Lágrimas en silencio

Lágrimas en silencio

Después de aquellas palabras ella se acostó, habían sonado cómo pequeñas agujas que se le clavaban en el corazón, no mataban pero si la dejaban herida.
Ella hacía ya tiempo que se había prometido no volver a llorar por nada parecido, que las palabras no eran más que eso, palabras, pero aunque se acostó casi «tranquila», había cogido un libro para leer un rato y así despejar la mente y que le venciera el sueño pero no había conseguido ni lo primero ni lo segundo. Apagó la luz e intentó conciliar el sueño, no pudo.
Las palabras seguían resonando en su mente y ella intentaba convencerse que eran sólo palabras, que no tenían que doler, al día siguiente despertarian y las cosas se iban a aclarar, o no…
Ella ya dudaba porque esta situación la había vivido ya algunas otras veces, quizás más de las que se acordaba y aunque siempre se solucionaba todo, esta vez sentía que era distinto, quizás los años y que el carácter y la paciencia nos va cambiando, lo veía todo diferente.
Mientras ella daba vueltas, pasaban las horas y el sueño no llegaba nunca, sentía cómo él, al otro lado de la cama, dormía plácidamente cómo si nada hubiera pasado, cómo si con él no fuera la cosa, la había acusado de haberle amargado la noche pero sin embargo en apenas unos minutos ahí se había dormido tan tranquilamente.
Ella no pudo más y rompió a llorar y una vez comenzó ya sabía que no iba a poder parar, así pasó rato, mucho… En ocasiones parecía que se tranquilizaba pero al momento las lágrimas seguían resbalando por sus mejillas, los sollozos, aunque ella intentara silenciarlos se oían en el silencio de la noche, y con alguno de ellos él despertó, no dijo ni hizo nada pero ella lo notó y esa indiferencia de que el no la consolara e intentara tranquilizarla con un abrazo, no necesitaba que pidiera disculpas, sólo un abrazo que no llegó nunca, eso le dejó a ella las cosas un poquito más claras aún, el sueño por fin la venció.
Mañana sería otro día…

B.D.E.B.

La historia se repite

La historia se repite

Hace ya cómo un año y medio escuché de una médico estas palabras «deterioro cognitivo» seguidamente la palabra Alzheimer, y fue duro porque aunque ya te lo imaginas, te haces una idea, cuando lo escuchas de un experto el mundo se te viene abajo. La persona que tienes a tú lado escuchando esas mismas palabras está cómo si la historia no fuera con ella, simplemente cuando sales de allí te dice que no sabe porque ha tenido que ir al médico si ella se encuentra bien y a tí te toca «mentir» y decir que teníais que ir a por unos resultados de unas pruebas, que más da lo que digas en ese momento si al poco te va a hacer la misma pregunta, os aseguro que es triste, muy triste y duele, no sabéis cuanto…

Pues poco a poco lo vas asimilando, haciéndote a la idea y llevándolo lo mejor que se puede aunque a veces no puedes evitar cuando te preguntan por ella o simplemente cuando recuerdas lo que fue y lo que es.

Y ahora llegas a ver a otras dos personas muy importantes para tí y en él empiezas a ver esos primeros síntomas que tan bien conoces o quizás incluso peor que cuando ella comenzó, ves cómo te repite las cosas una y otra vez, cómo se olvida de algún nombre, te pregunta algo una y otra vez.

Visita al médico y de inmediato le manda al neurólogo urgente, causa «deterioro cognitivo»…

Vuelta a comenzar y te preguntas ¿cómo es posible que hace nada estaba estupendamente, sólo con los achaques de la edad y hoy está así?

Maldita enfermedad, cómo ya dije en otra publicación, que duro es para el enfermo y para la gente que está a su lado.

*La foto que está hecha en estos días que lo vine a visitar, me pareció representativa, cómo de un soplido desaparece todo, así cómo la memoria de ellos.

B.D.E.B.

El pueblo

El pueblo

Recuerdo la primera vez que vine aquí, por aquel entonces mi pareja y yo éramos novios aún. Sus padres solían venir todos los años a este pueblecito a veranear, pero no venían solos, su abuela, tía abuela y tío abuelo también venían, pero la casa disponía (y sigue disponiendo) de suficientes habitaciones para todos, así que nosotros teníamos una para los dos, sin nadie más.

Era un mes de agosto y después de dos trenes y un autobús, aún tuvo que ir mi suegro a un pueblo cercano a recogernos, porque al pueblecito que íbamos no llegaba ningún transporte público.

Pues allí estábamos, después de no se aún cuántas horas de viaje, y una vez saludados todos los miembros de la familia, entonces ya tocaba ir a la cantina, el único comercio que tenía el pueblo. Allí vino otra ronda de saludos, desde el cantinero (familiar lejano de ellos) hasta el que estaba sentado en la última mesa mirando con cara extraña a los forasteros que acababan de llegar. Una vez saludados todos entonces tocaba empezar con las rondas pero estas ya de bebidas, bien chatos de vino, cervezas o lo que ellos llamaban sidra que en realidad era casera de manzana, nunca la ví en otro sitio más que allí. Nos juntamos con la gente más joven y empezamos a ir con ellos de arriba a abajo, de un pueblo a otro y sin faltarnos una sola fiesta. A día de hoy pienso en cuanta irresponsabilidad en esas noches, con el coche y esas carreteras, pero en aquel momento no pensabas nada de eso, sólo en pasarlo bien y poco más.

