Tres objetos, tres motivos

Tres objetos, tres motivos

Enumera tres objetos sin los que no podrías vivir.

Los objetos pueden ser sólo eso, objetos, o podemos ir un poquito más allá y ver el significado que tienen para nosotros en nuestra vida, lo importante que son.

Uno de ellos sería un libro, porque con un libro en las manos tenemos la oportunidad de viajar y transportarnos a infinidad de sitios. Desde un mundo de fantasía, a vivir la más bonita historia de amor, ser el mejor detective para descubrir un crimen, dejarnos llevar con las dulces y dolorosas palabras de un poema, retroceder al pasado o volar hacia el futuro.

Sin dudarlo, una cafetera, ya expliqué no hace mucho que para mí un café, no es sólo la bebida, es mucho más, como me dijo alguien, me gusta el café acompañada, de amigos, de un libro, o de algo para escribir (ahora mismo el móvil donde escribo estas letras) un café es compartir y para prepararlo es necesario la cafetera.

Y el tercero sería, bueno tercero y cuarto, una libreta y bolígrafo (deben ir unidos), donde plasmar, como hago aquí, todo aquello que pasa por mi mente, que llega al corazón o que lo oprime en ocasiones, y por supuesto que también serviría para poder escribir a aquellos que me importan, porque si no tengo otra forma de estar en contacto, pues tendría que ser por carta ¿verdad?

Tres objetos, tres motivos, ¿y los tuyos?

B.D.E.B.

La difícil tarea de ser madre

La difícil tarea de ser madre

¿Qué experiencias te han hecho crecer más?

Aunque hay varias experiencias que me han hecho crecer, algunas de ellas malas, bastante malas y dolorosas que hoy sinceramente, no quiero estropear el día recordándolas/les.

Así que voy a hablar de una bonita experiencia y a la vez complicada, la de ser madre, una experiencia que puede ser maravillosa pero que en algún momento también te puede estar matando lentamente.

Tengo dos hijos de los que he hablado en muchas ocasiones, no son perfectos ni mucho menos (ya sabéis lo que opino de la perfección) pero es cierto que no me puedo quejar, tienen sus cosas buenas y malas como todos los chicos, pero principalmente tienen un valor que les hemos inculcado desde bien pequeñitos, es el respeto,  no solo hacia sus padres, hacia los profesores o personas mayores, el respeto hacia todo el mundo, sea cual sea su edad.

Anoche cenábamos con los amigos y cuando nos quedamos las tres amigas un poco apartadas, una de ellas nos contaba lo mal que lo estaba pasando con el chico, ella sólo tiene uno, acaba de cumplir hace unos días 15 años y casi no puede ya con él, para decir que hay días que no tiene ganas ni de llegar a casa… También nos contaba que muchas cosas no se las contaba al padre para que el tema no fuera a peor, a lo que yo le dije que quizás debería de hacerlo y así ella quitarse un poco de carga y llevarla entre los dos, porque ella lo dice y mi otra amiga y yo también lo pensamos, de seguir así ella va a terminar mal, muy mal.

Mi hijo pequeño se quedó ayer con ellos a dormir para hoy acompañar al chico a un sitio, la madre lo lleva, lo trae y todo lo que quiera, no sé si quizás ahí esté uno de los problemas…El caso es que a la hora de comer, nosotros en casa, mi hijo me ha dicho «mami, a veces no entiendo a… » y yo he preguntado el porqué, no sabía que quería decir y esta es su contestación » no entiendo como puede tratar así a sus padres, sobretodo a su madre, hablarles mal y faltarles al respeto «

Cuando un adolescente de la misma edad ve que el el amigo no lo está haciendo bien, es porque realmente algo está fallando, algo va mal, o eso creo yo al menos.

La experiencia de ser madre puede pasar de un sueño a una pesadilla en un abrir y cerrar de ojos, es algo que nos hace crecer porque desde ese momento en que lo llevas dentro ya tienes una responsabilidad para toda la vida, pero tampoco podemos permitir que esa misma responsabilidad nos la quite.

Es muy complicado y difícil, a veces lo hacemos bien pero otras nos cuesta demasiado el llegar a hacerlo.

B.D.E.B.

Embravecido

Embravecido

Esta semana que tanto hemos hablado de estar irritable, parece que hasta el mar lo esté.

Esta mañana (no las tenía todas conmigo por el clima) me vine a pasear un ratito, a intentar ver el amanecer y, como siempre, aprovechar para despejarme un poco y recargar pilas.

En cuanto llegué me di cuenta que el mar estaba embravecido, durante todo el paseo las olas rompían furiosas, y ahora aquí en mi rincón, golpean fuerte contra las rocas.

