones, disfrutar de los pequeños placeres de la vida, de lo que me gusta, de lo que provoca en mí buenos sentimientos.

Creo que a todo nos vamos acostumbrando y lo más probable es que pudiera vivir sin alguno de ellos, pero sinceramente… la vida no tendría sentido.

B.D.E.B.

Vive y deja vivir

Vive y deja vivir

Photo by Osvaldo Samuel Rendon on Pexels.com

Si todo el mundo tuviera un lema, ¿cuál sería el tuyo?

Creo que algo así sería, «Vive y deja vivir», podrían ser más frases, pero actualmente creo que me quedaría con esa.

Me cansa que la gente esté más pendiente de los demás que de lo suyo propio, que malmetan, que se entrometan en las vidas ajenas, las envidias… todo me va cansando cada día más.

Creo que cada uno ya tenemos bastante con lo que nos toca lidiar cada día, que es lo importante, nosotros y lo nuestro, no estar mirando si el otro vive mejor o peor, si se merece o no lo que tiene o lo que es.

Pero es mi humilde opinión, válida para mi pero evidentemente no tiene porque serlo para el resto, aunque si nos dedicáramos a vivir nuestra vida y si en algún momento tenemos que entrar en otras fuese para ayudar, creo que el mundo iría un poquito mejor.

Feliz lunes.

B.D.E.B.