Expresar lo que siento.

Expresar lo que siento.

¿Cómo consigues suscriptores fieles?

Si tengo que ser sincera, no creo que haga nada en concreto para conseguir suscriptores, ni fieles ni menos fieles, lo único que hago desde que comencé en este lugar es expresar lo que siento en cada momento, a veces en modo de relato, en ocasiones (pocas) en modo poético, la gran mayoría son reflexiones y otras opinando o contestando a esa pregunta del día.

Cuando comencé en este lugar ni siquiera pensé en los suscriptores, yo me suscribía a los blogs para leer lo que otros escribían (sigo haciéndolo) y algunas de esas suscripciones, supongo que por amabilidad, eran correspondidas. Algunos se quedaron y otros se marcharon, algunos leen a diario y otros en ocasiones, unos comentan o le dan a «me gusta» y otros no…pero creo que sigo mi estilo y no hago nada especial para «fidelizar» ni para captar suscriptores, es mi rinconcito de desahogo y el de todo aquel que quiera visitarlo.

Así que mi respuesta sería que no hago nada especial más que ser yo misma, como siempre digo, alguien que llegó por casualidad, se sintió cómoda y se quedó en un rinconcito observando y sintiendo.

B.D.E.B.

Una conexión – Macaco y Vicente García.
Creer o practicar

Creer o practicar

¿Crees en el minimalismo?

Creo en el minimalismo y creo que con él quizás tendríamos una vida mejor y con menos «problemas». Ahora si la pregunta se refiere a si lo practico, seguramente la respuesta sería diferente.

A veces no siempre se trata de lo que creemos, lo que nos gustaría o lo que haríamos, es más complicado. Si vivimos en una gran ciudad o una un poco más pequeña no es igual que vivir en un pueblecito pequeño o una aldea. Creo que nos amoldamos un poco a las circunstancias que nos rodean.

Si convivimos en la casa con más personas no puede ser igual que estar solo, yo quizás pueda estar y vivir con lo esencial, pero si el resto no, al final siempre habrá más trastos y lo más probable es que los terminemos usando.

Si vives en un pequeño pueblo, seguro que tienes a mano esa naturaleza para poder pasear por senderos, montañas, orillas de un río, etcétera, quizás no hay un gimnasio cercano para hacer deporte pero se hace de otra forma más sana.

En casa tenemos todas las comodidades posibles y un millón de trastos que quizás hace años que no se usan, sin embargo en verano, cuando estoy en el camping, sobrevivo sin ellos me doy cuenta de que tampoco hace falta tanto y que con menos quizás tengo más porque allí encuentro otras cosas sencillas que llenan mucho más nuestra vida que todo lo superfluo.

No voy a mentir, las comodidades están muy bien y en mi día a día me resultan necesarias, pero cuando cambio esta vida por la del «campista» reconozco que me siento diferente y muy a gusto y no me importaría una jubilación como la de esos extranjeros que habitan allí prácticamente todo el año, eso sí, a ser posible con el mar cercano.

B.D.E.B.

Paul Alone – No valgo pa’Ciudad
Consejos vendo…

Consejos vendo…

¿Cuál es el consejo más profundo que te han dado? ¿Lo seguiste?

No sé si será el más profundo pero sí el que más me ha calado y me ha hecho comenzar a ver las cosas de otra manera  «no te sientas culpable de algo que no has provocado tú». Esas fueron sus palabras y me las recuerda una y otra vez para que no lo olvide.

Anteriormente otras personas, aunque con distintas palabras, también me lo habían dicho, pero creo que fue a partir de ese día, necesitaba que fuese alguien de fuera de mi entorno quien me lo dijera y fue la única forma de que siguiera ese consejo.

A veces cargamos con culpas y eso es lo que nos impide avanzar, levantarnos y seguir nuestro camino porque nos pesa demasiado. Pero ¿somos realmente culpables? En ocasiones nos creemos que sí y ahí es cuando pesa, pero puede ser que lo creamos porque algunos nos lo hacen sentir pero en ocasiones es necesario que nos paremos a analizar todo, cuando empezó, quien empezó, porque lo hizo y quizás tú también tienes parte de culpa, de no haberte puesto en tu sitio en aquel momento, de no haberte plantado antes, de no haber dicho «no»…

Soy persona de dejarme aconsejar, pero en ocasiones quizás no contamos todo para no recibir esos consejos y cuando cuentas las cosas los consejos llegan a veces pero ya es tarde porque tú ya hiciste las cosas.

