Cúbreme de colores cálidos como ese abrazo que protege del frío.
Te ves bonita cuando te cubres de esos colores otoñales, un paseo se convierte en un escaparate de formas, colores y emociones.
Caminando por las calles no me fijo en las multitudes, observo a mi lado y encuentro un manto de hojas de mil colores, suspiro hondo y me aislo de todo por un momento, me quedo con el detalle, capturando ese momento que ha llamado mi atención, que despierta mis emociones.
Mientras observo tu vestimenta recuerdos vuelven a mi mente, emociones al corazón, sentimientos de estar en el lugar correcto.
Solo unas voces me hacen regresar al presente, al ahora a la multitud.
Verte con esos colores me atrapó, me sigue atrapando y me hace seguir soñando.
Desde niña disfrutaba saltando en las olas, jugando con ellas, me encantaba sentir la arena en mis pies descalzos, buscar conchas como quien busca un tesoro y observar ese mar, mi mar.
Recuerdo aquellos domingos de playa, en Guardamar, Santa Pola, La Marina, pero curiosamente rara vez en el mismo Alicante. Mi madre rara vez se bañaba y mi hermana pequeña y yo jugábamos en la arena bajo su atenta mirada, mi padre era el que nos acompañaba al agua.
Fui creciendo y esa pasión crecía conmigo, me encantaba ir allí cuando menos transitado estaba y tumbarme escuchando ese sonido mágico.
De hace un tiempo hasta ahora lo disfruto de otra manera, dando largos paseos, observando la salida del sol por el horizonte, sentándome en las rocas para conectar con el mar.
Pero algo quedó de aquella niñez, me sigue gustando juguetear con las olas, escabullirme de ellas, sentir la arena en mis pies mientras camino por ella y sobre todo, escuchar ese sonido mágico de las olas.
Supongo que sí, que soy de mar aunque también me guste la montaña, pero creo que las raíces, los recuerdos de la niñez, tiran demasiado y nos hacen crear un vínculo muy especial.
Enero tiene un día en el que volvemos a ser niños, en el que dejamos que la ilusión nos invada en esa noche mágica. Mil recuerdos regresan a nuestras mentes, al corazón, esperamos ese pequeño obsequio como si de magia se tratara, no importa la edad para emocionarse con esa noche, para abrir con ilusión un paquetito, no por lo que contiene, simplemente por saber que alguien de nuevo se acordó de ti, siempre hay alguien mágico y si no, uno mismo lo prepara y lo abre con la misma ilusión de aquella noche cuando éramos niños.
A febrero le llaman el mes del amor, aunque yo creo que tenemos todo el año para demostrarlo y no solo un día, una semana, un mes… Pero es bonito ver como todo se llena de corazones, de historias bonitas, felices, es bonito que te sorprendan con una rosa, con un poema, con un detalle y que el amor triunfe una vez más.
Marzo, un mes que desde hace unos años empecé a disfrutar más de él. Las fiestas hermanas me hicieron valorar un poco más lo que es compartir, lo que es celebrar con una misma pasión, convivir y afianzar amistades. Empecé a maravillarme con algo que antes veía desde lejos y lo hice al lado de unas personas que hoy se han vuelto un pilar fuerte en mi vida. Y todo creció en un mes de marzo.
Y con abril llega la primavera, tardes más largas, el sol nos acaricia un poquito más y los amaneceres son mágicos.
Mayo dicen que es el mes de las flores, quizás por eso en muchas ciudades aprovechan para adornar sus calles con ellas, es bonito verlas florecer y como sus alegres colores pintan hasta el día más gris, pasear por jardines donde su aroma te impregna y es como si renaciéramos una vez más.
¿Y de junio que voy a decir? Para mí junio es fuego, es pólvora, es música y sentimiento. Desde niña me enseñaron a amar este mes y mis fiestas y es algo que llevo dentro, una pasión transmitida y que yo he transmitido, una pasión que me ha traído amistades de las de verdad, de las que siempre están ahí unidos por una misma pasión pero también por sentimientos que han ido creciendo y que sabemos que seguirán.
