Malos momentos

Malos momentos

¿Qué etapa de tu vida titularías «Los años duros»… y qué te ayudó a superarla?

Creo que haciendo balance y siendo consciente de las cosas, no han habido años duros, diría que han habido malas temporadas, malos momentos, pero aunque en ocasiones diga que «este año ha sido duro» han habido circunstancias que me han hecho sufrir, pasarlo mal pero miro alrededor y está sucediendo una tragedia tras otra, familias que lo pierden todo, que pierden a los suyos, y creo que eso es lo más duro.

Ves las noticias y las tragedias se suceden una a la otra, hablas con personas y te dicen que su familia lo ha perdido todo, y aún se sienten afortunados porque lo pueden contar, pero tienen que recurrir a ayudas de fuera para volver a poner su vida «en pie».

Y entonces aparece esta pregunta, los años duros… Han habido muchas situaciones, temporadas, momentos de pasarlo mal, de querer tirar la toalla o meterme bajo una manta y no querer salir.

El último de estos muy reciente, demasiado, aún está pasando y no se ve un final, pero sigo aquí y todo al final tiene solución, tarde o temprano pero llegará, pero hay algo que no tiene solución y que cuando llega todo se acaba, el que se va quizá descansa y el que se queda es el que sufre, y eso es lo único que no tiene solución y es lo duro realmente.

Todos pasamos por esos malos momentos y temporadas, siempre llega algo, quizás haya algún afortunado que no, pero creo que siempre aunque sea emocional hay momentos de esos. Pero junto a esos momentos siempre aparece esa «ayuda» para superarlos y, al menos en mi caso, está en esa mano que me ofrecen los que me rodean, en esa que siempre tira de mí, ese hombro en el que llorar o ese abrazo que nos ayuda a calmarnos, que nos abriga cuando hace frío.

Momentos, temporadas que hay que pasar, no queda otra, y quizás ahora lo veamos como algo duro pero después nos daremos cuenta de que no lo era tanto y que hay cosas que si lo son irremediablemente.

B.D.E.B.

Laura Pausini – El valor de seguir adelante.
Caos necesario

Caos necesario

No hay dos olas que rompan igual, cada una va a su aire, sin patrones que seguir y forman un hermoso caos en el mar.

¿Un poquito de caos en realidad nos viene bien?

Pues yo diría que sí y que además es muy necesario.

En muchos aspectos de nuestra vida nos guiamos por unas «normas», por hacer «lo establecido», seguir patrones y intentar que todo sea lo más ordenado y planificado posible, pero ¿y lo bien que sienta salirse de esos patrones?

Es necesario ese poquito de caos, salirse de lo habitual, un poquito de desorden, de desenfreno, de improvisación, siempre nos viene bien.

Creo que una de las cosas que más me gustan cuando estoy aquí en el camping es eso. Nos olvidamos un poquito de los horarios, se come cuando se tiene hambre, se duerme cuando se tiene sueño y mientras tanto disfrutamos. Baños en la piscina, atardeceres, noches de conversaciones, de observar la luna y las estrellas o una partida a algún juego de mesa.

Lo mismo comes solo que de repente la mesa es de veinte personas, que surge salir a dar un paseo o te tumbas a descansar de ese «caos».

No hay normas ni patrones establecidos, solo disfrutar, y se agradece, el resto del año ya está para llevar ese orden que no sé si nos gusta, pero la vida nos «obliga» un poco a llevarlo.

Y no puedo olvidar a esas personas que te traen también ese poquito de caos,pero no hablo de las que terminan por amargar nuestra existencia, si no aquellas que se les ocurre cualquier locura, cualquier plan para sacarte de ese pozo en el que a veces nos metemos.

En definitiva, me gusta el caos en su justa medida y lo creo necesario en la vida, sin él sería mucho más aburrida.

B.D.E.B.

Extremoduro – Dulce introducción al caos.
Aprendiendo

Aprendiendo

¿Qué lección has aprendido hace poco que te cambió la forma de ver las cosas?

Creo que siempre hay alguna lección nueva que aprender, cada día siempre surge algo nuevo. Pero también es cierto que no todas nos hacen cambiar.

