Ares y Hera

Ares y Hera

Él llegó a casa una semana santa, y en un momento quise traer a casa a otro compañero para él y para mí, pero me dió un poco de miedo que le tuviera celos o que el otro, al ser más pequeño de tamaño, lo llevara a más sitios y sobre todo lo que no quería era que sintiera que lo daba de lado. Fue por eso que no me animé, nunca pensé que disfrutaría de él tan poco tiempo.

Cuando no había cumplido aún los 5 años, un cáncer se lo llevó por delante (el 8 de enero de 2024) esa fecha la tengo grabado en el corazón, dolió demasiado, sigue doliendo.

Y poco después de los dos meses, quise que se llenara de nuevo la casa de un poco de alegría y entonces llegó Ares. Pese a ponerle el nombre del dios de la guerra yladestrucción, nada que ver, un peluche adorable que lo único que vino a destruir fue la coraza del corazón, adorable y juguetón, me ganó en el momento y yo a él porque puede estar con cualquiera de la casa y en cuanto me muevo ya lo tengo a mi lado.

Cuando llevaba poco más de cuatro meses con nosotros, una foto tuvo la culpa.

Nada más verla le dije a mi amigo, esa negrita se viene a casa en cuanto vuelva de vacaciones, no pude esperar tanto 😅, el 11 de agosto en cuanto regresé de Andorra pasé a buscarla y se vino a pasar las vacaciones al camping conmigo.

Ya lleva un poco más de un mes con nosotros, y aunque al principio Ares le huía un poco (es muy pequeña aún, sólo tiene 4 meses y es un torbellino), ahora la adora, se buscan el uno al otro para jugar, para darse mimos y yo me puedo pasar las horas muertas viéndolos a ellos.

Ella (Hera) es muy celosa, no se le puede hacer una caricia a él, viene corriendo a saltarte encima y reclamar mimos para ella también, cada juguete que coge Ares lo quiere ella, y si lo cojo a él ella no para de saltar para que la coja también. Les encanta tumbarse a mi lado en el sofá, pero a ella le encanta tumbarse al lado de él y dejarse mimar.

Es una alegría cuando te levantas por la mañana y los dos se pelean por ver quien recibe las primeras caricias (al final con una mano a cada uno) mientras preparo el almuerzo del chico, ahí están esperando una loncha de jamón York, si hacen una trastada, ahí se sientan los dos con cara de «yo no he sido»

A él no le olvido ni lo haré nunca, aún hay días que las lágrimas se derraman, pero ellos me han devuelto la alegría que perdí un 8 de enero, no sé si mi complicidad con ellos será igual pero vamos en el buen camino, ellos me adoran y yo a ellos.

B.D.E.B.

La melodía de la vida

La melodía de la vida

Sugerencia de escritura del día
¿Cómo sería tu vida sin música?

Echo la vista atrás y me doy cuenta que asocio muchas de las situaciones vividas, de los acontecimientos de la vida con alguna canción o melodía o al contrario, que hay canciones que me traen al recuerdo alguna situación, momento, persona/s.

La música me ha gustado, digamos que bastante pero tampoco ha sido algo que si no lo he tenido al alcance me haya llegado a importar, quizás porque esa falta se puede suplir con gusto con otro tipo de melodía, la de una voz que te acompaña. Pero si que es cierto que he tenido y sigo teniendo la música presente.

Antes en el trabajo solía escuchar la radio bastante a menudo, cuando en la pandemia me vi «obligada» a teletrabajar, dejé de escucharla mientras lo hacía, quizá porque al estar en casa y pendiente también de las clases on-line de los chicos, prefería el silencio y así poder estar más atenta a todo. A partir de ahí cambió el chip y además al ir sólo un par de días a la oficina, cuando lo hago prefiero estar conversando con mi compañero y ya ni él ni yo ponemos música, y aquí en casa, pues algún día como hoy para escuchar una recomendación que me hicieron ayer (me ha encantado María Rodés, gracias), pero salvo días esporádicos, lo normal es que trabaje sin música ni televisión de fondo.

Pero volvamos a lo que comentaba al principio, «la melodía de la vida».

Empezaría por los recuerdos de la infancia, cuando de niña iba con mis padres y mis hermanas al pueblo a comer con los abuelos, de camino esas cintas con música infantil, y ese dúo que adoraba «Enrique y Ana», sobre estos viajes os contaré que mi padre nos «engañaba» nos decía que hasta que no saliéramos de la ciudad el reproductor no iba, sólo la radio, así durante ese rato él podía escuchar los deportes o noticias y claro, cuando se perdía la señal era cuando nos ponía nuestra música…¿Qué inocentes éramos verdad?.

