
Uno a uno vas poniendo todos los complementos, desde los que están más escondidos a aquellos que nos hacen lucir nuestras mejores galas.
Recordamos tiempos anteriores, donde todo era mucho más sencillo, diferente, pero la ilusión y la emoción era la misma. Entonces era la ilusión de una niña, le brillaban los ojos al observar las luces de colores, al escuchar las bandas de música, al sentir ese olor a pólvora.
Crecemos y seguimos ahí por esa pasión, por esa emoción y esos sentimientos a lo nuestro, a nuestras raíces, a aquello que nos inculcaron y con lo que ellos, él principalmente, todavía vibra y siente.
Siempre diré que él fue «el culpable» de que siga emocionándome cada vez que comienzo a ponerme uno a uno esos complementos, cada vez que veo esas avenidas iluminadas y mis ojos vuelven a brillar como los de aquella niña.
Me sigo emocionando conforme paso por debajo de esos arcos de luces, mirando al frente y con una sonrisa, escuchando esa banda de música tocando los acordes de cada pasodoble, sintiendo la música en el corazón y recorriendo cada centímetro del cuerpo, erizando la piel y haciendo vibrar el corazón.
Hoy de nuevo visto las mejores galas, termino, me observo en el espejo, sonrío y me emociono, me siento lista, preparada para pisar firme y sentir.
B.D.E.B.

Blanca, qué alegría volver a leerte. Extrañaba mucho tus palabras y la forma tan especial en que transmites tus sentimientos. Me encanta estar de regreso y encontrarme nuevamente con tus hermosas letras. Te envío un fuerte abrazo.💙💝🌹
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Muchísimas gracias Madelaine, sabes que la alegría es mutua. Me hace feliz leerte de nuevo y recibir tus amables palabras.
Un abrazo fortísimo preciosa, cuídate mucho 😘 🫂🌹
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Y qué bonito leer eso amiga 🥰🥰🥰🫶🫂😘☕🌛
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Mil gracias Manu, ya sabes que adoro mi tierra y sus fiestas, las siento y las disfruto como me enseñó él y lo más bonito es que este año volverá a compartir una noche conmigo 🫂🫂☕️☕️😘💙
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Me gustan los rituales, esas cosas que hacemos sin pensar, porque las hemos hecho siempre y siempre nos emocionan. Algunas pueden ser no racionales, hasta infantiles, pero nada de lo que te aporte felicidad puede ser infantil…
Y qué bonito es lograr contagiar a alguien más de esas tradiciones, ¿verdad?
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Durante un tiempo me mantuve un poco alejada de ello, lo vivía desde fuera y aún así lo sentía como si estuviera dentro, creo que fue cuando descubrí que estaba demasiado unida a ello, que aquello que sembraron un día en mí había creado unas raíces muy fuertes.
Ya son veinte años que de nuevo lo vivo, lo disfruto y colaboro desde dentro para transmitir y compartir con otros estas tradiciones y emociones que yo siento.
Estás invitado a conocerlas cuando quieras, solo hay que venir con los cinco sentidos preparados y algo que siempre va contigo, una cámara para inmortalizar cada pequeño detalle, no vas a parar te lo aseguro.
Un abrazo querido Beauseant.
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