Una llamada

Una llamada

Despiertas más tarde de lo habitual, mareada y con la cabeza un poco aturdida, un café y una ducha para despejarte y a continuación te sientes delante de la pantalla del ordenador a trabajar.

Rato después llegan varias notificaciones al móvil, alguien se está poniendo al día de tu blog, pero continúas trabajando para recuperar el tiempo que has perdido. Y entonces pasa, una llamada, miras la pantalla y sonríes sin saber aún porqué te llaman.

Antes que nada te pregunta si te pilla bien o estás liada, ¿acaso importa? Hay llamadas para las que dejas lo que estás haciendo, luego seguirás.

Te llama para saber como estás, después de leer tus últimas entradas, necesita saber que estás bien, que sólo son momentos tontos o si necesitas hablar de ello. Alguien que quizás tenga más motivos para que le escuchen que tú, pero se ha molestado, se ha interesado por cómo estás tú.

Una conversación que dura un ratito, en la que en varias ocasiones intento controlar la emoción, porque de verdad que no se puede ser más bonita que ella. Hablamos de varias cosas, de que tenemos que volver a vernos, de salud, de aquí de este sitio donde nos reunimos muchos que en ocasiones tenemos más cosas en común de las que creemos.

La conversación termina con una invitación, con una propuesta de escapada a visitarla y a desconectar, no concretamos fecha pero ahí queda.

Una llamada que ha sido suficiente para alegrar el día, una vez más la vida me sigue poniendo en el camino a gente bonita, de las que están, porque esas cosas se notan, se sienten.

Sé que en algún momento leerás estas letras, así que (aunque ya lo hice en la llamada) desde aquí te doy nuevamente las gracias, por la llamada, por la invitación y sobretodo por estar ahí y leerme bonito.

Mil gracias amiga y te dejo de regalo esta canción de Natalia que seguro que te gusta.

B.D.E.B.

Si tú supieras

Si tú supieras

Si tú supieras cuanto te necesito, quizás sea egoísmo, porque siempre me acuerdo de ti en estos momentos, pero era justo ahí cuando siempre estabas.

Estabas siempre que habían problemas, para escucharme, dejar que me desahogara, soltar cualquier tontería que sabías me sacaría una sonrisa.

No la veías, pero yo te lo contaba.

Si tú supieras lo que anhelo esas noches, esas conversaciones hasta altas horas de la madrugada, esas noches estaba sola pero tú siempre me acompañabas, con tus palabras, compartiendo música, compartiendo letras, ¿que más necesitaba?

Me conocías sin conocerme, con dos palabras cruzadas ya sabías como me encontraba y ahí estabas, al rescate, no me abandonabas hasta que me encontrara mejor, hasta sacarme una sonrisa, hasta que dijera que tenía que irme ya… siempre me despedía yo primero, nunca me dejaste sola… más sola.

Y un día me despedí y tú lo entendiste y yo no me lo perdono…

Porque nunca más te encontré, te busqué y ya no estabas.

Si tú supieras, las veces que te volví a necesitar, lo que te necesito, nadie más me ha entendido como tú, sin juzgar, sólo escuchar, sólo estar al otro lado, cada tarde, cada día, cada noche amarga.

Si me concedieran un deseo, ¿sabes cual sería?

Que de nuevo te cruzaras en mi vida.

B.D.E.B.

Ventajas e inconveniente….

Ventajas e inconveniente….

Photo by Tirachard Kumtanom on Pexels.com
Sugerencia de escritura del día
¿Cuál es el trabajo de tus sueños?

Realmente no sabría contestar a esta pregunta. Llevo bastantes años ya trabajando en la oficina y la verdad que no es un trabajo que me apasiones, pero me siento bien haciendo lo que hago.

Y es que, a mi modo de ver, ya no es solo el trabajo que desempeñas, hay muchos más factores que se deben de tener en cuenta, uno de ellos el tiempo libre. Trabajo sólo por las mañanas así que tengo las tardes libres para mí y bueno, para llevar al chico al karate también, pero eso son dos tardes, así que el resto son todas mías, para hacer algo de ejercicio, pasear, o quedarme tirada en el sofá sin hacer nada…

Otro de los puntos a valorar es el ambiente, en mi caso que la mayoría de días teletrabajo, no tengo problemas con mis compañeros, y los dos días que voy a la empresa, comparto despacho (por decisión nuestra) con mi compañero y nos ponemos bastante al día, compartimos café y algún dulce en ocasiones (intentamos cuidarnos un poco) y la verdad que esas dos mañanas se agradecen bastante, porque es cierto que a veces se necesita también algo de conversación en las mañanas.

