Lo último que he aprendido es que sigue habiendo gente que merece mucho la pena conocer y seguir conociendo.
He aprendido que no hay distancias cuando dos no quieren.
He aprendido a qué hay que perdonar cuando lo piden de corazón.
Que hay cosas que aunque se estropeen tienen arreglo.
Que cuando estás bien, hasta los días más grises son bonitos.
Que el mar cada día tiene más poder sobre mí (para bien).
Que la amistad sigue siendo uno de los pilares fundamentales en mi vida.
Y seguro que muchas cosas más, he aprendido y seguiré aprendiendo, porque de eso trata la vida, e no cerrarse a lo que ya sabemos y seguir aprendiendo de cada momento, de cada detalle, de cada persona, de todo lo que nos queda por vivir y cada día un aprendizaje nuevo.
Y yo que pensé que al dejar de estudiar dejabas de aprender…
¿Qué es lo que más odias que te pregunten? Explica por qué.
No me molesta para nada las preguntas, si creo conveniente las contesto (casi siempre lo hago) y si no lo creo pues me disculpo por no hacerlo.
Entiendo que cuando alguien pregunta es porque le interesa saber de ti por esa razón no me importa ni que me pregunten ni contestar, al contrario, depende de quién venga esa pregunta hasta me alegra que me las haga.
Pero también es cierto que si alguna persona no es de mi agrado (pocas hay) ahí quizás si me incomode que me pregunten,pero con evadirme de la pregunta ya estaría. También hay quienes te preguntan para después contarle a «otros», para esos siempre estoy genial y todo va perfecto.
Además creo que si no me gustaran las preguntas no contestaría las de aquí ¿verdad?.
En definitiva, puedes preguntar que seguramente contestaré sin problemas y con sinceridad, no me incomoda las preguntas, eso sí, me cuesta un mundo hacerlas, la timidez y prudencia me puede a veces.
¿De qué manera un fallo (o un aparente fallo) te prepara para un próximo éxito?
Hoy voy a darle un par de vueltas a la pregunta. Más que hablar de fallos que nos enseñan a llegar al éxito, voy a hablar de cuando fallamos e intentamos arreglar ese fallo o error, que hemos cometido.
Ayer sin querer cometí un error con el chico, ofrecí unos pequeños croisants que le había comprado, pensando que no se los iba a comer y cuando fue a buscarlos, no los encontró, así que le prometí que hoy enmendaría mi error y no se los iba a comprar, se los prepararía yo con todo el cariño. Esta tarde me puse manos a la obra y ahí están, el contento me lo ha agradecido y yo feliz de haber arreglado ese pequeño fallo.
En este caso ha sido una pequeña cosa, sin apenas importancia, pero que si nos hemos equivocado, tenemos que darnos cuenta e intentar solucionarlo, porque no siempre son unos «croisants» que hemos quitado de merienda, la mayoría de veces son cosas que duelen, que seguramente también hacemos sin darnos cuenta (porque si se hace a cosa hecha, no sé si hay manera de arreglarlo) y cuando nos damos cuenta de que a la otra persona le ha molestado, le ha dolido, es momento de intentar enmendar ese fallo y hacer que esa persona sepa que te arrepientes y no quieres verle mal.
Me equivoco no sé si muchas veces o algunas, porque es cierto que siempre voy con cuidado de no dañar a nadie (prefiero antes que me duela a mí) pero sin darte cuenta puede ser que lo hagas y si llega ese momento, es importante reconocer ese fallo o error y solucionarlo para que nadie sufra ni se estropee una relación, ya sea sentimental, de amistad o familiar.
Cuando arreglamos ese fallo, si conseguimos «el perdón» de la otra persona y sobretodo no haberle dañado profundamente, ya tenemos nuestro éxito, porque la mayoría de fallos se pueden arreglar, algunos cuestan más que otros.
Y cuando estás del otro lado, es decir, alguien te falla a ti y se da cuenta de ello, intenta por todos los medios enmendar ese error o errores, esas veces que te ha decepcionado, que te ha hecho daño sin querer hacerlo y se esfuerza por intentar curar esas heridas y verte feliz por todos los medios, seguramente te toca dar una oportunidad cuando ves que la intención sale del corazón.
Así que amigos, vamos a intentar fallar lo menos posible, si lo hacemos que sea sin querer hacerlo, pero reconociendo el fallo y poniendo solución, así conseguiremos el éxito, con nosotros mismos y con aquellos que queremos en nuestra vida.
Si tuvieras que escribir tu autobiografía, ¿con qué frase empezarías?
Durante el transcurso de un otoño, estación triste y a la vez la preferida de los poetas. En una pequeña ciudad bañada por las aguas del mar mediterráneo, llegó una niña a este mundo, para borrar la tristeza de los corazones de una familia que sufrieron el dolor más fuerte que unos padres pueden pasar.
La llevaron entre algodones durante muchos años, incluso cuando crecía y se convertía de niña a adolescente, siempre protegida hasta que ella misma fue capaz de pasear sola, por la orilla de ese mar que la vió nacer.
Enumera tres objetos sin los que no podrías vivir.
Los objetos pueden ser sólo eso, objetos, o podemos ir un poquito más allá y ver el significado que tienen para nosotros en nuestra vida, lo importante que son.
Uno de ellos sería un libro, porque con un libro en las manos tenemos la oportunidad de viajar y transportarnos a infinidad de sitios. Desde un mundo de fantasía, a vivir la más bonita historia de amor, ser el mejor detective para descubrir un crimen, dejarnos llevar con las dulces y dolorosas palabras de un poema, retroceder al pasado o volar hacia el futuro.
Sin dudarlo, una cafetera, ya expliqué no hace mucho que para mí un café, no es sólo la bebida, es mucho más, como me dijo alguien, me gusta el café acompañada, de amigos, de un libro, o de algo para escribir (ahora mismo el móvil donde escribo estas letras) un café es compartir y para prepararlo es necesario la cafetera.
Y el tercero sería, bueno tercero y cuarto, una libreta y bolígrafo (deben ir unidos), donde plasmar, como hago aquí, todo aquello que pasa por mi mente, que llega al corazón o que lo oprime en ocasiones, y por supuesto que también serviría para poder escribir a aquellos que me importan, porque si no tengo otra forma de estar en contacto, pues tendría que ser por carta ¿verdad?