La melodía de la vida

La melodía de la vida

Sugerencia de escritura del día
¿Cómo sería tu vida sin música?

Echo la vista atrás y me doy cuenta que asocio muchas de las situaciones vividas, de los acontecimientos de la vida con alguna canción o melodía o al contrario, que hay canciones que me traen al recuerdo alguna situación, momento, persona/s.

La música me ha gustado, digamos que bastante pero tampoco ha sido algo que si no lo he tenido al alcance me haya llegado a importar, quizás porque esa falta se puede suplir con gusto con otro tipo de melodía, la de una voz que te acompaña. Pero si que es cierto que he tenido y sigo teniendo la música presente.

Antes en el trabajo solía escuchar la radio bastante a menudo, cuando en la pandemia me vi «obligada» a teletrabajar, dejé de escucharla mientras lo hacía, quizá porque al estar en casa y pendiente también de las clases on-line de los chicos, prefería el silencio y así poder estar más atenta a todo. A partir de ahí cambió el chip y además al ir sólo un par de días a la oficina, cuando lo hago prefiero estar conversando con mi compañero y ya ni él ni yo ponemos música, y aquí en casa, pues algún día como hoy para escuchar una recomendación que me hicieron ayer (me ha encantado María Rodés, gracias), pero salvo días esporádicos, lo normal es que trabaje sin música ni televisión de fondo.

Pero volvamos a lo que comentaba al principio, «la melodía de la vida».

Empezaría por los recuerdos de la infancia, cuando de niña iba con mis padres y mis hermanas al pueblo a comer con los abuelos, de camino esas cintas con música infantil, y ese dúo que adoraba «Enrique y Ana», sobre estos viajes os contaré que mi padre nos «engañaba» nos decía que hasta que no saliéramos de la ciudad el reproductor no iba, sólo la radio, así durante ese rato él podía escuchar los deportes o noticias y claro, cuando se perdía la señal era cuando nos ponía nuestra música…¿Qué inocentes éramos verdad?.

Un poco más mayor, pero aún siendo niña, le cogía prestadas a mi hermana la mayor los «casetes», sobre todo las de «Los Pecos», creo qué desde pequeña ya era una romántica soñadora y sus canciones eran mis preferidas.

Llegó la época de la adolescencia y ahí un poco de popurrí musical, si me tengo que quedar con una canción uff, complicado, quizás la de «chiquilla» de seguridad social por muchos momentos bonitos vividos con ella de fondo y mi amigo Vicent cantándola con su melena al aire.

Un vals, no me preguntéis el nombre, sólo diré que fatalmente bailado.

Una que llevo en el alma, cantada por unos mariachis en directo, en una fiesta de despedida (nunca supe que con algunas personas esa despedida sería para siempre), de uno de mis preferidos Maná, «Se me olvidó otra vez», esta junto a «El muelle de San Blas» son dos de las canciones que mas me han hecho llorar.

No olvidaré mi época del chat, ahí desde «Azul» la preferida de «océano» (o Jacinto para los amigos) hasta «Amaral» (primera etapa) y de ahí la preferida, «Cómo hablar».

Bunbury, aquél concierto, tu, yo, ¿había más gente en el recinto?, no lo recuerdo….

Reggaetón no puedo con él, es superior a mí, manda narices que de vez en cuando tenga que escucharlo, es lo que tiene tener hijos adolescentes y jóvenes, creo que esta música sólo la recordaré por ellos muy a mi pesar…

Y ahora, aunque no siga ningún blog dedicado a la música, por aquí no paro de descubrir nuevos artistas, gracias a alguno de vosotros y ahí ando, añadiéndolos a la lista y escuchándolos principalmente cuando voy en el coche, aunque a veces en estos ratitos también me animo a escucharlos o seguir vuestras recomendaciones (guardián de los sueños).

Y no se podía terminar esta entrada sin una buena canción, así que vamos con ella, una canción que me identifica mucho últimamente.

Y si tenéis alguna otra recomendación, no dudéis en dármela.

Feliz miércoles a todos.

B.D.E.B.

Según el momento

Según el momento

¿Cuáles son tus tipos favoritos de comida?

Creo que algunos ya sabréis que me encanta cocinar, en alguna ocasión lo he comentado, la cocina de diario no tanto, es más bien por obligación y siempre vas con el estrés y no se disfruta igual que cuando tienes todo el tiempo del mundo para dedicar a ese plato. No me importa hacerlo, pero no lo disfruto, es una tarea más.