Un poco más mayor, pero aún siendo niña, le cogía prestadas a mi hermana la mayor los «casetes», sobre todo las de «Los Pecos», creo qué desde pequeña ya era una romántica soñadora y sus canciones eran mis preferidas.

Llegó la época de la adolescencia y ahí un poco de popurrí musical, si me tengo que quedar con una canción uff, complicado, quizás la de «chiquilla» de seguridad social por muchos momentos bonitos vividos con ella de fondo y mi amigo Vicent cantándola con su melena al aire.

Un vals, no me preguntéis el nombre, sólo diré que fatalmente bailado.

Una que llevo en el alma, cantada por unos mariachis en directo, en una fiesta de despedida (nunca supe que con algunas personas esa despedida sería para siempre), de uno de mis preferidos Maná, «Se me olvidó otra vez», esta junto a «El muelle de San Blas» son dos de las canciones que mas me han hecho llorar.

No olvidaré mi época del chat, ahí desde «Azul» la preferida de «océano» (o Jacinto para los amigos) hasta «Amaral» (primera etapa) y de ahí la preferida, «Cómo hablar».

Bunbury, aquél concierto, tu, yo, ¿había más gente en el recinto?, no lo recuerdo….

Reggaetón no puedo con él, es superior a mí, manda narices que de vez en cuando tenga que escucharlo, es lo que tiene tener hijos adolescentes y jóvenes, creo que esta música sólo la recordaré por ellos muy a mi pesar…

Y ahora, aunque no siga ningún blog dedicado a la música, por aquí no paro de descubrir nuevos artistas, gracias a alguno de vosotros y ahí ando, añadiéndolos a la lista y escuchándolos principalmente cuando voy en el coche, aunque a veces en estos ratitos también me animo a escucharlos o seguir vuestras recomendaciones (guardián de los sueños).

Y no se podía terminar esta entrada sin una buena canción, así que vamos con ella, una canción que me identifica mucho últimamente.

Y si tenéis alguna otra recomendación, no dudéis en dármela.

Feliz miércoles a todos.

B.D.E.B.

No es oro todo lo que reluce…

No es oro todo lo que reluce…

Muchas veces la gente, sobre todo los que no te conocen bien (o no te quieren conocer), te observan y no permiten que te quejes, que estés malhumorada, o lo que es peor, estés triste incluso llores.

«¿Por qué te quejas? si lo tienes todo»…

Estás felizmente casada, tienes una familia estupenda, dos hijos, que sí, con sus cosas de la juventud, pero buenos chicos, no se matan a estudiar pero tampoco les va mal, el mayor además es trabajador sin dejar de lado los estudios, tus padres con sus achaques pero ahí van, el resto de la familia sin problemas graves.

Tienes tu trabajo, a tus amigos, casi la vida perfecta ¿verdad?

Así, visto desde fuera, más de uno quizás hasta cambiaría su vida por la tuya con los ojos cerrados, a veces incluso te sientes mal por quejarte, dices ¡joder!, mira a tu alrededor y verás que hay gente con bastante menos y es feliz (perdón por la expresión).

Pero eso es lo que se ve desde fuera, ¿y dentro, acaso es todo así cómo se ve?

Creedme si os digo que no, no siempre es así de bonito, quizás si lo fuera muchos de mis ratos aquí, escribiendo, serían menos. Tendemos a mostrar a veces una vida perfecta, muchas veces lo vemos en las redes, a tantas y tantas parejas mostrando su amor, al poco ves que se han separado, te preguntas ¿cómo? si eran la pareja perfecta, un escaparate más, hasta llego a pensar que mostramos cómo nos gustaría que fuera todo, nuestros sueños, aquellos en los que vemos una mejoría de nuestra situación y a dónde queremos que vaya, si, puede ser que muchas de las veces sea eso lo que mostramos, pero no por engañar…más bien por engañarnos, por pensar que tenemos la vida perfecta, lejos de la realidad.

Nunca he creído que exista una vida perfecta, si una más o menos llevadera, con algún problemilla (sin ninguno sería hasta aburrida), pero a veces se va complicando más de lo que uno quiere, aunque de cara a los demás, no lo vean. El otro día mi amigo, el marido de la amiga que siempre os hablo, mientras cenábamos me dijo: -«Blanca, dime cómo ves tú la situación, sé que tú me vas a decir si es así como lo está contando», y ahí fue donde (lo pensé no lo dije) me di cuenta que la situación se va complicando cada día más, y hay algunos temas que son imposibles de separar aunque uno quiera, y que hay cosas que van dañando otras y ilusiones que se van esfumando, como el humo de ese cigarro que ya no fumo…

Estoy liando aquí un cacao que no sé si me entenderéis o no de lo que hablo, pero necesitaba soltarlo, me estaba ahogando.

