¿Cómo estás?

¿Cómo estás?

Una llamada, un simple mensaje,

-¿Cómo estás?

Parece una tontería ¿verdad? Pero sin embargo hay mucho más detrás de esas dos palabras.

A veces puede ser por compromiso, pero la mayoría de ellas no es así.

Alguien le ha dicho, le ha comentado algo que te ha pasado, o puede ser que cualquier pequeño gesto que has hecho tú le ha hecho pensar que algo te pasaba, y ahí está, esa llamada o ese mensaje para saber de tí, porque le preocupas. Para esa persona quizás no le parezca haber hecho nada tan importante, pero para ti supone mucho porque cuando llevas días en casa, sin salir más que para ir a los médicos, cualquier detalle lo tienes más en cuenta, un mensaje o una llamada te llena de alegría, saber que se interesan por ti, que les importas.

¿Tan importante es?

Pues cuando uno se encuentra mal, si es importante (al menos a mi parecer), porque siempre decae el ánimo, el salir de tu rutina, el pasar muchas horas sola en casa, el no poder hacer las cosas que te gustan (y hasta las que no te gustan), todo esto termina por hacer que decaigas y que estés malhumorada y de repente suena el teléfono, cuando miras la pantalla y ves quién es, la sonrisa vuelve a tu cara y los ojos brillan de alegría.

Como tan pequeño gesto (o grande, según quien lo mire),  puede llegar a alegrar tanto.

B.D.E.B.

Mi madre

Mi madre

Si pudieras convertirte en otra persona durante un día, quién querrías ser y por qué.

Sin dudarlo, me convertiría en mi madre.

Quizás así me ayudaría a entender como se siente.

Cuando le preguntas ella siempre responde que está bien.

Si me convirtiera por un día en ella, sabría si realmente lo está, o simplemente no quiere preocuparnos.

Entendería también lo que pasa por su cabeza en los momentos en que se pone a llorar, porqué llega a pensar cosas que no son y que esa terrible enfermedad le hace creer que si.

Con un poco de suerte también podría sentir la alegría que desprende cuando nos tiene a todos reunidos a su lado y si sufre si no lo estamos.

Sabría si es consciente de su enfermedad, si se da cuenta de las cosas que le suceden o si por el contrario, también caen en el olvido…

Y principalmente saber con seguridad si es feliz, asegurarme de que no está sufriendo, porque lo único que me importa es que pese a todo, sea feliz.

Ojalá fuese posible por un día ponerme en su piel, sentir todo lo que ella siente y así poder comprenderla mejor y saber cómo ayudarle en cada momento.

B.D.E.B.

Amigos en la noche

Amigos en la noche

Llevaba ya un buen rato leyendo cuando los párpados le comenzaban a pesar, y aunque la lectura estaba interesante, decidió dejar el libro en la mesilla de noche y apagar la luz. Al instante estaba sumida en un profundo sueño.

No llevaba a malas penas un par de horas durmiendo y se despertó de golpe con un fuerte estruendo de un rayo que debió caer cerca de la casa. Se levantó y bajó al salón para comprobar que todo estaba bien, miró por las cristaleras que daban al jardín y observó como había empezado a llover y a cada vez más fuerte.

Se quedó extrañada porque no se esperaba lluvia ese día, pero ahí estaba y no era precisamente ligera, amenazaba una fuerte tormenta.

Se puso a comprobar puertas y ventanas que estuvieran bien cerradas y en una de las ventanas que daban a la cocina se encontró un gato que se había puesto a cubierto y estaba maullando y completamente empapado, sin dudarlo abrió un poco la ventana y el pequeño entró de un salto y a continuación empezó a maullar entre sus piernas como si quisiera darle las gracias.

Sacó una toalla de uno de los armarios y se puso a secarlo, el animalito se dejó sin parar de maullar y ella se dió cuenta de que llevaba un pequeño collar así que dedujo que tenía que ser de algún vecino que se le hubiera escapado, al día siguiente cuando escampara la tormenta buscaría a los dueños y esa noche lo acogería en su casa.

Le puso un cuenquito con un poco de leche y después se lo subió a su cuarto con un viejo cojín para que durmiera en él al lado de la cama, al menos esa era su idea, porque al gatito le pareció mejor subirse a la cama y tumbarse encima de los pies de ella, así que no le llevó la contraria y lo dejó allí, la verdad que le gustó sentir esa calidez en esa cama que estaba acostumbrada a notar siempre fría.

Amaneció el día con un sol radiante, apenas quedaban unos charcos resultado de la tormenta de la noche, si no llega a ser por eso y por el maullido que se escuchaba en la cocina hubiera pensado que todo había sido un sueño.