El día está nublado, con alguna gota que quiere caer y un aire desagradable, tanto es así que hoy a malas penas me he cruzado con tres personas, una mujer paseando como yo,otra paseando al perro y un hombre corriendo, la playa está desierta, cosa rara porque todos los domingos (a pesar de que vengo temprano) me encuentro mucha gente de paseo, preparándose para nadar, con los perros, pescadores…

Es como que los días así no gustan, como que no te atreves a disfrutar de las cosas que se hacen habitualmente, está claro que nadar o pescar no, pero el resto ¿porqué no?

Eso me ha hecho pensar si cuando nosotros estamos así, irritables, la gente también se da cuenta y se aparta de nuestro lado, a quién le apetece estar con alguien que no para de protestar ¿verdad?

Pues creo que a a quienes te quieren y te entienden. Muchas veces lo he dicho, que mi gente es aquellos que me aguantan cuando no lo hago ni yo.

Así que al igual que se visita el mar un día triste, nublado, frío y cuando está embravecido, así deberíamos hacer nosotros cuando alguien está irritable, acercarnos y darle un abrazo, porque no siempre son días buenos.

Ahora toca disfrutar del domingo, porque aunque el día está triste yo hoy me levanté con ganas de comerme el mundo (a ver lo que dura). Disfrutarlo vosotros también, con un poco de suerte con mejor tiempo que aquí.

Un fuerte abrazo.

B.D.E.B.

Destino y casualidad

Destino y casualidad

¿Crees en el destino?

Esta pregunta ya la contesté hace un año, contando un poquito de mi historia, pero hoy me apetecía contestar de otra forma.

No estoy segura de que haya un destino predefinido para cada uno, el cuál hagas lo que hagas siempre tendrá las mismas consecuencias (porque el final está claro, antes o después cuál es), pero si creo que existen las casualidades, y sea el destino o no, hay muchas veces que en los peores momentos han ocurrido esas casualidades.

Es como si la vida te quitara cosas del camino para ponerte otras, no sé si mejor o peor pero si que han merecido la pena y mucho.

En muchas ocasiones cuando me he llevado alguna decepción, o cuando  no pasaba por mi mejor momento, de repente ha llegado gente a mi vida para quedarse, para demostrar que realmente merece la pena el confiar y que no todo el mundo es igual. Y han llegado así, de casualidad y sin buscar nada, sin creer que hiciera falta nadie más y de repente aparecen y se quedan a tu lado, algunos hace muchos años ya (más de 20), otros alguno menos y otros llevan poquito tiempo pero espero que se queden.

Así como sucede con esas personas que aparecen por casualidad, también hay situaciones, planes que se estropean y fastidia porque te habías hecho ilusiones y de repente aparecen otros planes que resultan más divertidos, más agradables, mejores que los primeros.

Cosas que esperas con ansiedad y parece que nunca vayan a llegar, y suceden tiempo más tarde, quizás porque en aquel entonces no era el momento.

Me repito, no tengo claro que haya un destino predefinido para cada uno y que hagas lo que hagas siempre va a ser el mismo, pero si creo en las casualidades, en las bonitas casualidades y creo en el instinto que pocas veces me ha fallado.

Feliz fin de semana, lluvioso por aquí.

B.D.E.B.

Volar solos

Volar solos

Recuerdo nerviosa el resultado de aquella prueba, era positivo y, aunque no quería hacerme ilusiones, algo me decía que esta vez todo iba a salir bien.

Recuerdo el cuidado de esos primeros meses, el miedo cada vez que iba al médico para saber cómo iba todo, cómo estabas tú, y la alegría cuando me decían que todo iba bien, que te formabas con normalidad y que esta vez podía estar tranquila.

La emoción cuando supe que serías un niño, aunque realmente poco me importaba, sólo que llegaras bien a este mundo de locos.

Mis juegos contigo antes de nacer, con esas caricias que las recuerdo como si hubiera sido ayer, creo que  nunca las olvidaré, esos momentos en soledad tú y yo, aunque después llegaron muchos otros, como dormir en mi regazo durante horas, sin poder dejar de mirarte.

Creciste rápido, demasiado, tu primer día de escuela infantil, luego llegó el cole, la secundaria…y seguimos.

Hoy convertido en un hombre, trabajador y sin descuidar tus estudios, consiguiendo poco a poco todo lo que te propones. Me vacilas con todo el cariño del mundo, sabiendo que siempre me haces sonreír, aunque también a veces eres capaz de sacarme de mis casillas.

Hoy me doy cuenta que ya vuelas solo, aunque mi mano siempre la tendrás cerca, pero te has hecho mayor de golpe, mi pequeño creció y de aquel bebé que tuve en mis brazos, queda un joven soñador y luchador, así como lo hiciste para llegar a este mundo, ahora lo sigues haciendo para todo lo que te propones.

Ojalá la vida te regale muchas cosas bonitas y disfrutes de cada momento como te mereces.

B.D.E.B.