Ellos…

Ellos…

Con ellos volvemos a soñar

Volvemos a creer en cosas que dejamos olvidadas

En la magia de una noche de reyes

La ilusión de que caiga ese primer diente, para ver que dejó el ratoncito Pérez debajo de nuestra almohada.

Cuidamos esos arañazos de las rodillas, como nuestras madres curaron los nuestros…

Volvemos a leer cuentos, a ver películas de dibujos animados.

A echar de menos a esa pandilla de las vacaciones de verano y volvemos a ilusionarnos en septiembre con el reencuentro de los compañeros de clase.

Pasamos de nuevo los nervios de los exámenes,  sobretodo de los finales y la entrega de los boletines de notas.

Volvemos a llorar con ese primer amor y nos preparamos para labrarnos un buen futuro (intentarlo al menos)

En definitiva, revivimos lo vivido pero viéndolo desde fuera.

Apoyando, ayudando y hasta consolando en muchas ocasiones.

Lo hacemos porque así lo decidimos un día,

el día que nos planteamos ser padres,

a sabiendas que sería para toda la vida.

B.D.E.B.

Así es la vida…

Así es la vida…

Habían decidido dejar su relación, era una relación a distancia y, aunque ya llevaban un par de años siendo pareja, ninguno de los dos daba un paso adelante para irse a vivir a la ciudad del otro y comenzar así una vida juntos.
Ella se trasladó a una ciudad cercana a estudiar por un año un curso, durante la semana estaba allí y el fin de semana volvía a casa.
Empezó el curso y enseguida surgió una amistad con toda la gente de la clase. A malas penas llevaban un mes cuando comenzaron a salir los jueves a tomar algo (la mayoría eran de fuera y los viernes volvían a casa) y a practicar las clases de baile que tenían en una de las asignaturas. Hizo bastante amistad con una chica de allí y los jueves cuando salían la chica se quedaba con ella a dormir en su casa. Compartían mucho y le contó todo lo que había pasado con su novio, también le contó que aún le quería pero que en aquel momento no estaba preparada para irse a vivir tan lejos de su casa, que el tiempo lo aclararía todo.
Y como la vida es así de «jodida» a veces, al cabo de los meses, cómo a mitad de curso, su expareja se puso en contacto con ella, su hermano estaba bastante enfermo y lo iban a tratar en un hospital cercano a la ciudad de ella.
No dudó ni un momento y les ofreció a él y a su excuñada su casa para quedarse mientras el hermano recibía el tratamiento. Ella seguía volviendo a su casa los fines de semana y comenzó el acercamiento, cuando volvía los lunes al curso le contaba a su amiga todo lo que sucedía el fin de semana y como a cada día que pasaba estaba más enamorada de él.
Desafortunadamente a las pocas semanas pasó lo que rezaban que no pasara, aunque las esperanzas eran pocas, el hermano falleció y se volvieron a trasladar a su ciudad. Ella pasó unos días allí con él y prometió volver cuando terminase el curso.
Así fue, terminó el curso y ella enseguida se trasladó con él, a los pocos meses se daban el «sí quiero» en una ceremonia muy emotiva a la que asistieron gran parte de sus compañeros, entre ellos su amiga, la que había sido su confidente en todo ese tiempo, la más jovencita del grupo.
Después hicieron un pequeño viaje, le escribió a su amiga para contarle como le iba y a continuación se fueron a vivir a la ciudad de él.
Con el tiempo y la falta de tecnología de aquella época, se perdieron la pista pero en algún lugar cada una de ellas recuerda aquel año agridulce en qué triunfó el amor, a pesar del dolor sufrido.
B.D.E.B.

