
¿Has infringido la ley alguna vez de manera intencionada?
¿Cuentan los límites de velocidad?
A veces necesito ir por la vida a 1.000 por hora…
Otras en cambio, me dedico a pasear y disfrutar del paisaje (como hoy).
B.D.E.B.

¿Has infringido la ley alguna vez de manera intencionada?
¿Cuentan los límites de velocidad?
A veces necesito ir por la vida a 1.000 por hora…
Otras en cambio, me dedico a pasear y disfrutar del paisaje (como hoy).
B.D.E.B.

Si hubiera una biografía sobre ti, ¿cómo se titularía?
No me considero una persona importante para tener una biografía sobre mí. Tengo y he tenido una vida bastante normalita, aunque si que he estado rodeada de personas de las cuales se podría escribir un libro, o quizás dos…
Creo que juntando muchas de mis entradas se podría escribir esa biografía, el título sería ese «Simplemente yo». Una persona de lo más normal, que creció sin lujos pero rodeada de amor y protegida para que nada ni nadie me hicieran daño (al menos lo que estaba al alcance de ellos).
Más tarde consiguió el amor, se casó y se dispuso a formar su propia familia, no sin antes descubrir los reveses que nos da la vida hasta llegar a conseguir la tan ansiada felicidad.
Una familia de origen, una familia formada y otra familia que son los amigos, los de siempre y los que se van uniendo por el camino, porque aunque un día quiso ponerse una coraza, descubrió que merecía la pena arriesgarse y dejar llegar nuevas y bonitas casualidades.
Una biografía cortita, con (espero al menos) muchas páginas aún por descubrir.
«Cada uno de vosotros tiene una página
en el libro de nuestra vida.
Gracias por escribirla junto a nosotros.»
Esa frase, se la escribí a los amigos y familia en un día especial, creo que la pondría de dedicatoria y la foto que acompaña a estas letras, sería la portada del libro.
Un libro que no se escribirá, porque como dije al principio, soy sólo una persona más en este mundo de locos. 😉
B.D.E.B.

¿A qué se dedicaban tus padres a tu edad?
Recuerdo a mi madre con su delantal «inmaculado» detrás del mostrador de aquella pequeña tienda de alimentación. Pero sobretodo recuerdo el cariño que le tenía la gente que iba a ese pequeño comercio de barrio.
Llegaron allí, ella y mi padre cuando él perdió su trabajo y tuvo que reinventarse, siempre había trabajado de camionero y le tocó cambiar, aunque al poco tiempo, mi madre se encargó del comercio y él de nuevo comenzó a trabajar detrás de un volante, aunque en esta ocasión era una furgoneta y trabajaba para una empresa de jamones y embutidos.
Antes de irse a hacer la ruta iba a comprar las frutas y verduras frescas para la tienda, dejaba todo organizado para cuando llegase mi madre a abrir el negocio, y él se marchaba a su reparto.
Trabajadores a más no poder, no los recuerdo de otra forma que no fuera esa, trabajar y más trabajar para subsistir, venían de familia humilde (mi padre principalmente) y sin estudios ninguno de ellos, mi madre menos que él, nunca fue a un colegio, pero ella sola aprendió a leer, escribir y sacar cuentas, en la tienda nadie la engañaba, aunque tampoco lo habrían hecho porque ya lo dije al principio, la adoraban.
A mi edad, se dedicaban a trabajar durante todo el día, sin prácticamente parar más que para comer, y no siempre un plato caliente. Esa sería la respuesta.
B.D.E.B.

Creo que hay tantas para cambiar, que no podría quedarme con una sola. Los que pueden hacerlo las cambian muchas veces bajos sus propios intereses, otras sirven como arma arrojadiza contra la oposición y al final terminamos sufriendo esos cambios (o no cambios), los de siempre.
Pero sí hay un sitio, donde podemos poner nuestras propias leyes llamadas normas, en consenso con el resto de personas implicadas, es en nuestro hogar. Ahí si nos toca a nosotros y podemos hacerlo a nuestra manera sin que nadie de fuera intervenga (no permitirlo).
Esas normas son sencillas, respeto, igualdad de opiniones y de derechos, ser equitativos, y otras que no son normas pero también se podrían implantar y ser obligatorias, en el caso de que no lo sean ya, sonreír, abrazarse, quererse, alegrarse por la felicidad del otro, echarse de menos, preocuparse, cuidarse y compartir cada momento, los buenos para celebrarlos y los malos para que se sepa que no se está solo, que el resto le comprenden y le apoyan y no le van a soltar de la mano.
Son normas sencillas pero importantes para que la convivencia en familia siga adelante.
Feliz miércoles.
B.D.E.B.

Te dan una noticia increíble. ¿Qué es lo primero que haces?
Supongo que lo primero que haría sería compartirlo con la gente que quiero, con mi gente. Pero me quedo pensando en que noticia sería para mi increíble, y realmente no se me ocurre ninguna. Espero algo con «ansias», que se recupere la pierna, pero eso según los médicos lo hará sola, así que no espero que me lo notifique nadie.
Sin embargo si puede ser que otras personas que conozco, y están esperando esa «noticia increíble», si les llega (ojalá que si y pronto) terminaría llegando hasta mí por ellos, y la verdad es que me alegraría lo mismo o más que si fuera para mí personalmente.
Así, quedo a la espera de que mi hermana reciba su noticia increíble, mis sobrinos también reciban la suya y una amiga también recibiera una muy buena noticia, que estoy segura que le curaría todos los males, porque cuando el corazón duele, el resto del cuerpo se queja.
Ojalá les lleguen esas noticias increíbles y también lo serán para mí, esas no me corresponderá a mí contarlas pero si disfrutar de la alegría junto a ellos.
B.D.E.B.