Ninguna, ni mi preferida.

Ninguna, ni mi preferida.

¿Qué películas o series de televisión has visto más de 5 veces?

Alguna película es posible que la haya visto un par de veces máximo,  series ninguna, puede ser que algún capítulo así de pasada pero ponerme a verlo a cosa hecha no.

Si la pregunta fuese que serie te gustaría volver a ver, lo tengo claro pero hay algo que me para de hacerlo.

La serie en cuestión es «Hijos de la anarquía», la serie que más me ha gustado, me enganchó desde el primer capítulo y la única que me ha hecho hasta trasnochar,

-¿Un capítulo más?

-Venga bah

Y otro, y otro… Ha sido con la única, pero sólo la he visto una vez,  quien la haya visto quizás imagine el porqué, y quienes no la hayan visto, la recomiendo.

En cuestión de películas y series no soy de repetir, prefiero descubrir otras nuevas.

En otras cosas, repetiría una y mil veces más 😉

B.D.E.B.

Supersticiones

Supersticiones

Sugerencia de escritura del día
¿Tienes alguna superstición?

Recuerdo que muchas veces he bromeado sobre esto diciendo, «no soy supersticiosa pero intento no cruzarme con gatos negros, ni pasar por debajo de una escalera, no me gusta el 13 y mucho menos un martes y trece, y si tengo un espejo en la mano cuido bien de él para que no se rompa»….

Evito algunas cosas «por si…» pero vamos, que no es que me preocupe mucho nada de esto, «se ha roto un espejo», pues se compra otro y si mañana me doy un golpe no le echo la culpa al espejo.

A pesar de todo esto, si que es cierto que hay algo que tengo ahí, que nunca he contado y, no diría que es una superstición, pero es algo que cuando lo pienso me ahoga y mucho.

Hace un par de meses escribí que mi hijo mayor se había comprado una moto, muy a mi pesar porque no me gustan, les tengo pánico por varias razones, pero una de ellas nunca la conté a nadie, aunque me consta que a su padre le pasa igual que a mí, pero cierto es que nunca lo hablamos.

Cuando apenas contaba con 1 año, hubo un día que se puso a llorar desconsoladamente, no había forma de callarlo, su padre estaba delante del ordenador en la habitación y estaba viendo videos musicales, se lo dejé allí al lado y de repente salió un vídeo en la pantalla y el niño se calló de golpe. Pensamos que era casualidad pero no, ese vídeo muchas veces lo veía en bucle, no le quitaba ojo a la pantalla. Cuando comenzó a hablar, cada vez que alguien venía a casa le decía, «ven conmigo a ver el vídeo de la moto». El video en cuestión comienza con un accidente de moto…

No me considero persona supersticiosa, pero nunca supe porqué le atraía tanto ese vídeo, así que el día que me dijo que se quería comprar una moto, pues eso, lo primero que vino a mi cabeza fue el famoso vídeo.

Os lo dejo por aquí.

B.D.E.B.

Hace 48 años…

Hace 48 años…

Escribe una carta a tu yo de 100 años.

¿Te acuerdas? Hace 48 años te escribí esta carta, una carta para recordarte como eras, que sentías, de qué y quiénes te rodeabas, de lo que era importante y lo que pasó a segundo (o tercer) plano.

Estabas camino a conseguir la felicidad, después de una mala temporada (otra más que deseabas fuera la última) todo iba encaminado, pero esta carta se escribió ahí, aún no sé si llegaste a conseguirlo.

Eras sencilla y sincera, amiga de tus amigos y de quiénes dejaban que entraras en su vida. Intentabas rodearte de todo aquello que te transmitiera paz, te encantaba pasear por el mar, y sentarte en tu rincón a confesar todo aquello que sentías, a perder la mirada en el horizonte, a sentir la brisa acariciando tu rostro. Espero que si ahora no puedes visitarlo tú sola, te acompañen tus hijos o nietos a hacerlo.

Te rodeabas de gente bonita, y aunque algunas personas con máscaras hicieron que quisieras poner una coraza, no lo conseguiste y seguiste dejando llegar gente a tu vida, y que suerte tuviste porque no serían muchos pero siempre decías que eran los mejores, que la amistad era cuestión de calidad no cantidad.