Y bueno, tengo también tiempo libre muchos días de entrar aquí, escribir o leer algo, por tanto no es un trabajo estricto, tengo que cumplir con mis obligaciones pero al ser una empresa familiar, nadie me va a decir si estoy en otra cosa que no tenga que estar, siempre y cuando no deje de hacer la faena que tengo que hacer.

Pero como es normal, tiene que tener un inconveniente ¿verdad? no todo iba a ser bonito, y el inconveniente es ese último punto del que he hablado, trabajar con la familia no es bueno (aunque tengas muy buena relación), si le añades que hablamos de pareja y cuñado, pues eso… es más complicado aún y con el inconveniente de que si un día se rompe algo….tu vida tiene que dar un cambio de 180º y bueno… casi mejor lo dejamos ahí porque ya cambiaríamos de tema.

Me gusta lo que hago, me gusta tener tiempo libre, pero tengo que reconocer que lo único que cambiaría sería estar en una empresa externa, aunque esta claro que muchos de estos privilegios no los tendría, pero habría que valorar….

B.D.E.B.

Fin de la semana

Fin de la semana

Terminando este domingo y ya acabando esta semana, una semana que comenzó de la mejor manera, con ese descubrimiento de una persona bonita por dentro y por fuera, que sirvió también para ratificar que hay muchas más casualidades bonitas que descubrir.

Hago un pequeño resumen de todo lo acontecido y ha sido una semana de altibajos, aunque esta mañana mientras paseaba y después me sentaba en mi rincón (o cerquita de él, porque las olas golpeaban demasiado fuerte), he recuperado las energías perdidas estos días atrás y al menos durante ese ratito, mientras escribía y escuchaba el sonido de las olas, he encontrado un poquito de paz, y eso ha venido estupendamente porque creo que dentro de poco esa paz se cambiará por tormentas internas que solo yo voy a poder ahuyentar y no va a ser tarea fácil.

Más tarde, mientras desayunaba en el lugar de siempre  (creo que lo he nombrado alguna vez, se llama alma de mar y es un sitio muy bonito), pues he llegado a una mesa de dos, pero sólo para una, he dejado la chaqueta (aunque estaba en la terraza ya hacía calorcito) y la pequeña mochila en la silla de enfrente, y una vez más he pensado  en que triste, desayunar en solitario mientras la mayoría de mesas están con un mínimo de dos personas… Aunque a veces se puede estar acompañado y tener esa misma sensación de soledad.

El día termina relajada, tirada en el sofá, con uno de los bichejos al lado y con unas ganas tremendas de conversar (quizás por eso estoy escribiendo de nuevo), lo malo de eso es que no me gusta mucho hablar por teléfono, soy más de cara a cara, y cuando llamo a las amigas es por algo en concreto, aunque después hablemos de mil cosas más.

Esta semana aún no sé que va a deparar, de momento estar pendiente de la salud de uno de mis sobrinos y el cumple de la mujer que me dió la vida. Y un plan de sábado que no me apetece nada, espero que de aquí a allí la cosa cambie, pero me comprometí y no puedo echarme atrás, así que veré si lo puedo mejorar de alguna manera.

Así que por hoy creo que ya está todo dicho, hoy alguien hablaba de perderse y esa idea se ha quedado en mi cabeza, quizás porque yo también lo necesito, como le decía a él, perderse para saber quien está dispuesto a buscarte.

Os deseo una feliz semana y terminar de disfrutar este domingo que ya se nos escapa.

Un abrazo.

B.D.E.B.

Paseo contigo

Paseo contigo

Desperté y me fui a pasear. Nada más llegar al mar, saqué la primera foto del amanecer, tenue, el sol simplemente asomaba, y comencé a pasear.

Un poquito más adelante te encontré, allí estabas, parado, esperándome, sonreí y me acerqué a ti, nos cogimos de la mano y en silencio caminamos juntos. Sin soltarnos, sin querer hacerlo.

Llegamos hasta mi sitio, te invité a sentarte. Las olas rompían con fuerza y minúsculas gotas nos salpicaban.

Hablé y me escuchaste, hablaste y te escuché. Parece lo normal ¿verdad? No todo el mundo sabe hacerlo.

Reiste y reí contigo, lloré y lloraste conmigo, me abrazaste y te abracé, parecía que me resguardabas de todo mal.

Y fue entonces cuando desperté. Todo había sido un sueño, que bonito sueño.

Que bonito es soñar…

B.D.E.B.

Lo invité a pasear conmigo pero no me hizo ni caso