Ella o ella

Ella o ella

Esta tarde – noche, cuando volvía de pasear a los perretes me la encontré de nuevo, llevaba días sin verla y apareció como de la nada, ahí estaba, creciendo de nuevo.

Le tomé varias fotos para después hablar de ella, pero luego todo cambió, porque igual que el viento puede hacer cambiar el rumbo de un velero, unas letras pueden cambiar el rumbo de lo que ibas a expresar.

Pasamos por circunstancias en las que necesitamos desahogarnos, pero a la vez no tenemos fuerzas para decir más de lo que decimos ni para explicar más de lo que explicamos, no queremos que nadie sufra por nosotros, sólo sacar lo que nos aprisiona y a veces no conocemos otra forma que no sea a través de las letras.

No estás sola, no estamos solos, lo sabemos (lo sabes) se necesita un tiempo y también un espacio, aún así es bueno y bonito girarte y ver que en silencio alguien espera, a que te reconstruyas, a que mejores, a que vuelvas a sonreír y a que, si por casualidad es necesario, tire de ti.

Hoy la entrada iba para ella que lucía bonita en el cielo, pero finalmente va para ella, que también está en fase creciente y seguro que pronto también vuelve a brillar.

B.D.E.B.

Compartir el silencio de la noche

Compartir el silencio de la noche

Anoche mientras la mayoría estaban ya acostados, yo seguía aquí, en la tumbona disfrutando de la suave brisa, del silencio de la noche y de su oscuridad.

Ella por lo visto también, mientras yo estaba en una tumbona, ella estaba en la otra posada en una toalla, sin hacer ruido, sin molestar ni ser molestada.

Yo leía y escribía y ella creo que descansaba del ajetreado día, ir de aquí para allí, de una flor a una camiseta colocada en una silla, hasta que llega un humano y la asusta y le toca llegar a otro lugar más tranquilo, difícil tarea para el lugar en el que habita, quizás tenga que mudarse.

Por fin consiguió ese sitio, esa toalla sobre la tumbona y ese silencio compartido conmigo, le prometí que si ella no me molestaba, yo tampoco lo haría, podíamos compartir la soledad de la noche y la tranquilidad. Así fue.

Antes de acostarme le pedí una última cosa, que me dejara tomar una imagen, desde lejos, sin molestar, sólo para mostrar su belleza y que año tras año el Sr. Google me recuerde lo bonito que fue compartir esa noche de silencio a finales del verano.

B.D.E.B.

Sobran los motivos

Sobran los motivos

Hay algunos días que sobran los motivos para comprender que lo pequeño es lo que nos llena, y a la vez es lo que hace que veas lo grandes que son algunas personas, al menos para uno mismo.

Desde un pequeño comentario con una pizca de cariño, a una pequeña conexión con alguien como si las mentes estuvieran conectadas. Un pequeño gesto de amabilidad, una mirada, una sonrisa, un ofrecimiento… un saber estar sin que lo pidas solo porque saben que es necesario.

Una pequeña parte de un tiempo que no sobra pero que quieren compartir contigo, un pequeño abrazo pero sentido, y todo eso los hace grandes.

A quienes ya conocías, a quienes sólo era de un «hola» y ahora conoces mejor, a quienes conociste por un café, o quienes compartían tu pasión, algunos sólo compañeros de letras, otros compañeros de vida.

Hoy sobran los motivos para entender que pasear por la vida con buena compañía es lo que hace más bonito el paseo.

B.D.E.B.

Amanecer

Amanecer

¿Cuál es tu momento favorito del día?

Cuando salió de casa aún estaba oscuro. Cogió su vehículo y condujo hasta aquel lugar.

Una vez allí cruzó la arena y caminó por la orilla hasta llegar a su rincón favorito, a lo lejos ya vislumbraba su figura, sonrió y aceleró su paso.

Al llegar no dijo nada, se miraron, sonrieron y ella se sentó a su lado. Con sus brazos rodeó su cintura y el pasó el suyo sobre sus hombros, ella apoyo la cabeza en su hombro y los dos miraron al horizonte, allí estaba el astro rey apareciendo y reflejándose en el mar como si de un espejo se tratara, coqueto y luciendo sus mejores galas.

Ella pensó:

-Definitivamente, este es el mejor momento del día, ver amanecer a tu lado.

B.D.E.B.

Idas…

Idas…

Idas y venidas, agosto va llegando a su fin y se comienza a notar. Ha sido un fin de semana de despedidas, algunos hasta el próximo verano, otros hasta la siguiente escapada, otros… quién sabe si volveremos a coincidir.

Un mes da para mucho, algunos conocidos de años anteriores, otros llegan por primera vez pero prometen volver. Gente de cerca y algunos de más lejos, recuerda a esas vacaciones en los pueblos a los que todos vuelven en verano, la alegría vuelve a las calles y se quedan en silencio con su partida, así pasa aquí, la calle se va quedando vacía y en silencio.

A algunos aún nos queda una semana, para compartir un baño en la piscina, una cerveza, un arroz o una barbacoa (aunque sea de gas, la prudencia ante todo), pero aún así se van notando las ausencias, donde ayer reíamos todos juntos hoy sólo queda un trozo de tierra vacía.

Pronto este hueco que ocupo yo ahora, desde donde escribo estas letras, también estará vacío, o quizás otra persona llegará a ocupar mi lugar.

Idas y venidas un año más, descanso, momentos, risas, sonrisas, abrazos y algunas lágrimas de despedida.

Ellas siempre están ahí, año tras año decorando esos pasillos por los que transitamos unos y otros, esperando, recibiendo visitantes y recordando un año más que la belleza está en lo más insignificante, sólo hay que saber mirar.

B.D.E.B.