
Esta tarde – noche, cuando volvía de pasear a los perretes me la encontré de nuevo, llevaba días sin verla y apareció como de la nada, ahí estaba, creciendo de nuevo.
Le tomé varias fotos para después hablar de ella, pero luego todo cambió, porque igual que el viento puede hacer cambiar el rumbo de un velero, unas letras pueden cambiar el rumbo de lo que ibas a expresar.
Pasamos por circunstancias en las que necesitamos desahogarnos, pero a la vez no tenemos fuerzas para decir más de lo que decimos ni para explicar más de lo que explicamos, no queremos que nadie sufra por nosotros, sólo sacar lo que nos aprisiona y a veces no conocemos otra forma que no sea a través de las letras.
No estás sola, no estamos solos, lo sabemos (lo sabes) se necesita un tiempo y también un espacio, aún así es bueno y bonito girarte y ver que en silencio alguien espera, a que te reconstruyas, a que mejores, a que vuelvas a sonreír y a que, si por casualidad es necesario, tire de ti.
Hoy la entrada iba para ella que lucía bonita en el cielo, pero finalmente va para ella, que también está en fase creciente y seguro que pronto también vuelve a brillar.
B.D.E.B.




