Supersticiones

Supersticiones

Sugerencia de escritura del día
¿Tienes alguna superstición?

Recuerdo que muchas veces he bromeado sobre esto diciendo, «no soy supersticiosa pero intento no cruzarme con gatos negros, ni pasar por debajo de una escalera, no me gusta el 13 y mucho menos un martes y trece, y si tengo un espejo en la mano cuido bien de él para que no se rompa»….

Evito algunas cosas «por si…» pero vamos, que no es que me preocupe mucho nada de esto, «se ha roto un espejo», pues se compra otro y si mañana me doy un golpe no le echo la culpa al espejo.

A pesar de todo esto, si que es cierto que hay algo que tengo ahí, que nunca he contado y, no diría que es una superstición, pero es algo que cuando lo pienso me ahoga y mucho.

Hace un par de meses escribí que mi hijo mayor se había comprado una moto, muy a mi pesar porque no me gustan, les tengo pánico por varias razones, pero una de ellas nunca la conté a nadie, aunque me consta que a su padre le pasa igual que a mí, pero cierto es que nunca lo hablamos.

Cuando apenas contaba con 1 año, hubo un día que se puso a llorar desconsoladamente, no había forma de callarlo, su padre estaba delante del ordenador en la habitación y estaba viendo videos musicales, se lo dejé allí al lado y de repente salió un vídeo en la pantalla y el niño se calló de golpe. Pensamos que era casualidad pero no, ese vídeo muchas veces lo veía en bucle, no le quitaba ojo a la pantalla. Cuando comenzó a hablar, cada vez que alguien venía a casa le decía, «ven conmigo a ver el vídeo de la moto». El video en cuestión comienza con un accidente de moto…

No me considero persona supersticiosa, pero nunca supe porqué le atraía tanto ese vídeo, así que el día que me dijo que se quería comprar una moto, pues eso, lo primero que vino a mi cabeza fue el famoso vídeo.

Os lo dejo por aquí.

B.D.E.B.

Bajo la lluvia

Bajo la lluvia

Hoy me levanté algo más tarde de lo normal, los dolores de cabeza últimamente me visitan a menudo,  el caso es que cuando me levanté lucía un sol radiante.

Esta tarde empezó a ponerse negro, a oscurecer antes de tiempo y poco más tarde a la salida del médico, comenzó a llover a mares, aquí es lo que tenemos, que llueve poco pero cuando lo hace cae todo de golpe.

Llevábamos toda la semana pasada entre avisos y aquí sólo chispeó un par de días, pero hoy ha caído con ganas, tanto que de repente está todo lleno de policía y las calles cortadas porque se han medio inundado.

Cuando se pone el día así cambio enseguida de planes, hoy no ha habido karate para el chico porque me da un poquito de miedo el coche con estas lluvias, ya lo comenté una vez, aquí es imprevisible y mejor no arriesgarse.

Así, lo que iba a ser una tarde de ir corriendo de un lado a otro, se ha convertido en una tarde de sofá, de ponerme un poco al día con algunas lecturas, también de llamadas y mensajes, de tener un ratito para todo y todos, porque cuando unos planes se deshacen siempre hay que estar abiertos a otros, y en esta semana de no parar, pues un día de tormenta nos hace frenar un poco y dedicar un ratito a otras cosas que cuando vamos corriendo siempre se quedan pendientes.

Ahora parece que ha parado un poquito, no sé si por mucho tiempo. Me gusta ver llover pero desde detrás de la ventana, pero con moderación, sin dañar, sin consecuencias, sólo esa lluvia que limpia, que es tan necesaria, esa que no importa que te moje, esa de la que te puedes resguardar bajo un paraguas, y somos dos, y nos abrazamos, y nos miramos, y sonreímos, y nos besamos…no importa si nos mojamos.

B.D.E.B.

¿Para siempre o nunca?

¿Para siempre o nunca?

Hay días que todo pesa y creemos que no podemos con ello, días en los que el mundo se nos cae encima, que parece que todo y todos se hayan puesto en contra nuestra. Sé bien de lo que hablo, lo he sufrido muchas veces, y muchas de ellas, algunos de vosotros habéis sido testigos, al menos de mis palabras.

Pero, aunque tardan, llegan otros en los que comienzas a ver la luz, en los que vuelven esas ganas de vivir, en los que vuelves a apreciar cada pequeño detalle de la vida y te parece mágico.

Hoy, repasando alguna entrada anterior, he llegado a alguna que necesitaba releer, lo necesitaba porque ese día que las escribí mi corazón estaba roto y hoy poco a poco se va recomponiendo, porque yo quise reparar y alguien más también y cumplir aquellas promesas que siempre quedaban perdidas.

