¿Fuimos felices…?

¿Fuimos felices…?

Hoy alguien me decía que era inútil regresar a los lugares en los que creímos ser felices (me lo ha dicho en un sentido diferente, pero como siempre me ha dejado pensando). Si esa frase hubiese llegado en otro momento quizás no la hubiera relacionado con un lugar en concreto, pero justo hoy… enseguida me ha venido un lugar y he pensado en eso de «creer ser felices» porque quizás en alguna ocasión creí serlo pero si realmente lo fui hace ya muchos, muchísimos años de aquello.

En estos días en qué está muy presente los planes para ese puente de octubre, aquí son cuatro días en lugar de tres porque el viernes es el día de la comunidad, y mientras lo más probable es que todos se marchen fuera, a ese lugar, yo me quedaré en casa disfrutando de otra manera.

Cuando hablas con quienes te conocen, saben y entienden tu decisión, otras personas se quedan extrañadas sin entender muy bien, pero no das pie a que pregunten, enseguida sale una excusa para evitar preguntas incómodas, aunque quizás lo incómodo sería la respuesta…

Pero volvamos al principio, a esos lugares donde creímos ser felices y hoy, miramos atrás y nos hacemos esa pregunta, ¿lo fuimos? Si ponemos en una balanza lo bueno y lo malo que vivimos allí, quizás podríamos saber si lo fuimos o no, hoy creo que hubo momentos, algunos quizás buscaría repetirlos, otros me gustaría borrarlos de mi vida, y otros… otros son los que creímos ser felices, creímos que recibíamos lo que dábamos, que todo era recíproco y que duro es descubrir que detrás de una bonita fachada hay un interior oscuro y en ruinas que nada tiene que ver con lo que se deja ver.

Hace unos meses tomé la decisión (o me hicieron tomarla) de no regresar a ese lugar, de momento me mantengo firme en mi decisión, me duele el no volver a donde sí sé que fui feliz, pero momentos parecidos los puedo vivir de otra manera, pero no echo de menos ni quiero volver a donde me hicieron creer que fui feliz, a donde creí serlo y solamente era una fantasía…

B.D.E.B.

Conchita y Nach – Incendios.
Volver a su sitio

Volver a su sitio

Me gusta observar las olas cuando se acercan a la orilla, como dejan esa arena lisa,con una superficie que parece un espejo, donde se refleja el sol,las nubes, o  cualquier persona que pasee por allí en ese momento.

Después vuelven hacia atrás, regresan a ese mar para volver quizás con más fuerza y llegando un poquito más lejos, pero siempre regresan a él, siempre…

En nuestras vidas también se revuelven «las aguas» a veces como un mar furioso, otras como ese mar en calma. Pero ya sea de una forma o de otra, también vuelven a su cauce y esto nos da tranquilidad, de saber que ya todo está como debía de estar.

Intento mantenerlas así pero al igual que no podemos controlar el mar, que el decide cuando estar revuelto o en calma, tampoco nosotros podemos tener las situaciones bajo control, aunque lo que si podemos llegar a conseguir es que vuelvan a su sitio, intentar reorganizar y que cada cosa ocupe su lugar.

Mi problema es que a veces anticipo estos antes de que lleguen, imagino que va a llegar una tormenta solo por haber visto una nube y quizás remuevo el mar que de momento está en calma. Y ahí es cuando me obligo a respirar profundo y visualizar lo que tengo delante en ese momento, intentar no llegar a donde la vista aún no alcanza.

Las olas cuando regresan ya no son las mismas, parte de lo que llevaban se ha quedado en el camino y ya no regresa, en nuestro caso pasa algo parecido, aunque todo vuelva a su sitio, algunas cosas se pierden por el camino y ya no regresan, quizás estas sean las que provocan algunos cambios en nosotros, quizás por ello no siempre se puede volver a ser los mismos, aunque regresemos a nuestro sitio.

B.D.E.B.

Leiva – Tu respiración.
Un pedacito de lo que sentimos

Un pedacito de lo que sentimos

Solitario, mirando al mar,con la mirada perdida en el horizonte, quizás buscando respuestas, quizás reflexionando o quizás con la mente en blanco simplemente disfrutando del momento.

Somos muchos los que nos acercamos a él por diversos motivos pero creo que uno siempre en común, la tranquilidad que nos deja cuando terminamos la visita. Ya sea paseo, baño, hacer deporte o meditar, un ratito de lectura, un momento de relax…

Me gusta observar al resto, a los que lo visitan como yo, a los que les gusta escuchar el sonido de sus olas, a los que disfrutan con esas pequeñas olas bañando sus pies, a los que les llena de calma como a mí.

Diferentes personas, diferentes vidas, con distintos problemas y distintos sueños pero a todos nos atrae, todos nos acercamos a admirarlo, a sentirlo.

Buscamos ese momento perfecto, ese en el que aún no hay mucho tránsito y podemos estar en esa soledad casi diría que «compartida». Vemos a esa persona de al lado, o nos cruzamos con otra y nos dirigimos un pequeño saludo pero sin mucho ruido para no estropear ese silencio que solo es interrumpido por el romper de las olas.

Cada uno a nuestra manera lo disfrutamos y lo sentimos, algunos queremos ir un poquito más allá, queremos capturar ese momento, nuestro, de otros… y pretendemos mostrarlo al mundo e intentar que ellos sientan lo mismo que sentimos nosotros en ese preciso instante…

B.D.E.B.

Viva Suecia – Parar la tierra.
Los días (casi)perfectos

Los días (casi)perfectos

En alguna ocasión he escrito sobre la perfección esa que, en mi humilde opinión, no existe, siempre hay un casi. Siempre habrá algo que haya fallado por mínimo que sea y eso no quiere decir que no haya sido bonito, seguramente lo habrá sido y estaremos contentos pero hay un «casi» por en medio.

Ayer fue uno de esos días, «casi perfecto», desde admirar las maravillas construidas muchos años atrás, la compañía y la inocencia de un pequeño con esas preguntas inocentes que te sacan una sonrisa, a observar también algunos momentos que nos regala la naturaleza y que me gusta observar con detalle como si se tratara de un monumento más.

Pero al final siempre llega algo que… o quizás no y simplemente es que nos hayan faltado más horas, porque cuando estamos a gusto el tiempo pasa rápido y siempre nos falta ese ratito más, sea por un motivo u otro termina apareciendo ese «casi» aunque realmente estemos felices de haberlo disfrutado.

Soy conformista en ese sentido y me quedo con esos días «casi» perfectos, esos en los que planeas algo pero después acabas haciendo otra cosa, en los que lo improvisado toma un buen lugar y casi hace a un lado lo que planeamos. Me quedo con ese casi que siempre nos hace intentar que la siguiente sea «más y mejor» como suelo decir.

Y a pesar de que busco muchas veces esa perfección que sé que no existe, también adoro algunas cosas imperfectas y busco en ellas su encanto, porque aunque se crea que no, también lo tienen.

B.D.E.B.

Celtas Cortos – Retales de una vida.
Fin de viaje

Fin de viaje

De nuevo termina un viaje con buen «sabor de boca». El interés de las personas por hacerte sentir como en casa, de querer enseñarte, de querer compartir su tiempo contigo.

Creo que es lo que más puedo valorar, el sitio puede ser bonito, perfecto, pero si falla la compañía a veces un bonito lugar te puede dejar un mal recuerdo.

Ahora toca descansar y mañana emprender el viaje de vuelta, a veces un viaje de trabajo se puede volver en uno maravilloso, y esta es una de esas veces. B.D.E.B.