Aroma a ti

Aroma a ti

¿Cuál es la prenda o el accesorio más antiguo que llevas hoy?

Se enfundó su vieja cazadora, esa que siempre solía llevar desde hacía años cuando iba al pueblo a desconectar, y se puso a caminar hacia el río.

Los enormes chopos del camino parecía que querían arropar su tristeza, esa que otros no veían. Con sus hojas, secar la diminuta lágrima que resbalaba por su mejilla.

El sonido del agua del río la tranquilizaba, era como esas palabras que quiso escuchar y nunca llegaron, una disculpa, un «lo siento», algo que la hiciera sentir mejor, pero no llegó…

Siguió ese camino tantas veces recorrido, algunas de ellas en compañía, otras en soledad, para ella acudir a ese sitio era eso… soledad aunque tuviera compañía, la más terrible de todas las soledades…

Cuando llegó al final del camino comenzaba el bosque, uno frondoso, siempre le daba miedo entrar allí sola, cualquier animal salvaje podía andar por allí suelto, pero esta vez no sintió ese miedo, justo al contrario, parecía que algo la llamaba a entrar y lo hizo. Mientras se adentraba en él escuchaba sonidos, pero no le asustaban, fuera de allí había otros peores, palabras hirientes que se clavaban en su corazón haciéndolo sangrar una vez más, otra de tantas, abriendo cicatrices que creía ya cerradas.

Llegó a un lugar donde encontró una gran roca cubierta de hojas secas, le pareció un buen sitio para sentarse, lo hizo y para resguardarse del frío, subió las solapas de la vieja cazadora hacia su cara, y un aroma la embriagó e hizo que sus lágrimas brotaran, era el perfume de él.

B.D.E.B.

Ninguno de los dos.

Ninguno de los dos.

Photo by Darina Belonogova on Pexels.com

¿Eres líder o seguidor?

Nunca he sido líder, ni protagonista, ni persona «popular», siempre he sido más de pasar desapercibida o «invisible» como diría un amigo.

Sólo recuerdo alguna vez en el instituto, algún profesor de ciencias y matemáticas, me ponía como encargada de grupo con las personas a las que le costaba más entender las tareas, pero yo no me consideraba «encargada» sino más bien una persona donde podían apoyarse y les ayudaba a entender aquello que les costaba, junto a ellos hacía los ejercicios y la verdad que me sentía muy bien cuando veía que al final los conseguían resolver y habían entendido el tema que nos ocupaba.

Aparte de ese momento de mi vida, nunca he vuelto a serlo, prefiero quedarme al margen de ese protagonismo y seguir pasando por la vida sin hacer ruido.

¡Ojo!, no veo mal a la gente que le guste serlo, siempre que no miren al resto por encima del hombro, para ser líder hay que saber serlo y no creo que sea preciso ni pisar a nadie, ni menospreciar lo que otros hacen (creo que de esto ya he hablado en alguna ocasión).

Y seguidor, pues no sé, me gusta más hacer las cosas como creo que tengo que hacerlas y que no me las impongan, me vale con unas directrices quizás si no entiendo algo, pero después hacerlo a mi manera, creo que seguir a alguien que sea líder tampoco va mucho conmigo, no es que sea un alma libre, pero intento no dejarme influenciar por los demás, aunque si me ofrecen un consejo soy toda oídos, pero imposiciones… eso ya es otro cantar.

Así que ni líder ni seguidor, alguien que escucha los consejos y los da a quienes aprecia y siempre para bien, pero ni me gusta imponer ni tampoco que me impongan.

Feliz jueves.

B.D.E.B.

Mejoras…

Mejoras…

¿Qué pequeña mejora puedes hacer en tu vida?

Creo que poco a poco, en este último tiempo, he ido haciendo varias mejoras, siempre quedará alguna por hacer, al igual que también hay cosas que dependen un poco de otros pero ahí no puedo hacer más que esperar y si no salen las cosas bien, buscar otras opciones.

He hablado cosas que antes callaba.

He buscado la paz lejos de las tormentas.

He comenzado a disfrutar más de las cosas sencillas.

He cambiado el ruido por buena música.

