
Esta mañana en el trabajo he tenido una situación un poco incómoda, me han pedido que le diera un toque de atención a alguien, por algo que no ha hecho correctamente y esas situaciones no van conmigo, me superan y me ponen nerviosa.
Si encima la forma de expresar ese toque de atención que hay que dar, es de forma brusca, pues aún peor porque yo no soy brusca, sólo hablo bruscamente cuando me hacen enfadar, pero aún así tiene que ser con alguien de mucha mucha confianza, y creo que hay mil formas de decir las cosas para que la otra persona no lo malinterprete, no se moleste, y sobretodo no le hagas daño, por si las cosas no se hablan bien, puedes hacer mucho daño y eso aún va menos conmigo.
He optado por otra opción que me habían dado y es que fuera un «intermediario» el que diera ese toque de atención.
Y hay que ver como cambian las cosas, de decirlas de una manera o de otra, esta persona le ha hablado tranquilamente, le ha explicado perfectamente la situación, como se debe de actuar, como debe de hacer las cosas y el chaval se ha quedado tranquilo y sereno, sin mayor problema. Si la persona que me había encomendado la tarea, hubiera sido quien hablase con él (afortunadamente no podía hacerlo) estoy segura que el chico se hubiese ido de la oficina disgustado y quizás hasta dolido.
Mientras escuchaba hablar a este señor, con su tranquilidad, con sus palabras buenas y claras a la vez, me ha dado un poco de «envidia sana», porque creo que soy persona justa y se decir las cosas de manera que no hiera a nadie, pero los nervios me traicionan.
No me gusta dar toques de atención, porque tampoco me gusta que me los den, intento hacer las cosas bien y evitarlos, creo que pocas veces me han tenido que dar alguno y quizás por ello me cueste darlo.
Hoy esta persona que ha servido de intermediario me ha dejado fascinada, me ha ofrecido su ayuda cuando lo necesitara y si ya lo tenía en buena consideración, hoy me ha terminado de ganar.
Hay gente que no se da cuenta de que hablando bruscamente se pierde toda la razón puedes herir a la otra persona y hacerla sentir mal, muy mal.
Lo poquito que cuesta hacer las cosas bien.
B.D.E.B.



