Apartadas

Apartadas

Esta mañana mientras caminaba por la orilla, he visto que en la arena, en una parte más apartada de la orilla, se había formado un «charco o piscina» y allí estaban ellas, apartadas de todos los que pasean por la orilla y, aunque sin querer, las molestamos mientras paseamos o corremos por allí, parecía que en ese lugar se sentían protegidas, sin temer a nadie.

Me ha recordado algo, de niña a mí también me tenían «apartada», no en el mal sentido, me relacionaba con todos a pesar de mi timidez, pero si me tenían apartada de los problemas, me sobreprotegían y es ahora, de un tiempo hacia aquí, cuando me he dado cuenta de ello, aunque me ha hecho falta un poquito de ayuda para hacerlo.

Me tenían apartada en una burbuja, no consentida ni malcriada, eso nunca, pero sí me protegían de sobremanera para que nada ni nadie pudiera dañarme en el sentido emocional. Me consta que lo hacían sin darse cuenta porque si tenían que regañarme lo hacían y siempre me educaron en el respeto (ya hablaba de ello no hace mucho) pero cuando había algún problema, alguna mala noticia, algún enfado entre alguien, intentaban que no llegara hasta mí y si lo hacía que fuera de la manera «más delicada» posible. Eso, mientras eres una niña, quizás no sea del todo malo pero cuando te conviertes en una adolescente y después en una mujer, ya ahí…

El problema es que mientras te tienen apartada la coraza la han puesto otros pero cuando tu sales de esa «jaula de cristal» es cuando te das cuenta de lo vulnerable que eres, de lo fácil que es que te dañen y te toca aprender a marcha forzada a crear tú misma esa coraza y, ya os digo, no es fácil.

Aprendes a no apartarte, a qué tenemos que enfrentarnos a todo porque de eso se trata la vida, de amar, querer, abrazar, pero también a luchar y pelear y no ver todo desde esa burbuja donde nos hacían sentir seguros.

No reprocho nada, mis padres lo hicieron bien, protegieron a esa pequeña que sabían que todo le afectaba de sobremanera y el haber perdido un hijo antes aún les hacía protegerla más, creo que incluso mi hermana mayor lo hacía. Hoy les doy las gracias, porque eso demostraba el amor hacia mí, aunque no ayudó para otras cosas, pero no importa.

Hoy las he visto apartadas y todo esto llegó a mi mente, hoy, después de tener una noche de esas en que duermes poco o nada porque a veces los problemas se ponen en fila de madrugada para que pienses en ellos (vamos, que no hay horas el resto del día…)

Hoy ellas estaban ahí, como si lo que ocurriera fuera de ese charco no fuera con ellas, quizás yo también siga apartándome de vez en cuando, cuando paseo por ese mar disfrutando de aquello que me encuentro en mi camino.

B.D.E.B.

Antoñito Molina – Superviviente.

4 comentarios en “Apartadas

  1. Pues tampoco pegué ojo anoche amiga. Proteger es normal. Y ante ciertas situaciones duras es lógico y necesario. Sobre proteger ya no. Recuerdo hasta de chico hablar de la muerte con mi chaval, o llevarle a un velatorio, porque en la vida entra todo. Más que coraza creo que hay que forjarse tú propia sensibilidad, esa que unas cosas las nota delicadas y otras apenas te afectan. Un abrazo de los que sé notan amiga 😉💙🫂🫂☕☕🌊🌊

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    1. Es cierto que cuando tenemos hijos intentamos que sufran lo menos posible y les «ahorramos» situaciones que creemos son innecesarias pero eso, sin sobreproteger porque en algún momento de su vida tendrán que enfrentarse a eso mismo, a la vida ellos solitos, con todos los problemas que van surgiendo.
      Recibido ese abrazo amigo, gracias 🫂🫂☕️☕️😘

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  2. Supongo que es normal, ¿verdad? Cuando la vida te golpea, intentas que tus seres querido no pasen por eso. El problema, claro, es que en algún momento la vida vendrá a golpearte con todo lo que encuentre y ese escudo que te protegía se habrá perdido.. ahí es cuando estamos de verdad jodidos… en e fondo, nadie sabe cómo vivir.

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    1. Pues diría que sí lo es, de hecho yo (en menor medida) lo hago también con los míos. Pero sí, no se puede proteger del todo y hay que preparar para los palos duros que llegarán algún día, porque de eso creo que nadie se salva, no nos salvamos y por mucha «preparación» da igual, duelen siempre.
      Menos mal que también llegan cosas bonitas que si no…
      Un fuerte abrazo querido Beauseant.

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