Tristeza

Tristeza

Desde ayer tarde me ha vuelto a invadir esa tristeza que creí haber dejado atrás hace un par de semanas. Primero pensé que se debía a la marcha de los amigos, después de estos días de reencuentros y alegrías, pero esta mañana cuando he conseguido levantarme de la cama, más tarde de lo habitual porque la cabeza me iba a estallar, me he dado cuenta de que había algo más detrás, algo que creí tener superado pero que me imagino que habrá momentos en que vuelvan a surgir todos esos sentimientos, toda esa tristeza que parecía ya guardada en una caja fuerte y bajo llave, pero que por lo visto encontré la llave de nuevo y se volvió a abrir la caja.

Aunque intente pensar en cosas bonitas pues no sé muy bien por qué viene todo aquello a mi mente, imagino que son fases y que lo más probable es que en un par de días vuelva a estar feliz y sonriente como estos días atrás, vuelva a dar ánimos a la gente y querer disfrutar de cada segundo que me regala la vida, pero hoy no va a ser.

En estos días que vienen voy a tener varias actividades, cena, fiestas… motivos para permanecer contenta y ¿feliz? (se intentará), reuniones con otros amigos, ver a mi hijo disfrutar de lo que más le gusta y se qué sonreiré y lo disfrutaré con todos ellos, quizás por eso hoy me pueda permitir que me invada esa tristeza, permitirme echarlo de menos y que se escape alguna lágrima.

Los sentimientos hay que dejarlos fluir, a veces son alegres y otras no tanto pero si los dejamos dentro terminan oprimiéndonos y no dejando que disfrutemos de la vida como tenemos que hacerlo.

Así que hoy, aunque sea en este momento que no hay nadie en casa voy a dejar que salga todo la tristeza fuera y dejar espacio para que entren cosas mejores.

B.D.E.B.

Reencuentros

Reencuentros

Cuando después de muchos años te vuelves a encontrar y sientes que los abrazos siguen siendo igual de cálidos, que llegan hasta el interior, los besos siguen siendo caricias en tu mejillas. Las miradas con el mismo brillo de antaño cuando éramos unos jóvenes con ganas de fiesta y de comernos el mundo.

Las conversaciones, sin fin, con ganas de parar el tiempo para que no termine nunca, risas que son la mejor melodía para alegrar ese corazón que llevaba tiempo entristecido. Sonrisas que te iluminan la cara y se contagian al que tienes enfrente tuyo.

Tantos sentimientos, tantas sensaciones que echaba de menos, aunque en realidad era a vosotros a quien echaba de menos, estar todos de nuevo juntos y volver a disfrutar cómo hacíamos antes.

Somos los mismos, más canas, algunas arrugas, más cargas en nuestras espaldas pero las mismas ganas de compartirlo entre nosotros, las mismas ganas de disfrutar del tiempo que hemos pasado juntos, de ponernos al día de todos estos años, de demostrar que aquí estamos y seguiremos estando mientras la vida nos lo permita.

Hoy ya, cuando cada uno estáis de nuevo en vuestra casa, en vuestra ciudad, me queda una sensación de vacío, aunque se que os tengo, igual que vosotros me tenéis a mi, estamos lejos pero os siento más cerca que nunca porque sois importantes para mi y os necesito en mi vida.

B.D.E.B.

Mis pies

Mis pies

Sugerencia de escritura del día
Dinos algo acerca de tu par de zapatos preferido y adónde te han llevado.

Llego, me descalzo y me pongo a caminar y ahí empieza todo.

Me llevan a un mundo donde sólo se percibe el olor a sal, el sonido de las olas al romper, la suave brisa acariciando tu cara… tu cuerpo y miles de colores en el cielo.

Vas dejando tus huellas y sólo son borradas por las olas, pero eso no importa.

Desconecto, respiro profundamente y paz absoluta.

La arena bajo mis pies, las olas me salpican, los mojan, el único lugar donde camino descalza, sin miedo a golpearme, sin que me duelan.

Caminaría horas y horas sin cansarme, es tal la desconexión que no siento ni cansancio ni dolor, solo bienestar.

Llegas al final y tienes que calzarte para subir a las rocas, pero has llegado, sin calzado, sin nada que te impida sentir el mar en tus pies.

B.D.E.B