Esta mañana que me levanté más o menos, que estuve leyendo algunos de vuestros blogs, que me emocioné con una de las entradas de nuestro amigo «Oniro», y después…unas llamadas, unos mensajes y más de lo mismo, hacen que (aunque justo ahora haya salido el sol) el cielo se torne gris, la vida se torne gris, no sea de mil colores como más de uno pensará que es.

No, mi vida no es perfecta y no creo que llegue a serlo, porque para ello habría que cerrar capítulos, unos cuantos y no sé si estoy o estaré preparada algún día para hacerlo, es todo demasiado complicado.

Pero si sé, que no es oro todo lo que reluce y que muchas veces se ve solo lo que uno muestra, quizás la parte más fea de nosotros no la queremos mostrar porque duele demasiado…

B.D.E.B.

No cambies

No cambies

Hoy, después de mucho tiempo, he tenido que ir en autobús porque el coche estaba en el mecánico. Aunque esto debería de ser lo más normal, en mi caso es algo excepcional, me suelo mover siempre en coche porque aquí, salvo casos puntuales, no suelen haber largos atascos y los parkings, si bajas para el centro, no son caros, así que es bastante más cómodo que el transporte urbano, al menos para mí.

Lo bueno de ir en el autobús, es que pasas por sitios que hacía un montón de tiempo que no pasabas y te llegan miles de recuerdos a la cabeza, principalmente de cuando era poco más que adolescente y quedaba con los amigos, entonces tenía que ir en autobús, no como mi hijo pequeño, a cada vez que queda con alguien lo tenemos que llevar, en buen momento me iba a llevar mi padre, si casi era mejor que no conociera a la pandilla…

El caso es que iba con esos recuerdos amontonándose en mi cabeza y mirando por la ventanilla cuando hemos parado en un semáforo. Y ahí estaba ella, la que en su día se pudo convertir en mi cuñada (lo fue durante un tiempo) Araceli se llama. Una Vallisoletana afincada en Alicante, una dulzura de mujer, de esas personas que te miran directamente a los ojos y te provoca una paz y alegría interior, difícil de explicar. Desde que la conocí siempre me trató con cariño, siempre con esa sonrisa y esa mirada tan especial, cariñosa, amable, mil calificativos buenos le pondría (supongo que para mi cuñado no fueron los suficientes, o yo no vi la otra parte).

Siempre que nos hemos vuelto a cruzar, siempre nos hemos saludado como si el tiempo no hubiera pasado, con el mismo afecto, preguntando por todos y cada uno de la familia y alegre de habernos vuelto a ver, tanto ella como yo, de verdad que una persona excepcional.

Hoy no pude saludarla, pero mientras la observaba a través de esa ventana, vi como iba a sentarse en un banquito (individual) y en eso llegaba un matrimonio poco mayor que ella, como si tuviera un muelle, se levantó inmediatamente para ceder el sitio, a pesar de la negativa del señor, ella se le notaba insistir y desde lejos, su mirada imposible de apreciar, pero esa preciosa sonrisa dibujada en su cara, hacia ver que lo ofrecía con cariño, porque le nacía así, ha sido como si hubiera estado allí a su lado escuchando esa minúscula voz cantarina que tiene, llamarme tonta pero hasta me he sonreído mientras observaba.

Hay personas que no cambiarán nunca, por muchos años que pasan y palos que le de la vida, siguen siendo encantadores, dulces…con un corazón que vale su peso en oro.  También hay personas que ¡ojalá! cambiaran, porque es necesario que lo hagan, pero esas nunca cambian.

Así qué, a ti que estás leyendo esto, que eres buena gente, por favor, no cambies nunca.

B.D.E.B.

Luchas internas

Luchas internas

Busco un motivo por el que dejar de luchar

Que me ayude a decidir

Mucho tiempo

Muchas luchas internas

Batallas ganadas,
otras perdidas

Corazón rasgado una y otra vez

Peleamos unidos
para permanecer en unión

Lloramos juntos
para dejar de llorar

¿Qué nos pasó?

Nos enfrentamos a los problemas

Luchamos por quitarlos de nuestro camino

Te miro,

Me miras

Sonreímos,
unos segundos en los que parece que la felicidad viene de vuelta

Pronto se vuelve a la realidad

A miradas tristes

Perdidas

A nuestra lucha interna

A aferrarse a lo que queda

A avivar esas brasas, para que vuelvan a ser llama

Soplando despacio

Como una suave brisa

Mimando

Acariciando

Deseando que vuelva a dar calor

Que no se llegue a apagar

Es querer,

es cosa de dos

B.D.E.B.