
Me gusta observar el momento en que comienza a formarse la ola. Justo cuando se empieza a formar esa curva, el agua se alza antes de mostrar esa cresta blanca y después rompe con fuerza intentando alcanzar la orilla para más tarde regresar de nuevo al mar.
Hay días en los que me quedo observando fijamente y me recuerdan cuando tomamos aire tomamos ese impulso para soltar aquello que nos aprieta dentro, no es preciso soltarlo con rabia, con la fuerza de algunas olas, simplemente soltarlo, como esas otras que rompen suave, con un sonido agradable, sin sobresaltos…

Son muchas las ocasiones que me comparo con él, días en los que se muestra «bravo», días en los que está en calma, a mí también me ocurre.
Sea de una manera o de otra, hay algo que siempre se repite, cuando termina ese paseo, cuando marcho de allí, siempre es en calma…
B.D.E.B.


Una vez leí en un libro que las cosas importantes suceden en la séptima ola. Parece que cada una de ellas amagará con romper y sin embargo no terminan de llegar a tus pies y de repente llega una que lo impulsa porque es la que hace crecer el nivel y entonces te empapas te alcanza de lleno. De la misma manera que te alcanza de lleno esa calma que tú nos transmites hoy con tus palabras y tus fotos 💙☕🫶😘🌊
Me gustaLe gusta a 1 persona
Tocará entonces contar las olas y esperar esa séptima a ver que sucede.
Gracias Manu, un fuerte abrazo.🫂☕😘🌊
Me gustaLe gusta a 1 persona
Las olas parecen pacíficas, pero tienen todo el tiempo del mundo, cuando te quieras dar cuenta ya se han llevado por delante un acantilado…
Me gustaLe gusta a 1 persona
Muy cierto, van dejando su huella y erosinando las rocas. Las personas también…
Dejar huella es bonito, erosionar ya no tanto y fíjate que en ocasiones sucede más lo segundo que lo primero.
Un abrazo enorme Beauseant.
Me gustaMe gusta