
Hay días como hoy que, mientras preparas algún plato, llegan a tu mente recuerdos de una época lejana pero feliz, y es que creo que algunos platos, algunos alimentos se quedaron grabados hace ya muchísimos años y cada vez que vuelvo a prepararlos traen de vuelta aquellos momentos.
En casa hay una hortaliza que no le gusta a ninguno más que a mí, y por ese motivo suelo prepararla en pocas ocasiones, se trata de las alcachofas. A mí me gustan preparadas de cualquier manera, incluso crudas en ensalada.
Esta tarde las vi en la frutería y me apeteció probar a hacer unas «flores de alcachofa con virutas de jamón » nunca las había preparado a pesar de que cuando las veo en la carta de algún sitio siempre las pido, pero a veces preparar algo para mi sola me da un poco de pereza.
El caso es que las he comprado y al llegar a casa me he puesto manos a la obra y ahí es cuando aparecieron esos recuerdos, sin avisar, se colaron en mi mente y llegaron hasta el corazón.
De niña, cuando íbamos los domingos a casa de mis abuelos maternos en la zona del campo de Elche, si mi abuelo y mi tío estaban en el «bancal» (huerto) recogiendo la cosecha, mi padre iba para allí a echarles una mano y yo,si mis primos aún no estaban en la casa, lo acompañaba.
Recuerdo como si fuera ayer, llegar allí y ver a mi abuelo y a mi tío con la carretilla llena de alcachofas, y siempre cogía una de ellas y comenzaba a arrancar las hojas y comerme la parte blanca de las mismas, la que está unida a ella. Así una a una hasta llegar al corazón, entonces se lo daba a mi padre porque eso ya no me gustaba… es decir, la mejor parte me la perdía.
Después llegábamos a la casa y allí eran mi tío, mi abuelo y mi padre los que hacían lo mismo, pero poniendo un poco de sal y después con los corazones preparaban la ensalada para la hora de la comida.
Años después ya recuerdo tanto a mi madre como a mi padre pelándolas en casa, frotándolas con limón y prepararlas en tortilla, ensalada, hervidas o en un arroz de habas, alcachofas y boquerones riquísimo también, otra de las cosas que no suelo preparar porque aquí a ninguno les gusta.
Así que hoy ha sido una tarde-noche de recuerdos y sabores tradicionales mezclados con las modernas preparaciones de ahora, pero ese sabor final a una época feliz, traer a la mente a aquellos que ya no están presentes pero siempre tienen un hueco en el corazón.
B.D.E.B.