Ese verano disfruté de lo lindo, tanto que me costó despedirme de ellos, nos despedimos hasta el verano próximo pero eso no fué así. Pasaron muchos veranos antes de volver al pueblo, tantos que ya nos habíamos casado y teníamos niños, pero al igual que nosotros así pasó con casi todos.

Volvimos pero a disfrutar de otra manera, a enseñarle a nuestros hijos otros placeres de la vida que ellos, criados siempre en la ciudad, no conocen. Que vean por ellos mismos que también se puede vivir sin tantas comodidades, sin centros comerciales, solamente con una simple cantina pero con otras alternativas que en la ciudad no se pueden hacer. Irte de paseo al río y ver los cangrejos (sin cogerlos por supuesto),ir al atardecer a las montañas a recoger el ganado, muchas cosas completamente distintas a las rutinas que llevamos a diario, pero quizás la más importante sea compartir con la gente, comer juntos, pasear, ir de romería o jugar a las cartas y la gente más joven salir de fiesta de pueblo en pueblo cómo antaño.

En definitiva se puede venir a realizar cualquier cosa que te interese o te divierta, y cómo no, también a descansar o desconectar de todo.

Me olvidaba, su nombre es Vizcaínos de la sierra en la provincia de Burgos y merece la pena visitarlo.

B.D.E.B

Mi objetivo personal más difícil

Mi objetivo personal más difícil

¿Cuál es el objetivo personal más difícil que has conseguido por ti mismo?

Pues sin duda es este blog.

Si tiempo atrás me hubieran preguntado sobre tener mi propio blog, mi respuesta hubiera sido que no y aún menos expresar sentimientos y contar vivencias, para nada.

Pero bueno las cosas cambian y las personas también lo hacemos y por casualidad hace aproximadamente un año, siguiendo a un amigo leyendo lo que él escribía (Javi no tengas duda que eres tú 😉), pues decidí crear este blog aunque al principio pensé que no sería capaz de escribir pero un 23 de octubre, mientras paseaba por la playa viendo amanecer, decidí sentarme sacar el pen del móvil y ponerme a escribir (ahora acostumbro a llevar un cuaderno 😂😂).

Pues lo que empezó así sin más, parece que me ha enganchado y he de confesar que me siento genial cuando lo hago, no me considero escritora ni mucho menos, pero lo he tomado como una manera de desahogarme y no voy a negar que cuando tengo algún seguidor nuevo o un me gusta, me llena de alegría y hasta de orgullo de que alguien se fije en esas humildes palabras. Pero lo que más me gusta es leer el resto de blogs a los que sigo y seguir descubriendo más.

Así que no me enrollo más, sin duda este blog es mi objetivo personal más difícil.

Saludos a todos.

B.D.E.B.

La vida no es un cuento de hadas

La vida no es un cuento de hadas

Hace tiempo leí en algún lugar, «ella no es una princesa, él no es un príncipe, ¿pero quién dijo que la vida fuese un cuento de hadas?»

Se me quedó grabada esa frase, quizás porque cuando somos niños o mejor diría adolescentes, tenemos esa típica idea de que vamos a conocer al amor de nuestra vida, vamos a tener el trabajo deseado por el que vamos a estudiar y luchar, una vida de «cuento de hadas» y en eso vamos creciendo y las cosas, la mayoría de veces, no son cómo lo habíamos planeado, en ocasiones ni siquiera se parece.

Si empezamos por el trabajo, puede ser que tengas la oportunidad de estudiar lo que te gusta (no siempre se puede) pero terminas de estudiar y tienes que conseguir ese trabajo para el que has pasado buena parte de tú juventud estudiando, y si tienes la suerte de conseguirlo, que te llene o que te des cuenta que ahora cuando lo realizas día a día, ya no es tan interesante como lo parecía antes. Y ya no vamos a hablar de si no consigues estudiar lo que quieres, entonces ya cuando comiences a trabajar, en algo que probablemente no te guste, se puede convertir en un suplicio cada día. Pero bueno siempre se puede tener suerte de estudiar y trabajar en aquello que siempre te ha gustado y en el tema laboral sentirte completamente realizado.

Luego está el tema del corazón, parece fácil ¿verdad? Pues no lo es, en absoluto. Primero hay que conocer a esa persona que nos complemente, nuestra media naranja que le llaman y si tenemos la suerte de conocerla entonces llega el día a día y eso es más complicado aún. A veces vemos en las redes sociales, en la calle cuando te encuentras con una pareja que hace mucho que no ves, todo es «felicidad » mucho amor por cada poro de sus pieles, tanto que te hacen hasta sentir mal, decir ¿es así como tendría que estar yo? ¿No es normal discutir con tú pareja? Con el tiempo esos son los primeros en caer, cuando te enteras que ya no están juntos, te preguntas cómo es posible si entre ellos todo era puro amor, muy sencillo porque a veces es todo fachada, es muy difícil ese día a día como comentaba antes, siempre hay altos y bajos, momentos en que os queréis a morir y otros que no sabéis si lo mejor no sería tirar cada uno para un lado. Pero de eso se trata ¿no? De seguir peleando, de seguir con ese tira y afloja, una vez cederá uno y otra vez otro. Porque os queréis, porque los sentimientos están ahí pero no por ello vais a estar completamente de acuerdo en todo.

Todo camino de rosas tiene espinas y ten por seguro que te pincharás mientras caminas por él pero merecerá la pena si te esfuerzas en cuidar de ellas porque podrás ver su belleza.

B.D.E.B.