Escribe sobre cualquier gesto de amabilidad que hayas tenido con alguien.
El otro día cuando la pregunta era ¿cómo te describirías? No quise hacerlo, pero aunque esté mal que yo lo diga, si me considero una persona amable.
Escribir sobre algún gesto, pues creo que no. Tiendo a «olvidar» lo que hice, quizás si alguien debe recordar sea la otra persona. Lo olvido entre otras cosas, porque no espero nada a cambio, ni bueno ni malo, aunque a veces sea así, pero cuando uno disfruta y se siente pleno haciendo el bien, lo demás no importa.
Soy persona de ayudar, aunque no me pidan ayuda, me gusta también agradecer y a veces sorprender con algún detalle, y suelo ser amable aunque tenga mi genio.
Quizás al ser así me junté con alguien que también lo es, en alguna ocasión hasta amigos nos han dicho que parecemos una ong, y por palos que te den, creo que no se cambia, cuando alguien necesita ayuda y tú puedes ofrecérsela pues lo haces, puede conmigo ver a la gente sufrir o pasarlo mal y a lo mejor con lo que haga o diga no vaya a mejorar mucho, pero al menos tengo que intentarlo.
Si consigo cambiar unas lágrimas por una sonrisa, la soledad por una compañía, el frío por el calor de un abrazo o el silencio por una agradable conversación, es una de las cosas más bonitas que me pueden pasar.
Quizás esta imagen tiene algo que es muy «yo» el mar…
¿Cómo te describirías?
Creo que es una tarea complicada esa de describirse una misma. Entre otras razones porque si dices cosas buenas de ti misma, parece que tengas el ego muy subido, por el contrario, si dices de ti cosas malas puedes terminar auyentando a la gente, lo hagas de una forma u otra no se si yo misma me definiría bien.
Otra forma sería decir lo que se que no soy, no soy mala, soy incapaz de hacer daño a alguien sabiendo que lo voy a hacer, no soy mentirosa, es más, odio la mentira, no soy violenta, aunque tengo genio cuando me enfado y supongo que muchas cosas más.
Si por ejemplo tuviera que describir a las personas con las que me gusta rodearme, diría que me gusta la gente sincera, la que sabe escuchar y hasta leer entre líneas, la gente bonita, no de aspecto, sino de corazón. Me gusta la gente que está, incluso cuando no les llamas, pero un pequeño detalle les ha hecho falta para saber que les necesitas. También me gusta que me digan las cosas cuando me equivoco, porque igual que te dicen lo que haces bien, también es necesario que te digan lo que haces mal y si aprecias a esa persona no te ofenderá al decírtelo, se lo tienes que agradecer porque eso es confianza.
Son tantas las cosas que podría estar un buen rato escribiendo, pero no quiero aburrir.
Hace ya unos pocos (o muchos) años, cuando comencé a moverme en estos sitios virtuales, como en alguna ocasión he hablado comencé a chatear, siempre es la misma sala del irc hispano y prácticamente con la misma gente.
La primera vez que entré tuve que ponerme un «nick» y casualmente un amigo mío que era venezolano (sigue siéndolo porque vive, aunque lo de amigo quedó en conocido…), para meterse conmigo me llamaba sifrina, porque decía que era un poco «pija», que ni lo he sido ni lo soy, pero era su forma de meterse conmigo, el caso es que al tener que ponerme un nombre utilicé ese aunque lo acorté a «sifrin» y con ese nombre entré y me conoció la gente y aún cuando nos juntamos en ocasiones pues siguen saliendo nuestros «nicks» a relucir.
Cuando cree este blog, justo siguiendo por aquí a uno de aquellos amigos, en un principio pensé en ponerme ese alias, pero final decidí crearlo con mis iniciales, quizás porque sean más reales, porque son más «yo» y aquel nombre aunque me trae muy buenos recuerdos, de excelentes personas y me atrevería a decir que una de las mejores épocas vividas, quizás no quería que esto fuera una continuación de aquello, aunque el inicio sea bastante parecido, así como las razones.
Aquí soy B.D.E.B. o Blanca si lo prefieres, no hay alias, ni «nick» soy yo y muchas veces sabéis más de mí que gente que tengo a mi alrededor.
La verdad que la pregunta de hoy da para mucho, realmente hay tantas cosas que cambiaría que la entrada se haría larga y pesada seguro. Así que voy a decir sólo dos cosas, aunque me centraré en una sola.
Lo primero que cambiaría sería a quiénes tienen el poder de cambiar algunas cosas y no lo hacen, quizás con ese cambio podríamos arreglar un poquito el caos, o quizás quiénes subieran al poder harían como la mayoría, pensar sólo en su propio bienestar…
Y como de estos temas no me gusta hablar y prefiero no hacerlo, iré a otra cosa que cambiaría, los estereotipos de belleza y corporales.
