Hay historias que nacen poco a poco, sin esperarlas, en ocasiones con quien menos lo esperas, pero surge. Una mirada, una sonrisa, un acercamiento, al principio parece un tonteo, luego algo pasajero y al final… al final surge ese sentimiento que en ocasiones es difícil, no sentirlo, sino que sea correspondido.
Hoy venía en el coche y se puso esta canción «La fuerza del destino» yo conocía la versión original de Mecano, anda que no la he cantado veces (soy de las que escucha la música cantando), pero hoy he escuchado esta versión de Love of lesbian y Iván Ferreiro por primera vez y la verdad que me ha gustado mucho.
Y justo al escucharla pues la cabeza se pone a pensar en lo caprichoso que es el destino, un encuentro, una invitación sin invitar, una tarde, otra, otra más… ese primer beso, ese no estar seguro, el pensar que no llegaría a más.
Pero sí, a veces el destino cruza caminos, en parejas, en amistades, nosotros quizá buscamos una cosa y nos pone otra y al final… al final es él el que gana la partida.
Lo único que importa es que si la gana él que sea por nuestra felicidad.
Por una vez lo he pillado, está alerta porque la negrita le quitó el juguete, y mientras ella corre jugueteando, él espera alerta para recuperar lo suyo.
La negrita quiso quitarle hasta el protagonismo, pero él sabe cuál es su sitio y cuando le apetece lo reclama. Es un alma libre, independiente hasta que cuando la otra no para de reclamar mimos, él llega a buscar los suyos.
No es celoso y hace creer que ella lo domina y que es «la reina de la casa» pero cuando se cansa reclama su trono y le hace ver que él también importa, es más, llegó antes y eso tiene que tener algún privilegio.
Se hace el remolón y en pocas ocasiones se deja capturar por el objetivo, hay que estar alerta como él para poder «cazarlo».
Enero tiene un día en el que volvemos a ser niños, en el que dejamos que la ilusión nos invada en esa noche mágica. Mil recuerdos regresan a nuestras mentes, al corazón, esperamos ese pequeño obsequio como si de magia se tratara, no importa la edad para emocionarse con esa noche, para abrir con ilusión un paquetito, no por lo que contiene, simplemente por saber que alguien de nuevo se acordó de ti, siempre hay alguien mágico y si no, uno mismo lo prepara y lo abre con la misma ilusión de aquella noche cuando éramos niños.
A febrero le llaman el mes del amor, aunque yo creo que tenemos todo el año para demostrarlo y no solo un día, una semana, un mes… Pero es bonito ver como todo se llena de corazones, de historias bonitas, felices, es bonito que te sorprendan con una rosa, con un poema, con un detalle y que el amor triunfe una vez más.
Marzo, un mes que desde hace unos años empecé a disfrutar más de él. Las fiestas hermanas me hicieron valorar un poco más lo que es compartir, lo que es celebrar con una misma pasión, convivir y afianzar amistades. Empecé a maravillarme con algo que antes veía desde lejos y lo hice al lado de unas personas que hoy se han vuelto un pilar fuerte en mi vida. Y todo creció en un mes de marzo.
Y con abril llega la primavera, tardes más largas, el sol nos acaricia un poquito más y los amaneceres son mágicos.
Mayo dicen que es el mes de las flores, quizás por eso en muchas ciudades aprovechan para adornar sus calles con ellas, es bonito verlas florecer y como sus alegres colores pintan hasta el día más gris, pasear por jardines donde su aroma te impregna y es como si renaciéramos una vez más.
¿Y de junio que voy a decir? Para mí junio es fuego, es pólvora, es música y sentimiento. Desde niña me enseñaron a amar este mes y mis fiestas y es algo que llevo dentro, una pasión transmitida y que yo he transmitido, una pasión que me ha traído amistades de las de verdad, de las que siempre están ahí unidos por una misma pasión pero también por sentimientos que han ido creciendo y que sabemos que seguirán.
En julio llegó a mi vida una de las personas más importantes. Llegó a completarme, a enseñarme una nueva forma de vivir en la que ellos siempre están por encima de todo.
Agosto huele a vacaciones, a sol, a barbacoas, a amistad, a respirar al aire libre, a noches de estrellas y luna.
Septiembre es la vuelta a la rutina pero tiene su toque especial, los reencuentros con aquello que por unas semanas quedaron aparcados, también el regreso a cafés compartidos, a actividades en conjunto. No siempre es pesado volver a las rutinas.
