El sombrero de la suerte

El sombrero de la suerte

¿Cuales son tus dos prendas favoritas?

Siempre iba con ropa ancha, suelta, sin que nada marcara sus curvas, demasiado tímida para recibir piropos. Pero esa noche era especial, de nuevo una cena de profesores y alumnos, pero esa vez asistía él, aquel chico que cuando pasaba no dejaba a ninguna diferente.

Mientras ella se maquillaba, su abuelo se acostó a dormir dejando, como siempre hacía, el sombrero sobre la silla del cuarto. Ella entró a hurtadillas y lo cogió, salió en silencio y cerró la puerta.

En su habitación terminó de ponerse las dos prendas que le faltaban a su atuendo, ese top negro ajustado con escote palabra de honor y el sombrero negro, bien colocado sobre su larga melena morena.

Una vez más se miró al espejo, sonrió, parecía una chica distinta, nada que ver a cómo se veía a diario, le gustaba.

Se dirigió al lugar y cuando llegó allí, los más puntuales, que ya estaban esperando, se volvieron hacia ella, «¿Elena?» Preguntó uno de ellos, enseguida todos le dijeron lo guapa que estaba y ese sombrero le quedaba perfecto.

Un poco más tarde llegó él, saludó a todos en general y minutos después se acercó a ella a decirle al oído que estaba preciosa esa noche.  Se sentó a su lado y no se separó de ella en toda la noche.

Regresó a casa y de nuevo entró a hurtadillas a dejar el sombrero, le había traído suerte, quizás se lo pediría «prestado» al abuelo en más ocasiones.

Se desvistió y se puso un pijama, ancho, como toda su ropa, se desmaquilló y se acostó a «soñar»

Lunes por la mañana, sudadera ancha, pantalones vaqueros y de nuevo a clase, nuevamente pasó desapercibida a los ojos de quienes sólo veían el exterior, incluido él.

B.D.E.B.

Dejar de soñar(te)

Dejar de soñar(te)

¿Cuál es la decisión más difícil que has tenido que tomar? ¿Por qué?

Cada noche soñaba contigo,

cómo sería un futuro juntos.

Soñaba con tus besos

con tus abrazos,

tus caricias.

Escuchaba tu voz en sueños

un ligero susurro,

que conseguía erizar mi piel.

Soñaba una y otra vez,

esperaba ansiosa,

que se hicieran realidad.

Nada cambiaba,

todo seguía igual,

los besos no sabían a nada,

las caricias no llegaban,

tus brazos, no abrazaban…

Creo que fue en ese instante,

quizás un poco más tarde,

difícil decisión que tomar.

Decidí dejar de soñar(te).

B.D.E.B.

Atender amablemente el teléfono…

Atender amablemente el teléfono…

Si no necesitaras dormir,¿qué harías con ese tiempo extra?

Hoy no tenía pensado contestar a la pregunta, prefería escribir sobre otra cosa (posiblemente también lo haga) pero, puesto que alguien ha decidido que no debería de dormir siesta, porque hay gente que piensa  que yo puedo mandar en el mundo (o al menos en las agencias de transporte), pues aquí estoy, sin siesta y escribiendo.

Así que imagino que si no necesitara dormir, una de las cosas que haría sería escribir, bueno, antes solucionar la vida de alguna gente que creen que están ellos por encima de todo.

En fin…

Ya sabéis una cosa más de mí, me molesta un poquito que me despierten de la siesta si no es algo urgente (urgente de verdad).

B.D.E.B.

Manías

Manías

Enumera tus tres grandes manías.

La primera y «peor» de todas es no mentir. He hablado de ello en otras ocasiones, la mentira no va conmigo, y no se hacerlo tampoco, si es para hacer una broma o una sorpresa a alguien y hay que mantenerlo «engañado/a» hasta que llegue el momento, quien me conoce de verdad no me tendrá de cómplice porque ni siquiera para eso sé mentir. Seguramente, si intentan sonsacarme, se me escapará una pequeña sonrisa.

Y mucho menos soporto que me mientan, no me gustan las personas mentirosas y aún menos si lo hacen a sabiendas que esa mentira puede llegar a hacer daño.

Mi segunda manía quizás sea confiar demasiado en los demás, confiar en que, si yo no soy capaz de hacer alguna cosa, el resto tampoco lo será,  y entonces es cuando te llevas la «sorpresa». Pero bueno, también muchas veces el confiar me ha traído buena gente a mi lado, así que creo que merece la pena.

Mi tercera manía, ayudar a quienes siento que lo están pasando mal, otra de las cosas por las que de vez en cuando me he llevado un «zasca», pero igual, otra de las cosas que no puedo evitar, puede conmigo ver que alguien está pasándolo mal y no hacer nada para intentar animar (aún así muchas veces me muerdo la lengua o miro para otro lado, principalmente por no molestar y que me llamen pesada).

Tengo muchas más, seguro, y si le preguntáis a quien me conoce incluso tendré más de las que yo vea. Pero estas son las más importantes.

Una más, fotografiar los amaneceres en el mar…

B.D.E.B.