Mientras salía el café le puso a su nuevo amigo un poco más de leche y mientras lo observaba ella se tomó su café y en eso sonó el timbre de la casa, extrañada porque no esperaba a nadie, se dirigió a abrir y el gatito la siguió.

Abrió y se quedó de piedra, era un vecino que en un par de ocasiones se había cruzado y a malas penas le había saludado, y ahí estaba, delante de su puerta, el gatito enseguida fue hacia él mientras este se agachaba a cogerlo, empezó a restregar su pequeña cabecita en el cuello de él y aceptando las caricias que le ofrecía.

Él le agradeció el gesto a su vecina, por lo visto cuando cayó el rayo el gatito salió asustado y llegó a casa de ella y hasta la mañana cuando se levantó no se dió cuenta que no estaba en casa y salió a buscarlo casa por casa por todo el vecindario.

Una vez se marcharon ella volvió a entrar en la casa, se terminó el café y decidió que esa misma mañana iría a la protectora porque necesitaba de nuevo tener un nuevo amigo en su vida.

B.D.E.B.

Lo siento…

Lo siento…

Hoy, a raíz de la entrada de un amigo en su blog desandando  entre nubes grises, me ha venido al recuerdo una historia que quiero compartir con vosotros.

Cuando celebré las bodas de plata, un amigo fue el encargado de dirigir una pequeña y emotiva ceremonia, cuando alguien que te quiere, que te conoce es el que habla en este tipo de actos pues todo es mucho más cálido y bonito. Fueron varias las personas que nos dirigieron unas palabras y no os diré cuanto lloré esa noche de emoción, sabes que te quieren pero cuando te lo dicen en una bonita historia…

Pues terminando ya la ceremonia, mi amigo nos hizo entrega de una rosa a cada uno y nos dijo estas palabras:

– En la vida, en las parejas, a veces hay pequeños roces que por cualquier razón en ese momento los hacemos importantes y llegan a una discusión. Y por cabezonería o por lo que sea, ninguno quiere dar su brazo a torcer, quizás porque no sepa muy bien como disculparse o no tenga claro que la otra persona acepte sin rechistar las disculpas.

-Esta rosa que os entrego, cuando lleguéis a casa, le vais a buscar un lugar donde colocarlas y con el tiempo, cuando un día surjan esos problemillas normales entre las personas y no sepáis como hacer, comprareis dos rosas y las vais a dejar en el mismo lugar que dejéis estas esta noche, y así os será más fácil y la otra persona entenderá sólo con verlas que estáis diciendo un «lo siento».

Esa noche al llegar a casa, lo primero que hice fue buscar un rincón para poner las dos rosas, me pareció una bonita forma de pedir disculpas y hoy la comparto con vosotros.

Feliz domingo.

B.D.E.B.

Depender de los demás

Depender de los demás

Desde bien jovencita me ha gustado ser independiente, en el sentido de hacer las cosas por mi misma, sin tener que pedir ayuda más que en los momentos realmente necesarios.

En cuanto tuve la edad y un trabajo me saqué el carnet de conducir y me compré mi coche para no tener que andar dependiendo de nadie, con 25 años ya estaba casada y fuera de casa de mis padres pero sin depender de mi marido tampoco, siempre he trabajado salvo cuando la salud no lo ha permitido, y en esos momentos ha sido cuando he tenido que depender de los demás, y sinceramente…lo llevo muy mal.

Esta claro que hay que dejarse ayudar y en algunos momentos más que otros, pero me cuesta, prefiero ayudar yo mil veces y lo hago con muchísimo gusto pero que sea al contrario…

Pues esta semana, con un montón de cosas que hacer y el finde completamente organizado, llegó el jueves y empecé a notar que se me dormía la pierna, en pocos minutos la cosa iba a peor así que me llevaron a urgencias. Después de pruebas, verme un par de médicos y hablar entre ellos, primero que si te quedas ingresada luego que no, me voy a casa con mi pierna dormida, el nervio está pinzado y no saben si terminará en cirugía.

El caso es que aquí sigo en la situación que «más me gusta» dependiendo de los demás, me puedo mover con ayuda de al menos una muleta porque la pierna sigue igual, por tanto no puedo hacer prácticamente nada, todos los planes se han ido al traste (algunos desgraciadamente se han suspendido por el incendio de la ciudad hermana) y ahora pues sin saber cuándo va a poder ser que vuelva todo a la normalidad.

Así que nada, llevo dos días y ya «me subo por las paredes» y lo peor de todo es que no me aguanto ni yo misma, así que imaginaros el resto.

Tendré que ver el lado bueno de que voy a tener tiempo para descansar, leer y esas cosas que a veces nos hacen falta, aunque por un tiempo me quedo sin paseos por la playa.

Espero que escribáis muchas entradas porque voy a poder leerlas todas 😉.

Que tengáis un feliz fin de semana.

Saludos.