En julio llegó a mi vida una de las personas más importantes. Llegó a completarme, a enseñarme una nueva forma de vivir en la que ellos siempre están por encima de todo.
Agosto huele a vacaciones, a sol, a barbacoas, a amistad, a respirar al aire libre, a noches de estrellas y luna.
Septiembre es la vuelta a la rutina pero tiene su toque especial, los reencuentros con aquello que por unas semanas quedaron aparcados, también el regreso a cafés compartidos, a actividades en conjunto. No siempre es pesado volver a las rutinas.
Un mes de celebraciones es octubre, amigos y familia semana tras semana y casi siempre una escapada buscando el frío que aquí aún no llega.
Noviembre…un noviembre llegué a este mundo y sí, es uno de mis meses preferidos quizás porque no soy solo yo, gente muy importante para mí también celebran ese mes, mi mejor regalo compartir con ellos.
Y llega diciembre con emociones a flor de piel. Comenzando por ese diciembre del 2010 que me trajo el segundo regalo más preciado de mi vida y después esos días, siempre termino emocionada, recordando a aquellos que ya no están, los recuerdos me embriagan y la nostalgia aún más. Hay quienes aprovechan estos días para juntarse después de largo tiempo, yo los aprovecho para «volvernos a juntar» son días especiales pero todo el año lo son, creo que lo que varía con el resto son eso, los recuerdos, la ilusión de los más pequeños y, no nos engañemos, también la nuestra y sobre todo las comidas copiosas 😂 ya llegará el nuevo año para plantearse objetivos.
En definitiva, todos los meses del año pueden ser buenos, solo necesitamos poder disfrutarlos y buena compañía.
¿Qué es la cosa más increíble que has encontrado (y guardado)?
Un día navegando por las redes, leyendo a quien siempre me ha encantado su forma de sentir, describir, relatar… ese día llegué a un lugar desconocido para mí y entré.
Al principio me quedé en la puerta, observando, mi timidez y casi diría, falta de confianza, no me dejaba entrar más allá, me parecía que todos ellos formaban parte de una comunidad a la que yo veía así, desde la puerta.
Pocos sabían que yo casi sentía con ellos, en ese poema, en esa reflexión del día, me reía con historias locas, o disfrutaba de las fantasías de ese relato. Y poco a poco me adentré más, y hasta me atreví a «hablar» y cada vez más.
Encontré en ese lugar un sitio donde expresarme con letras, pero encontré mucho más, encontré un punto de apoyo para esos días raros, un mundo diferente al que estaba acostumbrada en las redes, un lugar donde las letras son algo más y en muchas ocasiones nos ayudan a sostenernos, encontré compañía en cafés solitarios, paseos por el mar en compañía, encontré con quienes observar la luna y a quienes regalar amaneceres, encontré bandas sonoras infinitas y artistas desconocidos.
En esas letras encontré tanto, que hoy sé que se quedará guardado para siempre.
B.D.E.B.
*Mientras escribía la entrada sonó esta canción por casualidad, así que tenía que estar aquí.
¿Qué parte de tu rutina intentas evitar siempre que puedes?
Yo no diría rutina, porque la rutina lo considero más «a menudo» y esto es una de esas tareas que intento evitar, o mejor dicho posponer, y al final aún es peor porque esa montaña crece y crece y creo que hasta se reproduce 😂, me refiero a planchar (si quedaba alguna duda)
Las tareas de la casa las llevo más o menos, unas gustan más otras no tanto pero si hay una que no me gusta nada, esa es la plancha.
Una tarea que normalmente la dejo para los domingos por la tarde, pero que últimamente se me hace cuesta arriba, así como va también ese montón de ropa, para arriba y cada vez más alto.
Así que llega un día como hoy, que lo miras y dices «creo que va tocando» y eso es lo que ha tocado esta tarde, darle a la plancha, esa rutina ,tarea, llámese como se quiera, que tan poco me gusta.
Dicen que la arruga es bella, pero creo que se refieren a otro tipo.