Hay un refrán que dice «consejos vendo y para mí no tengo», pues esa sería yo, se me da muy bien aconsejar (que no quiero decir que sean buenos, pero si con la mejor de las intenciones), pero sin embargo me cuesta pedir consejos.

Así que el que más me ha calado ha sido ese, porque lo seguí y me quité un gran peso de encima, algo que me estaba quitando la tranquilidad y diría que incluso la salud.

B.D.E.B.

Paul Alone – Me olvidé de lo bueno.
Miedos

Miedos

¿Cómo manejas el miedo y la inseguridad?

Si hablamos de inseguridad, no es una cosa que me pare. Es cierto que en ocasiones aparece en diferentes situaciones pero creo que más o menos puedo con ella y cada vez más a menudo suelo enfrentarme a ella, si sale bien estupendo y si sale mal no me quedaré con la duda de no haberlo intentado.

El miedo es otra historia. Es una emoción que desde bien niña me persigue y me cuesta deshacerme de ella o enfrentarme a aquello que lo provoca.

De niña eran pesadillas nocturnas, en ocasiones he hablado de ello, de recordar que me medicaban para «supongo» descansar mejor, pero no cesaban. La mayoría de veces terminaba durmiendo en la cama con mi hermana pequeña porque no podía estar sola y eso me marcó bastante. Siempre que me quedaba sola escuchaba ruidos y no podía conciliar el sueño, incluso cuando crecí y me convertí en adulta, ese miedo a estar sola en la noche era terrible, las pesadillas ya no estaban pero el miedo seguía ahí.

Pero con los años supongo que eso va desapareciendo y llegan otros miedos, otras cosas que tememos más que a un «fantasma» o monstruo o pesadillas. Tememos quizás a cosas más reales, nos da miedo enfrentarnos a situaciones, incluso a personas, y ese miedo creo que es peor.

A ese miedo aún no lo manejo y no consigo enfrentarme. He pedido ayuda y me he dejado ayudar, pero aún así, hay algunas situaciones que temo y que no sé manejarlas, llámese ansiedad, nerviosismo, miedo…o un conjunto de todo, recorre mi cuerpo y lo paraliza.

No sé si algún día todo pasará como  con esas pesadillas de niña, sé que aquello duró muchos años y me dejó tocada por muchos más, así que armada de paciencia esperaré y trabajaré por conseguir enfrentarme a esos miedos y algún día ganarles la partida.

B.D.E.B.

Miedo -M-Clan con Enrique Bunbury y Carlos Raya
La magia de lo cotidiano

La magia de lo cotidiano

¿Qué momento te hizo cuestionarte la realidad?

Hay muchos momentos que me han hecho cuestionarme la realidad, pensar si de verdad está ocurriendo o simplemente estoy soñando, entre ellos el nacimiento de mis dos hijos y principalmente con el primero porque después de mucho tiempo y de malas experiencias, cuando me dijeron «aquí tienes a tu hijo» no creía que fuese realidad, me parecía estar soñando.

Pero hay muchas veces que en lo  cotidiano observamos magia, también nos parece que esa belleza no puede pertenecer a la realidad y más cuando poquito a poco nos vamos cargando todo lo que la naturaleza nos ofrece, pero por suerte algunos de esos momentos podemos seguir disfrutándolos y quizás nos alejen un poco de esa cruda realidad que se vive en el mundo.

Esos espectaculares amaneceres, observar como comienza el día pintando las nubes de mil colores, o los atardeceres, como el sol nos deja ese cielo anaranjado antes de esconderse.

Una noche de agosto observar las «lágrimas de San Lorenzo» esa maravillosa lluvia de estrellas que después de varios intentos por fin logré ver el verano pasado.

Hay muchos momentos mágicos que no nos parece que pertenezcan a la realidad, algunos los creamos nosotros, otros la propia naturaleza, algunos fueron sueños que se convirtieron en realidad y otros son una realidad que nos parece estar soñando.

Solo hay que observar, ser paciente y esperar que esa magia ocurra, tarde o temprano siempre llega.

B.D.E.B.

Saurom – Sueño