No voy a negar que he sentido una pequeña punzada de dolor, a pesar de ver que aquella noche fue un final, no el que yo pensé que sería, y a la vez un principio. Un volver a comenzar, porque aunque parezca continuidad, ha sido un comienzo a intentar algo parecido pero mejor.

Cuando tocamos fondo ya no queda otro camino que no sea hacia arriba, y así fue.

Quise releer aquello porque una entrada que leí ayer me recordó cosas, me recordó pasar lo mismo pero visto desde el otro lado, y aún con el dolor y daño que me hizo la situación, querer ayudar a salir y recuperar lo que una vez fue.

Nunca sabemos si existe un «para siempre», pero creo que es mucho mejor que un «nunca» por no haberlo intentado.

B.D.E.B

Hace 48 años…

Hace 48 años…

Escribe una carta a tu yo de 100 años.

¿Te acuerdas? Hace 48 años te escribí esta carta, una carta para recordarte como eras, que sentías, de qué y quiénes te rodeabas, de lo que era importante y lo que pasó a segundo (o tercer) plano.

Estabas camino a conseguir la felicidad, después de una mala temporada (otra más que deseabas fuera la última) todo iba encaminado, pero esta carta se escribió ahí, aún no sé si llegaste a conseguirlo.

Eras sencilla y sincera, amiga de tus amigos y de quiénes dejaban que entraras en su vida. Intentabas rodearte de todo aquello que te transmitiera paz, te encantaba pasear por el mar, y sentarte en tu rincón a confesar todo aquello que sentías, a perder la mirada en el horizonte, a sentir la brisa acariciando tu rostro. Espero que si ahora no puedes visitarlo tú sola, te acompañen tus hijos o nietos a hacerlo.

Te rodeabas de gente bonita, y aunque algunas personas con máscaras hicieron que quisieras poner una coraza, no lo conseguiste y seguiste dejando llegar gente a tu vida, y que suerte tuviste porque no serían muchos pero siempre decías que eran los mejores, que la amistad era cuestión de calidad no cantidad.

Formaste una bonita familia, hubieron muchos «baches» demasiados…pero al final parece que siguió su curso, no sé si estos 48 años…

Dejaste cosas y personas en el camino, a quiénes te hirieron a sabiendas que lo hacían, porque no les importaba a quién se llevaran por delante por tener su propia satisfacción, pero eso hoy ya no duele, los apartaste para siempre y no permitiste que nadie te los impusiera.

No podías con las injusticias, te dolía el dolor de los demás, no soportabas que hicieran daño a los más indefensos, ni el abuso de poder.

En ese futuro que vives, 48 años después, sólo espero que la vida no te haya cambiado mucho, que en tu memoria sigan las personas más importantes, los momentos más bonitos, los que he creado hasta ahora y los que espero que lleguen, y que esa vida no te haya hecho sufrir demasiado, aunque conociéndote como te conozco, seguramente habrás sufrido, si no por ti, por todo aquello que sufran los demás a los que aprecias.

Si esta carta llega, serán muchos los años vividos y sólo espero que para bien.

B.D.E.B.

Quiérete

Quiérete

Compañía que no acompaña,
que te hace sentir en soledad,
no sabe tus gustos,
no entiende como te sientes.

No disfruta junto a ti
y tú no disfrutas porque no está a tu lado,
no comparte tu caminar,
ni tus sentimientos,
ni tu vida,
porque vive la suya.

Tu tiras fuertemente y él se deja llevar,
pero ya flaqueas,
los problemas te llegan sin ser tuyos,
es lo único que él comparte,
y a ti el amor no te deja ver.

Mírate, eras fuerte y te vas debilitando,
ya las fuerzas se agotan,
la sonrisa no brilla
y los ojos se apagan.

Ha llegado el momento de quererte,
de ser tu prioridad,
de no dejar que te llenen de problemas que no son tuyos,
de salir a flote,
de seguir viviendo.

Quiérete,
y siente que quién está a tu lado no te haga sentir en soledad,
que te acompañe como tú a él,
que comparta contigo como tú también lo haces,
que si hoy tú no tienes fuerzas sea él quien tire hacia adelante,
que te ayude, que le ayudes,
que te haga sentir que vales,
y mucho.

Quiérete y vuelve a sonreír,
a disfrutar,
a tener esa luz en tus ojos.

Te conocí fuerte, valiente,
sin que nada ni nadie te parara.
Quiérete un poco,
si los demás no lo hacen…


B.D.E.B.