Quizás tenga que irme a unos meses atrás y allí creo que aprendí no una, sino muchas lecciones, que no le damos valor a lo que es verdaderamente importante, que algunas personas no ven más allá de su bienestar, que no siempre hay tiempo para ese café, esa comida o esa conversación pendiente porque de un plumazo se esfuma todo y después lloramos el no haberlo hecho.

Pero hay una que quizás cambió mi forma de ver las cosas, «uno es solo culpable de sus propias decisiones, no de las que tomen los demás»,  a partir de ahí creo que comencé a ver las cosas diferentes y sobretodo dejé de culparme a mí misma de algunas cosas.

B.D.E.B.

Malú – Aprendiz
Compañías necesarias

Compañías necesarias

Poner una imagen de todos sería imposible, así que mejor una del terapeuta oficial.

¿Cuál es la mejor forma de lidiar con los pensamientos negativos?

La verdad es que me gustaría tener una respuesta en firme para esta pregunta, seguramente me ahorraría muchas cosas, pero creo que no hay una fórmula exacta, depende del momento y de «cuánto» dejemos que esos pensamientos negativos influyan en nosotros.

Cuando estamos pasando por un periodo más o menos bueno, si aparecen esos pensamientos negativos es fácil «ahuyentarlos», a veces solo con pensar en lo bueno que tenemos, o en algo que está por llegar y nos hace ilusión, conseguimos despejar un poco la mente y al final desaparecen.

Pero hay otras ocasiones que la mente nos gana la batalla, y si estamos en un momento emocional bajo, es justo la ocasión perfecta para que esos pensamientos negativos se apoderen de nosotros y, si no intentamos remediarlo, nos metamos en un pozo en el que no veamos la salida.

No hace tanto que pasé por ahí, y sigo día a día recuperándome y lidiando con esos malos pensamientos, ¿de qué forma? La principal fue buscar ayuda, apoyarme en todas aquellas personas que me tendieron una mano, esos largos paseos con el mar como terapeuta principal, y salir, estar ocupada, hablar de ello, escribir sobre ello… Quizás por eso cuando digo que tengo mucho que agradecer a mucha gente es por todo esto, por haber encontrado una mano a la que agarrarme, una palabra amable que escuchar o que leer, por aquel momento que a pesar de la tristeza alguien te hizo sonreír, incluso reír.

Hay ocasiones en que lidiar con esos pensamientos negativos es una dura batalla que te deja sin fuerzas y la mejor forma de ganarla es con el «empujón» de algunas personas.

B.D.E.B.

Kalaima – El demonio en la cabeza.
Me encanta(ba)

Me encanta(ba)

Una de las cosas que me encantaba era observar las nubes, ahora también sobre todo al amanecer.

¿Qué te encanta ahora que de joven odiabas?

Leo esta pregunta y me considero un poco ¿aburrida?, no sé, creo que me gustan las mismas cosas que me gustaban antes y lo que es odiar creo que no odio nada salvo algunas actitudes de las personas que nunca entenderé, pero no sé si llamarle odio, no es una palabra que me guste mucho.

Puedo decir qué es lo que me encanta ahora que en su día también me encantaba, el mar, el amanecer, el atardecer. Viajar, tomar un café en compañía, largas conversaciones, reír con los amigos, escuchar…hay un montón de cosas que me encantan, una gran lista que ya existía de joven.

Me encanta leer, escuchar música, la fotografía, cocinar…

Y mientras hago la lista sigo pensando si había algo que odiara entonces y que ahora me encanta, sigo pensando que no, al igual que tampoco hay nada que entonces me encantara y ahora odie.

Conforme vamos «adquiriendo experiencia» (queda mejor que eso de hacernos mayores), quizás cambiamos algunos hábitos, puede ser que nuestras salidas sean más tranquilas, que las «juergas» no sean tan a menudo como antes, que nuestras obligaciones ahora sean mayores, que no solo pensamos en nosotros, hay más gente detrás o delante,  pero la mayoría de nuestros gustos yo diría que no cambian mucho, al menos en mi caso, por eso lo de «aburrida».

Puede ser que si algo ha cambiado es la intensidad con la que se viven o disfrutan las cosas, cuando eres joven tienes toda una vida por delante y parece que te va a faltar tiempo, aunque cuando pasan los años vemos que pasan demasiado rápido y queremos también  disfrutar de cada momento y que no se pierda ni un segundo de ese tiempo que a veces lo vemos escaso.

B.D.E.B.

Mecano – Hijo de la luna.