Culpable! De dejar que tu mirada me calara hasta el alma Que tu sonrisa me conquistara Y tu beso me enamorara De que aquella noche fuera la primera Y también la última…
Culpable! De permitir que llegaras tan lejos De darte todo Lo más preciado Mi corazón fue tuyo aquella tarde Y a la vez, robarte el tuyo
Culpable! De querer vivir una vida junto a ti Compartir mil aventuras Mil atardeceres y mil amaneceres A tu lado, abrazados De miradas cómplices De reir, de llorar Juntos…
Presa, de mis sentimientos En la prisión de tu cama Me torturas con tus besos Con tus caricias Tus susurros al oído
Ayer hizo un mes, que este pequeño llegó a mi vida, a mi casa, para llenarla de nuevo de travesuras y alegría.
Desde que llegó, todo cambió por completo, mis lágrimas ya son ocasionales (puedo volver a hablar de él sin derramarlas a cada momento), mis mañanas vuelven a estar acompañadas y mis siestas también…
De nuevo tengo a quien me persigue a cada momento por cada habitación de la casa y quien se tumba detrás de esa puerta que cierro.
Quien reclama de mis mimos y me corresponde con los suyos.
Vuelvo a tener unos ojillos mirándome fijamente cuando me siento en el sofá, para tardar pocos segundos en venir a apoyar su cabecita en mi pierna.
De nuevo oigo esas patitas cuando corretea para jugar o para venir a donde yo me encuentro en ese momento.
Cuando llego a casa, me vuelven a recibir dando saltitos de alegría, reclamando una caricia y parece que te pregunte ¿por qué has tardado tanto en volver?
De nuevo en el suelo vuelven a haber huellas…de mi corazón nunca se van a borrar.
Esta tarde-noche me han invitado unos amigos a una «fiesta de revelación de género» (ahí queda eso). Por si alguien no sabe de qué va el tema (reconozco que yo me he enterado no hace tanto) se prepara una fiesta, habitualmente algún amigo/a de la pareja o algún familiar (se supone que quién lo prepara es el único que lo sabe), para conocer el sexo de la criatura que viene en camino.
Hasta ahora sólo había asistido a alguna «baby shower» (otra de las cosas que en mis embarazos no existían, o yo no las conocía al menos) y ahora pues antes de esta fiesta se hace la otra también, lo que me lleva a pensar que hay que ver lo que nos gusta un evento…
Todo esto me llama mucho la atención, quizás porque yo he vivido estas situaciones de otra manera muy distinta, creo que cada cuál así lo hace, diferente del resto. Para la mayoría un embarazo es algo que nos trae alegría, pero hay para otros tantos que es justo lo contrario, y tan respetable es una cosa como la otra.
En mi caso los he vivido con la alegría de esperar deseosa de que llegue esa nueva vida, pero también con el miedo a qué no llegara… cosa que hace que no disfrutes del todo de esa alegría. Poco iba a pensar yo en hacer una fiesta hasta que no naciera y supiera que todo estaba bien, me daba igual si era niño o niña (aunque siempre se tienen preferencias), lo único que quería era que ese embarazo llegara a buen termino y que la criatura naciera sana, y ahí en ese momento poder celebrarlo con todo el mundo. Me imagino que experiencias anteriores que marcaron mucho, y tener que guardar reposo, pues tuvo bastante que ver en todo ello.
Pero como todo avanza y las cosas se ponen de moda pues ahora toca esto, y me parece fabuloso que se disfrute de esta manera y si se tiene que hacer una fiesta pues bienvenida sea, porque a fin de cuentas así tendría que ser, disfrutarlo desde el primer momento en que te enteras de qué vas a ser mamá, o papá, porque ellos también lo viven y se emocionan igual que nosotras.
Así que esta noche, sea lo que sea, azul o rosa (no entenderé nunca lo de los colores, pero así sigue siendo) estaré feliz de compartir esa alegría con los futuros papas y con muchas ganas de ver la cara de mi futuro sobrinito/a, no de sangre pero si de corazón.
Describe un encuentro fortuito con un desconocido que te haya marcado positivamente.
Apareciste aquella noche para secar mis lágrimas y allí seguiste día tras día, noche tras noche, citas a ciegas de confesiones. Contigo aprendí a compartir sentimientos, a no guardar nada que doliera, me diste esa confianza que necesitaba y que nunca antes había conseguido tener.
Cuantas confesiones, cuantos desahogos. Tantos días que me escuchaste llorar y tan pocos reír y ahí seguiste, apoyándome, consolándome, intentando que mis lágrimas se convirtieran en sonrisas, que el dolor fuese menor, aliviarlo con tus palabras.
Tan lejos y tan cerca…
Siempre escuchando y pocas veces me hablabas de tí, creo que quizás mi dolor hacía que no pensaras en el tuyo. Nunca me lo dijiste pero sé que sufrías, lo presentía en tus palabras y sin embargo no recuerdo un día que no intentaras animarme.
Aquel desconocido, que al igual que llegó, sin apenas hacer ruido, igual se marchó, cuando supo que ya todo estaba bien, que mis lágrimas a partir de ese momento serían de felicidad.
¿O fui yo la que se marchó?
Nunca me perdonaré ese alejamiento…
Siempre un desconocido para mí y sin embargo tú has sabido hasta el mayor de mis secretos.
Hoy no sé porqué motivo, pero durante todo el día está rondando esta canción mi cabeza. Quizás se deba a mi entrada anterior o quizás porque me transmite mucho.
Creo que todos en algún momento de nuestra vida, hemos sentido esa sensación, que la otra parte no se entrega a nosotros con la misma pasión, el mismo sentimiento.
Os dejo la letra y el vídeo, espero que os guste tanto como a mí.
Saludos B.D.E.B.
«No sé bien como empezar A decirte lo que siento Como puedo dibujar Entre líneas un lamento Un suspiro en un compas De esos que te hacían soñar
Mi desvelo en un papel Al tiempo que se hace eterno Una pluma un cincel Cada piedra un sentimiento Y una a una sangrare Las palabras que no supe pronunciar
Y bailar, como bailan la luna y el sol A escondidas en nuestro salón Cuando nadie nos ve
No me cansaría jamás De enredarme entre tu pelo De perderme sin pensar En tus risas y tus besos Juro que quiero morir Si no vuelvo a despertar junto a ti
Y bailar, como bailan la luna y el sol A escondidas en nuestro salón Cuando nadie nos ve
Y aunque sé Que no hay sueño sin final Que en la orilla acaba el mar Que las hojas mueren Si no hay viento al que abrazar Que si uno no quiere esto no puede durar
Aquí estoy Escribiendo en un rincón Con el alma en mi canción En la que derramo todo lo que no ocurrió Y es que siempre se me olvida Que solo te quise yo»