Formaste una bonita familia, hubieron muchos «baches» demasiados…pero al final parece que siguió su curso, no sé si estos 48 años…

Dejaste cosas y personas en el camino, a quiénes te hirieron a sabiendas que lo hacían, porque no les importaba a quién se llevaran por delante por tener su propia satisfacción, pero eso hoy ya no duele, los apartaste para siempre y no permitiste que nadie te los impusiera.

No podías con las injusticias, te dolía el dolor de los demás, no soportabas que hicieran daño a los más indefensos, ni el abuso de poder.

En ese futuro que vives, 48 años después, sólo espero que la vida no te haya cambiado mucho, que en tu memoria sigan las personas más importantes, los momentos más bonitos, los que he creado hasta ahora y los que espero que lleguen, y que esa vida no te haya hecho sufrir demasiado, aunque conociéndote como te conozco, seguramente habrás sufrido, si no por ti, por todo aquello que sufran los demás a los que aprecias.

Si esta carta llega, serán muchos los años vividos y sólo espero que para bien.

B.D.E.B.

Lugares con magia

Lugares con magia

¿Dónde irías durante un día de compras?

En un mundo en el que cada día estamos más invadidos por enormes centros comerciales, en los qué, en fechas señaladas sobretodo, es casi imposible andar, cada vez me decanto más por las compras on-line. No voy a decir que no visito esos sitios porque mentiría, pero cada vez con menos frecuencia.

En cambio hay lugares, que a pesar de qué estén concurridos también, tienen su propio encanto, su magia, lugares en los que me adentré hace años, que eran de visita obligada en los viajes, y en los que descubres lo más típico de cada tierra.

Si hablamos de Turquía, en Estambul tuve la oportunidad de perderme en el «Grand Bazaar» ,entre sus pequeñas tiendecitas en las que te saludaban en todos los idiomas, y cuando descubrían el tuyo, chspurreándolo te ofrecían de todo, hasta los que no nos gusta «regatear» ellos prácticamente te obligaban a hacerlo, y finalmente siempre salías con algún producto de allí. O el bazar de las especias, donde podías encontrar todo lo que buscases relacionado con la cocina, un paraíso para los amantes de ella.

En esa tierra que le tengo un especial cariño, Venezuela, en su preciosa Isla Margarita, allí se encuentra el mercado de conejeros, calles llenas de puestecitos de todo tipo, y donde conseguí parte de los cuadros que adornan mi salón, hechos en tela negra con imágenes de los indios yanomamis, autores desconocidos pero unos artistas.

En Túnez también visité el «Tozeur market» en el cuál había infinidad de artesanías relacionadas con el desierto, alguna máscara y camello se vinieron conmigo también.

Y es que la esencia está en esos pequeños mercados o mercadillos, típicos de cada lugar, donde disfrutar de sus comidas, sus productos frescos  principalmente frutas y verduras y la artesanía del lugar.

Si nos quedamos aquí en nuestra tierra, también me gusta visitarlos, en mi ciudad o en otras.

Habitualmente los sábados, hemos vuelto a tomar la costumbre de bajar al mercado central, comprar productos frescos y almorzar, un almuerzo de productos de la tierra en esos lugares, no puede faltar, aunque aquí a veces tiramos ya por la gastronomía un poco más de diseño pero sin dejar los productos de la terreta.

Un día perfecto de compras sería así, en cualquier mercado o mercadillo típico de la zona, adentrarse en su magia, dejarse llevar por sus gentes, degustar sus comidas típicas, traer alguna de sus artesanías y todo ello, sin duda alguna, con la mejor compañía.

¿Te apuntas?

B.D.E.B.

Ellos son especiales

Ellos son especiales

¿Tienes un segundo nombre? ¿Tiene algún significado especial?

En una ocasión hablé de ello, pero no me importa repetirme porque el significado de mi segundo nombre es muy especial.

Mi nombre completo es Blanca Deseada. Mis padres en su momento querían ponerme Desirée, que es lo mismo pero en francés, y en aquel momento no se lo permitieron y me lo pusieron en español.

Deseada por ellos porque después de perder a su segundo hijo tardaron en darle una compañera a mi hermana, y según han dicho siempre, fui una niña muy deseada, de ahí mi segundo nombre.

Así que aunque no parezca un nombre, a la gente le cause gracia y todas esas cosas, mi nombre lo llevo con orgullo y un cariño especial.

Soy Blanca para los amigos y Desi para la familia, y aunque no me ha gustado nunca poner a los hijos los nombres de los padres, si hubiese tenido una niña, lo más probable es que se hubiera llamado Desirée.

B.D.E.B.