Simplemente yo

Simplemente yo

Si hubiera una biografía sobre ti, ¿cómo se titularía?

No me considero una persona importante para tener una biografía sobre mí. Tengo y he tenido una vida bastante normalita, aunque si que he estado rodeada de personas de las cuales se podría escribir un libro, o quizás dos…

Creo que juntando muchas de mis entradas se podría escribir esa biografía, el título sería ese «Simplemente yo». Una persona de lo más normal, que creció sin lujos pero rodeada de amor y protegida para que nada ni nadie me hicieran daño (al menos lo que estaba al alcance de ellos).

Más tarde consiguió el amor, se casó y se dispuso a formar su propia familia, no sin antes descubrir los reveses que nos da la vida hasta llegar a conseguir la tan ansiada felicidad.

Una familia de origen, una familia formada y otra familia que son los amigos, los de siempre y los que se van uniendo por el camino, porque aunque un día quiso ponerse una coraza, descubrió que merecía la pena arriesgarse y dejar llegar nuevas y bonitas casualidades.

Una biografía cortita, con (espero al menos) muchas páginas aún por descubrir. 

«Cada uno de vosotros tiene una página
en el libro de nuestra vida.
Gracias por escribirla junto a nosotros.»

Esa frase, se la escribí a los amigos y familia en un día especial, creo que la pondría de dedicatoria y la foto que acompaña a estas letras, sería la portada del libro.

Un libro que no se escribirá, porque como dije al principio, soy sólo una persona más en este mundo de locos. 😉

B.D.E.B.

Me gusta

Me gusta

Me gusta,
mirar a los ojos fijamente,
buscar su brillo o su oscuridad,
si hay una mirada profunda,
o una mirada perdida,
si me dejan ver a través de ellos
o apartas la mirada.

Me gusta,
fijarme en las manos,
si están cuidadas,
no importa que estén castigadas,
una caricia nace de ellas,
son las que nos sujetan para que no caigamos,
son las que cierran el abrazo.

Me gusta,
observar los labios,
la comisura ligeramente se eleva,
se transforma en una bella sonrisa,
a veces se quedan en línea recta,
después se inclinan hacia abajo,
tristeza se observa en ellos,
esa no me gusta…
pero permaneceré a tu lado.

En ese momento utilizaré mi mano,
para agarrar la tuya,
para acariciarla.
Mis ojos buscarán tu mirada,
no harán falta palabras,
ellos hablarán por mí.
Y finalmente  serán mis brazos los que te rodeen
y mis manos las que sientas en tu espalda.

Me gusta, observar, mirar con profundidad, acariciar, sujetar, abrazar, sonreír, o simplemente estar.

B.D.E.B.

Trabajar duramente…

Trabajar duramente…

¿A qué se dedicaban tus padres a tu edad?

Recuerdo a mi madre con su delantal «inmaculado» detrás del mostrador de aquella pequeña tienda de alimentación. Pero sobretodo recuerdo el cariño que le tenía la gente que iba a ese pequeño comercio de barrio.

Llegaron allí, ella y mi padre cuando él perdió su trabajo y tuvo que reinventarse, siempre había trabajado de camionero y le tocó cambiar, aunque al poco tiempo, mi madre se encargó del comercio y él de nuevo comenzó a trabajar detrás de un volante, aunque en esta ocasión era una furgoneta y trabajaba para una empresa de jamones y embutidos.

Antes de irse a hacer la ruta iba a comprar las frutas y verduras frescas para la tienda, dejaba todo organizado para cuando llegase mi madre a abrir el negocio, y él se marchaba a su reparto.

Trabajadores a más no poder, no los recuerdo de otra forma que no fuera esa, trabajar y más trabajar para subsistir, venían de familia humilde (mi padre principalmente) y sin estudios ninguno de ellos, mi madre menos que él, nunca fue a un colegio, pero ella sola aprendió a leer, escribir y sacar cuentas, en la tienda nadie la engañaba, aunque tampoco lo habrían hecho porque ya lo dije al principio, la adoraban.

A mi edad, se dedicaban a trabajar durante todo el día, sin prácticamente parar más que para comer, y no siempre un plato caliente. Esa sería la respuesta.

B.D.E.B.

Suerte de tenerlos

Suerte de tenerlos

Hace nada te tenía así y hoy preparándome un café…

Esta mañana, cuando estaba preparando a los perretes para salir a la calle, me dice el chico «mami, dime como se hace y te preparo el café mientras sacas a los perros».

Es la primera mañana que pasábamos solos y me ha llamado la atención, porque hace tan solo unos meses no lo hacía, pero ahora es como si se estuviera haciendo mayor así de golpe y quiera asumir que por unos días es «el hombre de la casa» y tiene que colaborar para que no recaiga todo en mí.

Me ha venido a la cabeza la conversación con una amiga unos días atrás, ella no tiene hijos (es bastante más joven que yo) pero su pareja tiene dos chicas, una de 14 años (como el mío) y otra de 10, y principalmente la mayor está pasando por una temporada de rebeldía bastante fuerte (y bastante larga, lleva casi dos años y  va a peor), ella me decía que tenía mucha suerte con los chicos, a lo que yo decía que bueno, tienen sus edades y sus temporadas, a veces nos sacan de nuestras casillas pero que todo pasa. Pero ella no le ve un final feliz a la situación y en muchas ocasiones que se lleva o trae a mi hijo por asuntos de las fiestas, tiene devoción por él.

Es curioso porque muchas veces crías a dos hijos por igual y cada uno tiene su carácter diferente y su propia personalidad, por tanto actúan de diferente manera. Pero aún con esas, siempre les he educado desde el respeto (como decía en mi entrada anterior) y les he inculcado que eso va por delante siempre, pero luego cosas como la de esta mañana ya nacen de ellos, por más que se les enseñe que tienen que colaborar, con otras cosas lo hacen (aunque a veces se hagan los remolones o despistados) pero el ofrecerse a prepararte el café, sin pedirlo y teniendo en cuenta que se levanta con la hora justa para ir a clase, pues eso me ha alegrado la mañana.

Así que hoy tengo que darle la razón a mi amiga, de que sí, soy una persona con suerte, la suerte de tenerlos a ellos sobretodo.

B.D.E.B.

Esta canción se la dedicó Conchita a su hija y es preciosa, espero que os guste.
Leyes y normas

Leyes y normas

Sugerencia de escritura del día
Si pudieras cambiar una ley, cuál sería y por qué.

Creo que hay tantas para cambiar, que no podría quedarme con una sola. Los que pueden hacerlo las cambian muchas veces bajos sus propios intereses, otras sirven como arma arrojadiza contra la oposición y al final terminamos sufriendo esos cambios (o no cambios), los de siempre.

Pero sí hay un sitio, donde podemos poner nuestras propias leyes llamadas normas, en consenso con el resto de personas implicadas, es en nuestro hogar. Ahí si nos toca a nosotros y podemos hacerlo a nuestra manera sin que nadie de fuera intervenga (no permitirlo).

Esas normas son sencillas, respeto, igualdad de opiniones y de derechos, ser equitativos, y otras que no son normas pero también se podrían implantar y ser obligatorias, en el caso de que no lo sean ya, sonreír, abrazarse, quererse, alegrarse por la felicidad del otro, echarse de menos, preocuparse, cuidarse y compartir cada momento, los buenos para celebrarlos y los malos para que se sepa que no se está solo, que el resto le comprenden y le apoyan y no le van a soltar de la mano.

Son normas sencillas pero importantes para que la convivencia en familia siga adelante.

Feliz miércoles.

B.D.E.B.