En cambio (casi al contrario de la mayoría) llega el fin de semana, o un puente, o días libres…y es ahí cuando me apetece cocinar, no me importa que vengan amigos a casa y preparar una cena o una comida, o ir a sus casas y llevar un dulce preparado por mí.

En la pandemia mis vecinos estaban encantados conmigo, a cada vez que se me ocurría hacer algo nuevo ellos hacían de jueces, ahí aprendí a preparar el pulpo, hasta entonces siempre lo compraba hervido por miedo a que saliera duro y según dicen le pillé el punto bastante bien. Fueron meses duros y para ello estaban también los postres, para endulzarnos un poquito la tragedia.

¿Mi tipo favorito de comida?

Depende del momento y la compañía, si salgo fuera me gusta probar platos nuevos que habitualmente no coma, si son comidas familiares tiro más a lo tradicional, a aquellos platos que mi madre me enseñó y aunque nunca llegue a igualarla, no se me dan nada mal.

Si es para la hora de comer y no quiero fallar, la lasaña es uno de los platos estrella, siempre gusta.

Este verano en el camping he mejorado mi técnica en los arroces (los alicantinos hacemos arroces y los valencianos la paella).

Y en una noche como la de hoy, un sábado cualquiera y con mis amigos de invitados, pues vamos a por un «picoteo», pulpo a la gallega, gambitas al ajillo, unas focaccias y un poco de jamón y queso, se puede preparar prácticamente todo antes y luego simplemente sentarse a cenar y disfrutar de la compañía.

Las comidas, como todo en esta vida, depende del sitio, momento y compañía, cambian mucho. No sabe igual la tostada y el café en el salón de casa un día cualquiera, que sentada en la terraza mirando al mar y…

Contigo al frente…

B.D.E.B.

Gracias

Gracias

¿Cuál es tu palabra favorita?

Es una palabra que utilizo bastante a menudo, siempre tengo en mi cabeza un refrán que me enseñó mi madre «es de bien nacido, el ser agradecido», y quizás porque desde pequeña me enseñaron a ello, a dar las gracias (aparte de muchos otros valores más) hoy en día es una palabra que utilizo bastante.

Hay tantos motivos por los que darlas que sería difícil hablar de todos, así que me centraré por los que considero más importantes.

Dar las gracias a aquellas personas que se preocupan por ti, un mensaje, una llamada, o una visita, simplemente para preguntarte ¿cómo estás?, pero no por compromiso, si no porque les interesa saberlo. Dos palabras que llenan tanto que hay que agradecerlas.

Dar las gracias a aquellos que aunque sea su trabajo, te atienden bien cuando vas a hacer papeleos, cuando enfermas y tanto médicos como enfermeros te tratan como persona, no como uno más de la lista, porque aunque su trabajo sea el atenderte nadie les obliga a ser amables y en algunos casos lo son y mucho, quizás porque disfruten de su profesión.

Dar las gracias a mis padres, por haberme inculcado esos valores tan importantes y que tanto hacen falta hoy en día, y por muchas cosas más, primero por su amor y porque soy quien soy gracias a ellos.

Por eso y por mil cosas más, una palabra que si además la acompañas de una sonrisa es capaz de mover montañas.

A vosotros también, gracias y la mejor de las sonrisas por estar ahí detrás.

Feliz noche.

B.D.E.B.

Pensar

Pensar

¿Qué vas a hacer esta noche?

Esta noche volveré a pensar,

a reflexionar

¿Por qué vuelvo a estar en la misma situación?

En la misma casilla de salida

Esa que pensaba que se había quedado atrás

Que de nuevo estaba en el buen camino

Y de nuevo toca empezar

Gritas

Lloras

Nada calma

Nada te ayuda a estar mejor

Será otra noche de pensar

Que hiciste mal

¿O no fuiste tú?

¿Acaso es necesario buscar culpable?

Pensamos que duraría para siempre

Resguardados de todo peligro

Que juntos nada nos vencería

Nos creíamos fuertes…

Esta noche volveré a pensar

En lo que pudo ser y no es

En lo que sí fue

En lo que ¿será?

Esta noche volveré a llorar

Volveré a recordar la timidez

A recordar la pasión

Las risas,

Tu sonrisa

Las miradas,

Tus ojos

Las caricias,

Tus manos,

Esas que junto a las mías

Nos ayudaban a levantarnos

El uno al otro, el otro al uno

¿Lo siguen haciendo?

Esta noche volveré a pensar

En aquello que pensé, que nunca sería,

En aquello que no sé si será

Pensar y reflexionar

Y soñar…

Que todo se arreglará.

B.D.E.B.