Casualmente, mientras iba en el coche, estaba escuchando a un cantante que no conocía «Andrés Suárez» y ayer a través de la entrada de nuestro amigo «el Onironauta» descubrí (os dejo la música abajo, es una colaboración), y justo habla de la belleza natural, así que me he decidido a escribir sobre ello.
Desde pequeñitos, casi sin darnos cuenta, empezamos incluso nosotros mismos a condicionarles, «come más que estás muy flaco», «no comas tanto dulce que te vas a poner gordo»…y luego están los mismos niños en el cole, que aunque intentamos inculcar que deben de respetarse y no meterse con uno u otro por su aspecto físico, no siempre lo hacen y el estar gordo, o flaco, llevar gafas, ser más bajito y un montón de cosas más, suele ser un motivo de mofa entre ellos, a veces inocentemente, otras no…pero de una forma u otra, a la persona le hacen daño, en ocasiones demasiado.
Y todo esto puede llegar a derivar en problemas más graves, incluso cuando se les inculca desde casa que hay que estar delgado, cuidarse, a veces para los adolescentes sobretodo, termina siendo una obsesión y no siempre acaba bien la cosa.
De más mayores igual, ¡que ojo! está claro que hay que cuidarse por la salud, pero hay mucha gente adulta que aún gastando una talla adecuada se obsesionan en que tienen que adelgazar y creo que las obsesiones nunca son buenas.
A veces tendríamos que fijarnos en que habemos mucha más gente «del montón» que modelos en el mundo, y que hay que cuidar nuestro aspecto y salud pero sin llegar a obsesionarse con ello.
Quizás sea porque yo sea de las «del montón» más bien rellenita que flaca y necesito ya de gafas 😅, pero creo que hay que fijarse más en la belleza que hay dentro de cada uno, no me sirve de mucho una cara y cuerpo bonito si no te tratan bien, si no te llegan, unos ojos claros pero vacíos, unos brazos fuertes que no abrazan, unos labios carnosos que no besan con pasión…
Soy de cara lavada, de ropa cómoda sobretodo al llegar a casa, de zapatillas en lugar de tacones y ante todo, de gente sencilla como yo.
Mis brazos no son tan fuertes ni firmes como las chicas de las revistas, pero abrazan de corazón, es lo que hay…
Cuando mi cuñado, por entonces novio de mi hermana mayor, comenzó a venir a casa, ya no hubieron más muñecas de regalo en cumpleaños o reyes, empezaron a regalarnos juegos de mesa a mi hermana pequeña y a mí. Así que imaginaros, creo que los tuve todos, monopoly, cluedo, quien es quién, risk…. a cada celebración llegaba uno nuevo, pero si de uno de ellos tengo un grato recuerdo es del risk.
Con un grupo de amigos, mientras nuestros padres se reunían y hablaban de sus cosas, nosotros nos echábamos largas partidas al risk, pasábamos horas y en alguna ocasión la partida se quedaba hasta el día siguiente, que fácil conquistar países sin derramar ni una gota de sangre, sólo para pasar un rato agradable… Ratos que hoy los recuerdo y los añoro porque a esos amigos de la infancia les perdí la pista y la verdad que hacíamos un buen grupo, con ellos sólo recuerdo buenos momentos, muchos.
Más adelante llegaron otros juegos, algunos de cartas, dominó, pero pocas veces porque esa fue la época de salir, de trasnochar y de divertirse de otra manera.
Hasta que te metes en la letra de un piso, y toca volver a quedarte los fines de semana en casa 😂, entonces te vuelves a hacer con alguna baraja de cartas, de nuevo con el risk, el monopoly, etc… y en lugar de salir te quedas en casita (que es más económico) a cenar y jugar una partida con los amigos.
Mas adelante llegan los niños, y vuelven los juegos, al principio no son de mesa (más bien de suelo diría yo) y luego pues de nuevo a jugar, hundir la flota, puzles, tres en raya… hasta con los playmobil si se terciaba, hasta que entra un videojuego en casa y entonces se acaban esos ratitos…
Y ahora, pues nos quedan los juegos de mesa en el camping, en 8 días ya estaré allí y comenzarán esas partidas por la noche, junto a los vecinos, al rummikub y al continental principalmente, puede ser que nos encontremos con alguno nuevo, pero habitualmente son esos.
De nuevo volvemos a lo mismo, la vida es un juego en el que a veces ganamos y otras perdemos, pero lo principal es buscar bien a quien la juegue contigo.
Un abrazo a todos y feliz fin de semana, con juegos o sin ellos.