Por algún extraño motivo hoy es de esos días que te encuentras un poco a la defensiva, que parece estar todo en contra tuya, no rinden las horas y todo se amontona y cuando te sientes así, te pones a la defensiva, como si los demás quisieran darte más trabajo o tareas de las que ya tienes y quizás lo único que pretenden es saber que te pasa o que necesitas.
Aunque la vuelta de vacaciones no ha sido tan dura como esperaba (de momento) es parecido a esperar que lo sea, porque sabes que hay cosas que tienen que llegar y puede ser que eso sea el motivo de estar así, porque aunque intente no adelantar acontecimientos y no sufrir el problema antes de que llegue, aún estoy trabajando en ello, me cuesta mucho no hacerlo.
Hoy estábamos aquí en la zona en alerta naranja por posibles tormentas, aunque aquí en Alicante capital no han caído más de tres gotas, así que salvo lo necesario de esta mañana, luego ha tocado quedarse en casita por si acaso (ya he comentado en alguna ocasión que las alertas de temporal me las tomo bastante en serio), y al final el día se ha ido arreglando, así como el temporal ha pasado un poco de largo, yo también me he relajado un poco preparando esa escapada ya tradicional para mi cumpleaños (aunque falten aún dos meses) y después confirmándome también una fecha para algo que tenía en mente hace un tiempo.
Creo que una cosa y otra han hecho que el escudo cayera y que me relajara e incluso me pusiera hasta a bromear con el chico mayor.
En ocasiones nos ponemos a la defensiva quizás porque emocionalmente no nos encontremos bien, pero es bonito cuando otros hacen porque eso cambie y dejemos de «pinchar» para abrazar a quienes se nos acerquen.
B.D.E.B.
Y esta vez la canción no tiene que ver con la entrada pero me ha salido como recomendación y tenía que compartirla. Espero que os guste.
Hoy, mientras ella venía a cotillear mi café de media tarde, alguien le tiró un juguete para que fuese a por él. Ella se quedó mirando ese juguete desde allí, con sus patitas sobre mi pierna y como esperando que quien se lo había tirado se lo trajera.
Creo que estaba cansada y no tenía ganas de jugar (algo muy extraño en ella) o quizás le interesaba más estar a mi lado y mi café que salir corriendo de nuevo.
Es muy juguetona y te trae los juguetes para que se los lances, pero a veces necesita también un respiro, como todos…
Y es que igual que ella esta tarde se ha cansado de jugar, nosotros también tenemos momentos en que necesitamos descansar de aquello que nos gusta, hacer un pequeño descanso para después volver con más ganas. No todos los días nos apetece que «nos lancen el juguete para ir a buscarlo», hay días que simplemente queremos dejarnos caer al lado de esa persona y recibir unas caricias, descansar, relajarnos y seguir recibiendo esas caricias ¿verdad?
Hay momentos de juego, de carreras, de trabajo, de no parar y otros de quedarnos mirando y pensando ¿en serio me tengo que mover?
Mientras busco esa semana me quedo con un sitio ideal.
Describe tu semana ideal.
Cuando he leído el «estímulo» de hoy, lo primero que se viene a la mente es una semana en la que cada día hiciera alguna de las cosas que más me gustan. Después piensas y una semana ideal podría ser también una de esas en las que te vas de viaje a algún destino de los que tienes pendientes, suena bastante bien.
Pero como siempre me gusta verlo desde otro punto de vista, he pensado también en las cosas que a veces hacen que una semana sea pésima, o un día, incluso periodos más largos, así que he intentado ver mi semana ideal a partir de ello.
Creo que una semana ideal podría ser aquella en la que no hubieran sorpresas desagradables, una semana en la que en el tema laboral todo fluya correctamente. Una semana en la que las obligaciones diarias no se conviertan en una aplastante rutina, en la que si surge algo malo se supere sin más problema que el de ese momento. Una semana ideal sería aquella en que los ratos libres se conviertan en momentos para compartir, risas, largas conversaciones, cafés, en que lo lejano se tornase cerca y lo que molesta poderlo mandar lejos. Una semana que terminara con un paseo al amanecer y un café compartido, en la que si algo se estropea se sienta un abrazo reparador.
Una semana en la que si llegan noticias sean para traer una solución.
Ahora lo leo y no se si será más fácil una semana en un viaje inolvidable que todo lo que pido, porque en ocasiones lo sencillo y lo cotidiano se convierten casi en un sueño.
Nombra a los atletas profesionales a los que más respetes y por qué.
No compiten, solo disfrutan de ese ejercicio al aire libre, se cuidan para ellos, no para ser ovacionados por otros, no son profesionales en ello simplemente es un hobby, pero tienen mi mayor respeto.
Da igual soleado que nublado, una fina lluvia incluso les refresca a esas horas de la mañana, no importa, ellos caminan o corren sin parar, cuando lo hacen es para mirar al horizonte y después cerrar los ojos y respirar profundamente, recuperar la respiración entrecortada después del ejercicio, se sumergen en el mar como una ducha improvisada con la única espuma que la de las olas al romper.
Como si fuese una carrera voy detrás y su reflejo delante mía, el mío va detrás y a la vez delante de otros, sin competir, solo observando y compartiendo pasiones, quizás no deportiva pero tampoco somos atletas, solo paseantes, o corredores que nos gusta dejar nuestras huellas y reflejos en esa orilla.