Escape…

Escape…

Hoy el día comenzaba así, casi me da tiempo a pillarlo porque cada día amanece más temprano y por ello, y los compromisos de los últimos fines de semana, llevaba un par de semanas sin poder ir a cazarlo.

Hoy tocaba, a pesar de que la noche no ha sido todo lo buena que debía de ser, hoy madrugué y llegué justo cuando acababa de asomar por el horizonte.

Es curioso porque cuando vas aún más temprano que de costumbre, ya no coincides con los de siempre, la playa aún estaba más solitaria que de costumbre, solo con un par de personas como yo,sacando fotos al horizonte y paseando en silencio por esa orilla que estaba bastante más cerca que de costumbre, últimamente la marea ha subido bastante en toda esta zona de costa y el mar se va apoderando de esa zona de arena donde sentarnos a observarlo y sentirlo.

Llegué hasta mi lugar con el cielo nublado, el sol intentando escaparse y las nubes queriendo impedírselo, al llegar allí yo como siempre «escapé» del mundo y él también de las nubes, sentada en una roca sentí su calor en las mejillas, la caricia de la brisa y me trasladé a ese otro lugar en el que me siento libre, segura, donde nada preocupa y solo se siente paz.

Ese ratito creo que fue suficiente, que es suficiente, a veces nos hace más que una hora de otro tipo de terapias, es capaz de sanar esas cicatrices que llevamos dentro, detener las tormentas y hacer que brille el sol y cambiar las pesadillas por sueños aún por cumplir.

Más tarde, el sol fue atrapado de nuevo por las nubes y yo por este mundo, pero con una sonrisa recordé que todavía queda en este mundo mucho(s) que merece(n) la pena.

B.D.E.B.

Maldita Nerea – Mira dentro
A ti, a ellas…

A ti, a ellas…

Imagen de Tinta violeta

Tuviste la «gran suerte» de ser la mayor de las hembras en una familia de siete hermanos.

Desde niña aprendiste a hacer las tareas de la casa, a cuidar de tus hermanas y hermanos, y en tu «tiempo libre» a recolectar en el campo las verduras de la temporada.

Esa fue tu escuela…

Cuando nadie te veía, tu sola y sin ayuda, probablemente con algún cuaderno usado de tus hermanos, te enseñaste a leer y escribir, a sumar y restar, lo básico…

Creciste, te enamoraste, de un hombre que no era del agrado de tu padre «te merecías más» quizás seguir ayudando en la casa por el resto de sus días, pero te plantaste, desobedeciste sus órdenes y te casaste con el amor de tu vida. Creaste tu propia familia.

Junto a él luchaste contra todo, peleaste y trabajaste para que no faltara nada en tu hogar, sin grandes lujos pero siempre hubo lo básico y mucho amor.

Hoy quizás tú no puedas contar tu historia porque no la recuerdes, pero yo sí, me la contaste en muchas ocasiones y aprendí de ti, a ser fuerte, a luchar por mis sueños, a amar y a crear una familia bonita.

Hoy mis letras van para ti y para todas aquellas que como tú, en la sombra de su hogar o en público, lucharon por algo mejor, por una vida sin órdenes, sin sumisión, por compartir y no obedecer, por quererse, por ser iguales, andar al lado y no detrás.

A ti, a ellas, a nosotras…

Feliz día de la mujer.

B.D.E.B.

Imágenes de la Red, letra y voz B.D.E.B.
Sigo aprendiendo

Sigo aprendiendo

Porque hay lugares que siempre son especiales y volver con quienes nunca habías ido, aún lo son más…

¿Qué ha sido lo último que has aprendido?

Y un año después sigo aprendiendo, porque en la vida nunca dejamos de hacerlo.

En este año he aprendido a soltar lo que nos hace daño, a alejarme de aquello que en lugar de aportar me quita tranquilidad.

He aprendido lo importante que es el apoyo de otros, que pasar de las lágrimas a la sonrisa a veces se consigue con un abrazo.

Que las letras unen por muchos kilómetros que hayan de distancia.

Que las experiencias compartidas se disfrutan aún más, que regresar a lugares con otras personas es crear nuevos recuerdos.

He aprendido a valorar aún más el poder de un abrazo, de un mensaje, de una llamada, a valorar el estar, quienes están…

También aprendí que no todos son lo que dicen ser, que no todos están cuando deberían y que no todos somos «iguales» por mucho que nos digan que sí lo somos.