Un mes de celebraciones es octubre, amigos y familia semana tras semana y casi siempre una escapada buscando el frío que aquí aún no llega.
Noviembre…un noviembre llegué a este mundo y sí, es uno de mis meses preferidos quizás porque no soy solo yo, gente muy importante para mí también celebran ese mes, mi mejor regalo compartir con ellos.
Y llega diciembre con emociones a flor de piel. Comenzando por ese diciembre del 2010 que me trajo el segundo regalo más preciado de mi vida y después esos días, siempre termino emocionada, recordando a aquellos que ya no están, los recuerdos me embriagan y la nostalgia aún más. Hay quienes aprovechan estos días para juntarse después de largo tiempo, yo los aprovecho para «volvernos a juntar» son días especiales pero todo el año lo son, creo que lo que varía con el resto son eso, los recuerdos, la ilusión de los más pequeños y, no nos engañemos, también la nuestra y sobre todo las comidas copiosas 😂 ya llegará el nuevo año para plantearse objetivos.
En definitiva, todos los meses del año pueden ser buenos, solo necesitamos poder disfrutarlos y buena compañía.
Andamos alborotados, de aquí para allá, fijándonos en lo que a primera vista quizás parezca que es lo importante. En ocasiones nos dejamos llevar por el ruido antes que por el silencio, por una rosa antes que por un cactus, por un día soleado antes que un día gris…
Nos fijamos siempre aquello que a simple vista «resalta o destaca» entre lo cotidiano, lo común, lo corriente y pocas veces intentamos ver en esto algo especial. Fijarnos en esa planta que vemos todos los días y de repente le ha salido una pequeña flor, o el jardín que tenemos cerca de casa acaban de cortar el césped y desprende ese olor tan característico y que tanto te agrada.
Vamos al mar y nos fijamos en el cielo de encima del mismo, sin darnos cuenta de que al otro lado las nubes encima de los edificios también crean un bonito paisaje.
En un grupo de personas siempre vemos primero a aquellos que más se hacen de ver, que intentan llamar la atención, queriendo o sin querer, por sus conversaciones, sus risas, porque son los más extrovertidos… y en un rinconcito, ahí está, esa persona que a veces no tiene claro si tenía o no que haber ido a la reunión, le apetece pero prefiere quedarse a un lado, observar sin querer destacar, no es que no quiera interactuar con los demás, si quiere, pero a su manera, sin forzar pero desde la sinceridad, sin hacer ruido pero llegando a donde no se imagina que llega.
Esa persona que no le hace falta estar en el centro, quienes están interesados se fijarán, le encontrarán, no serán muchos pero esa persona solo necesita que sean los que de verdad importen.
Ese puntito diminuto a la derecha de la imagen, es la luna.
Hay días que parece que todo se quiere poner en contra de ti, como si quisieran impedir que ese día que estabas esperando, ese momento de reunión que tanto te gusta y te llena, se tuviera que enturbiar y no ser tan especial como tú esperabas.
Pero también es cierto que en ocasiones, cuando comienza a surgir esos impedimentos y esas cosas en contra, por algún motivo tú no permites que se estropee el día, simplemente que no sea tan maravilloso como te hubiese gustado, y ves que afortunadamente las cosas no han ido tan mal porque podía haber sido mucho peor.
Me he sorprendido de ver que a pesar de las circunstancias he sabido ver el lado bueno y aunque con un poquito de preocupación, he disfrutado del día, he podido ver a mi padre ilusionado y feliz de tenernos a casi todos a su lado, aunque a la vez un poco preocupado por ella, pero eso también dice mucho, después de tantos años se preocupa, la cuida y sabe que ella depende demasiado de él y por eso está pendiente de todo.
Este fin de semana dejé fuera todo aquello que no tenía que estar presente, por un par de días he vuelto a ser yo, a disfrutar de todos y con todos, a sonreír, a emocionarme, a ver el lado bueno de las cosas aunque se intenten poner en tu contra, diría que he vuelto a vivir como hacía meses que no lo conseguía, creo que ese ha sido el mejor regalo, bueno han habido más, mensajes, llamadas, abrazos, besos y tiempo, tiempo compartido.
Solo pedí un deseo, pero no lo diré para ver si realmente se cumple, pero de momento me quedo con lo vivido estos días y con la esperanza de que aunque las cosas se pongan en contra, tener la fuerza suficiente para ver el lado bueno de ellas.