Me he ido alejando de aquello(s) que me dañaba(n)

Me he acercado a todo(s) lo que me hace(n) bien.

Y con todo esto ha ido mejorando, pero como decía al principio, siempre quedará algo por mejorar y siempre habrá alguien intentando impedirlo, pero en nosotros está el permitirlo o no.

B.D.E.B.

Quien me trajo hasta aquí

Quien me trajo hasta aquí

Explica una historia sobre alguien que haya tenido un impacto positivo en tu vida.

Me cogiste de la mano y me trajiste a este lugar, entré tímidamente, sin conocer, sin saber y sin hacer ruido, como quien entra en la biblioteca a leer, en silencio, y cuanto había por descubrir.

Me apoyaste en mis inicios, te alegraste de que me decidiera a crear este lugar, fuiste mi primer compañero en este camino y el mejor ejemplo a seguir, descubrí un mundo desconocido para mí  pero que me atrapó desde el minuto cero.

Reconozco que me sentí insignificante ante tanto talento, incluso diría que me daba algo de vergüenza, porque no sabía si podía interesar, pero servía para sentirme bien y a fin de cuentas, eso era lo que importaba, eso y el ir conociendo cada vez más sitios interesantes.

Y me fui animando y ahí seguías tú, aunque en la sombra pero alegrándote de que este lugar tuviera forma y de que mi presencia aquí fuera cada vez más de seguido.

Creo que fuiste mi mentor y que me acompañaste hasta que viste que yo sola podía seguir, y seguí y tú lo sabes, y de vez en cuando me lo haces saber.

Este sitio siempre digo que nació gracias a ti, y aunque no siempre estés presente, hay cosas que siempre se recuerdan, no se olvidan.

En mi vida han habido muchas personas que han tenido un impacto positivo, una de ellas es la que me llevó a crear este blog, la misma que me inició en el mundo de la poesía hace muchos años cuando hacía sus primeros pinitos en ello.

Siempre digo que llegué aquí gracias a él y quizás por eso siento que este sitio es un poquito suyo.

Y hoy, en esta entrada, tocaba hablar de él, porque este lugar me ha traído muchas cosas buenas y en parte se lo debo.

Gracias Javi.

B.D.E.B.

STOP compromisos…

STOP compromisos…

¿Qué es para ti la libertad?

Aunque en su día ya contesté a esta pregunta, hoy vuelvo a hacerlo.

La libertad sigue siendo «disfrutar de las cosas sencillas» pero últimamente hay algo que también me estoy dando cuenta que me hace sentir un poco más libre, y es dejar de hacer cosas por «compromiso» y hacerlas porque realmente me apetezca hacerlas.

Por mi forma de ser, porque nadie se sienta mal, por complacer a otros, por diferentes motivos he preferido (ahora aún lo hago pero cada vez menos) adaptarme a las situaciones y hacer cosas que realmente no te apetecen mucho, ir a «reuniones» en las que no siento que encaje del todo, ir a lugares donde no me siento invitada, convivir con personas que ya no siento cercanas… no sé si me explico bien. Poco a poco he ido alejando todo eso, y creo que sin que nadie se haya ofendido lo estoy consiguiendo.

Soy formal, correcta, respeto a los demás, pero muchas veces sientes que no te acogen como lo necesitas, que parece que te quieran por «compromiso» y es cuando tú te alejas y cuando tienes que acercar sea por eso mismo, porque te sientes con la obligación, ya sea por lazos familiares o por complacer a otros.

Creo que hace tiempo abrí los ojos y cerré mi corazón (mis lágrimas me ha ido contando hacerlo) y ahora me va entendiendo quien tenía que hacerlo y por fin me siento más libre de esos compromisos, me «atrevo» a decir que no me apetece sin dañar, porque entienden, me entienden y lo respetan.

Nunca me lo habían impuesto, era yo sola pero ahora he dejado de hacerlo (casi del todo) y me siento en paz conmigo misma y sobretodo libre de compromisos que no llenan, que no aportan, porque al menos cuando está en nuestra mano tenemos que buscar esa libertad.

B.D.E.B.