Que las palabras se las lleva el viento y que los hechos son los que permanecen.

Que tú, y tú, y también tú, estuvisteis, estáis y sé que estaréis.

Y por eso siempre…Gracias.

B.D.E.B.

Kany García y Natalia Lafourcade – Remamos

Desde abajo

Desde abajo

Hace unos días llegó esta planta a casa. No la conocía, me llamaron la atención sus flores (vistas desde arriba) y se vino conmigo.

Desde ese día se han caído un par de flores pero se han abierto unas cuantas más y la verdad que no puedo dejar de observarla cada vez que se abre una nueva y hoy se me ocurrió tomar una imagen desde abajo. Siempre la veo desde arriba o de frente, si me acerco y agacho un poco, pero desde abajo no las había observado.

Desde abajo se ven diferentes pero me atrevería a decir que hasta más bonitas incluso y es que cuando miramos desde abajo hacia arriba, la mayoría de veces lo que vemos nos resulta bonito.

He recordado cuando de niña miraba a mis padres, desde abajo, ellos inclinaban su cabeza hacia mí y yo levantaba la mía hacia ellos, era un punto de vista diferente pero mi mirada se cruzaba con la suya, hoy les miro de frente aunque la mirada que recuerdo sea la de entonces.

También cuando nos tumbamos al aire libre de noche y vemos el cielo con su multitud de estrellas y, como no, esa luna que a tantos de nosotros nos tiene embelesados.

En mi tierra, donde la pólvora tiene un lugar tan importante, esos fuegos artificiales y mascletás que nos hacen mirar el cielo lleno de mil colores.

Las nubes con su infinidad de formas y de colores cuando en ellas se reflejan los rayos del sol.

Y me gusta mirar desde abajo los árboles, sus copas, cubriéndonos y ofreciendo su sombra esos calurosos días de verano, o las palmeras con sus palmas meciéndose con el viento.

Despertar y que unos ojos castaños me observen desde arriba, con la mirada fija en mi rostro y una sonrisa…

B.D.E.B.

Love of lesbian – Donde solíamos gritar.
¿Por qué a mí?…

¿Por qué a mí?…

Cuántas veces nos hacemos esta pregunta ¿verdad? Y la mayoría de esas veces es porque nos ha ocurrido algo malo y no creemos merecerlo, aunque las cosas creo que ocurren porque sí, porque tienen que pasar y no porque las merezcamos o no, salvo aquellas cosas que uno se busca claro, pero eso ya es otra historia.

Pero también deberíamos fijarnos esas otras veces en que nos ocurre justo lo contrario algo bueno y dentro de esas cosas buenas las que nos suponen algo bueno en lo personal, en lo emocional, en aquellas personas que nos eligen, nos rodean, están y nos demuestran su apoyo.

Hoy ocurrió algo con una persona con la que tengo una relación solo en el tema laboral, profesional, una relación cordial y amigable pero fuera del trabajo nada más. Hablando con ella de papeleos y de historias administrativas ha salido otro tema, ella conoce de primera mano la situación y se ha ofrecido a acompañarme si lo necesitaba en algún momento, sus palabras han sido «sé que tienes gente para no ir sola, pero si tienes que ir finalmente y quieres que vayamos juntas yo te acompaño «.

Hoy ha sido uno de esos días en los que me he hecho esa pregunta «¿por qué a mí?», pero me la he hecho para bien, esas palabras se han quedado rondando en la cabeza y después he pensado en multitud de cosas, en las palabras de otra persona que me está ayudando a asimilar toda esta situación, a quitarme de encima ese sentido de la culpabilidad que me eché encima hace meses. He pensado en aquellos que no me han soltado de la mano en ningún momento, en quienes se siguen acercando a mí y en quienes me permiten estar cerca de ellos.

Y es que la vida creo que se trata de eso, no sé si de merecer o no merecerlo, de que llegan las cosas y tenemos que aceptarlas como lleguen, que posiblemente en ocasiones nos hagan soltar lágrimas, pero que a la vez nos manda también a las personas adecuadas para acompañarnos, cogernos de la mano y ofrecernos ese pañuelo con el que sequemos las lágrimas derramadas.

B.D.E.B.

Kany García – A mis amigos