Sentimientos

Sentimientos

Hoy, mientras que conversaba con una amiga sobre la situación actual, sobre como me sentía y sobre esas personas que me hacían bien (porque las que hacen lo contrario mejor ni hablar de ellas), he notado que aparte de hacerme el bien, hablar de ellas hace que me emocione, enseguida se me nota porque la voz sé me entrecorta y noto que mis ojos se vuelven brillantes, quizás porque  las lágrimas amenazan por salir.

Muchas veces es en esos momentos que no son de los mejores por los que pasas, que un mensaje, una llamada, incluso un bonito comentario hacen que las emociones fluyan y te des cuenta que por mucho que te estén intentando hacer daño por un lado, por el otro hay gente que te lo compensa con creces, justo en este fin de semana en que todo han sido muestras de cariño, unas esperadas y otras sin esperarlo, como un precioso centro de flores que me trajeron unos amigos por mi aniversario, detalles que muchas veces, la gente que los hace no se imaginan lo que terminan significando para ti, por mucho que se lo quieras decir.

Pero voy a centrarme en una de las personas de la que hablaba esta mañana, alguien que conocí a través de este blog y después nos hemos visto un par de veces, pero que no hay una semana desde que estoy en «esa pequeña tormenta» en la que no me haya llamado para saber como me encuentro. Soy persona de agradecer, pero también de sentir, y cuando veo su nombre en la pantalla del teléfono, ya sea llamada o un mensaje, no puedo evitar sonreír y emocionarme.

Y es que a veces llegan personas «de la nada» que se convierten en un todo, y hacen que un día normal se convierta en especial, es más, creo que nos hacen sentir especiales por un momento aunque seamos lo más normal del mundo.

Personas que en poco tiempo es como si te conocieran de siempre y que ocupan ya un lugar importante.

Creo que mi amiga se dió cuenta de que me emocionaba al hablar de ella, enseguida me miró a los ojos y me sonrió y me dijo que me entendía.

Hoy ha sido de esos días en los que me alegro enormemente de un día haber creado este pequeño rincón, porque lo que he conseguido a través de él es muy grande.

Hago mención a ella pero también hay algunos más detrás de las letras, porque hoy no ha sido la única por la que me he emocionado, un comentario de un «vecino de mi mar» también ha tocado ese lado sensible.

Lo mejor de este lugar, compartir con vosotros.

B.D.E.B.

Y esta para Carlos que seguro que le gusta 😉
Blanca luna

Blanca luna

La luna, hace un tiempo, se vistió de gala para Blanca. Ella, llena de generosidad, se la regaló a un soñador. Creciente filo de luz, lléname, De tu rito ancestral, de tu halo divino, Se película en blanco y negro, Se escultura divina naciente, Y llévame lejos. Yo seguiré existiendo en piedra, Tu escondite de […]

Blanca luna

Que le pongan unas bonitas palabras a una imagen que regalas, es un regalo que viene con retorno.

Gracias Oniro por hacer más bonita esa luna mágica.

Un paseo por las nubes

Un paseo por las nubes

Esta tarde, mientras esperaba en el coche, las he visto ahí arriba, tan blancas, como si fueran algodones y decorando ese cielo azul claro, no me he podido resistir a fotografiarlas y mientras lo hacía me venía a la cabeza esa expresión de «estar en las nubes» y  bueno, creo que en ocasiones es necesario estar un ratito allí, o pasearse por ellas y olvidarse por un momento de las preocupaciones y el estrés del día a día.

Desde niña he paseado por ellas, aunque no he sido muy fantasiosa, si que he sido soñadora, quizás de adolescente aún más, soñadora y una romántica empedernida y me dejaba llevar en esos paseos por las nubes y en ese soñar despierta por aquello que deseaba que pasara en la realidad y que nunca llegaba.

Y después, cuando ya somos adultos y vivimos en ese mundo lleno de responsabilidades y de quebraderos de cabeza, de estrés diario, quien me va a negar que de vez en cuando no dan ganas de estar un poquito en las nubes y así olvidarnos de todo, seguir soñando despiertos como hacíamos antes y por un momento ser un poquito más felices.

Esta tarde las veía blancas y esponjosas, pero unas horas antes cuando estaba en el interior de la provincia, se mezclaban esas blancas con unas grises que querían ponerse delante de ellas y cubrirlas, tanto a ellas como al sol,impedir que brillara. Esas otras no me gustan, amenazan tormentas y en lugar de invitar a pasear por ellas, nos «obligan» a resguasdarnos a ponerse a salvo.

También hay otras con colores maravillosos, parecen pintadas con una amplia paleta de colores,  las vemos al amanecer y al atardecer y, por algún motivo que no sé explicar, esas me invitan a un paseo en compañía, supongo que el ver salir o esconderse el sol, siempre es más bonito en compañía ¿verdad?

B.D.E.B.

Mi cena ideal

Mi cena ideal

Si pudieras organizar una cena y estuviera garantizada la asistencia de todos los invitados, ¿a quién invitarías?

Creo que la pregunta de hoy es bastante sencilla, invitaría a toda mi gente (espero no tener que cocinar yo😅) familia y amigos.

Es tan sencillo por varios motivos, no me gusta que nadie se sienta obligado a hacer algo que no le apetece, y sé que ellos cuando les invito (porque ya lo hago aunque por separado) vienen por gusto y no por obligación, otro motivo es que tampoco me gusta invitar por compromiso, me gusta compartir mesa y momentos con la gente que aprecio aunque no me cierro a nueva gente, de hecho a veces llegan «bonitas casualidades» y eso es lo que me hace no cerrarme. Otro motivo es que no necesito gente «famosa o importante» a mi alrededor, soy más de «andar por casa» sencilla y me gusta la gente así como yo.

Así que sólo queda que organizar esa cena, por supuesto será cerquita del mar, y comenzar la lista de invitados, estás invitado, ¿te apuntas?

Feliz sábado.

B.D.E.B.