Hace un tiempo la pregunta fue ¿cómo sería la casa de tus sueños? Y la respuesta hoy podría ser parecida, más que la casa de mis sueños o la casa ideal, yo busco el hogar, creo que es lo más importante.
Si hay un hogar donde hay abrazos, sonrisas, sinceridad, complicidad, cariño y un largo etcétera, la casa aunque pequeña, quizás sin lujos sólo lo estrictamente necesario, podría ser igualmente ideal.
Pero si tengo que poner una mejora algo que realmente me gustaría para ser mi casa ideal, sería poder sentarme al aire libre, con una taza de café entre las manos y poder observar el amanecer, el atardecer, la luna, las estrellas…
Y para terminar de hacerla ideal, siempre en buena compañía.
Muchas veces me pregunto porqué algunas personas que han tenido la oportunidad de conocerte, incluso que han creído hacerlo, cuando alguien les cuenta algo, no se molestan en preguntarte ni en conocer tu versión, simplemente te juzgan sin saber y creyendo a pies juntillas lo que alguien les ha dicho.
Cuando esto pasa con alguien de la calle, lo tomas con los chismorreos que le gusta a la gente, en saber y meterse en la vida de los demás, muchas veces sin darse cuenta de que la suya no es mucho mejor. Pero cuando se trata de alguien que se supone que es familia (porque te ha tocado así, la familia no se elige, ni siquiera la «política» viene en el pack), pues ahí la cosa es diferente.
Ese «familiar» se supone que te conoce de muuucho tiempo, que debería de saber como eres y ante alguna cosa que alguien le diga, hablar contigo y escuchar la otra versión antes de juzgarte y ponerte la soga al cuello. Pero no, es más sencillo creer que averiguar, juzgar sin posibilidad de defensa, desconocer que intentar conocer, porque ahí se ve que nunca te conocieron.
Creo que en más de una ocasión lo he comentado, para algunas personas somos transparentes y para otras en cambio somos completamente opacos, pero así como dicen que la vida es distinta según el cristal con que se mire, creo que las personas también lo somos y a veces hay que saber mirar para ver y acercarse para conocer y ante las dudas están las preguntas y en nada que sepan algo de ti, sabrán si estás dispuesto a contestar.
Hay cosas que ya no duelen pero si «fastidian» porque de nuevo juzgan a los míos sin preguntas, sin conocer, sin querer saber más allá de lo que escuchan y aunque a mí no me sorprenda ya nada, de nuevo me siento mal por sus sentimientos, porque le duele y porque creo que realmente no lo merece, aunque quizás sean ellos quienes no le merezcan…
Quien bien nos quiere nos conoce, o al menos intenta hacerlo.
Agosto llegó a su fin y yo no quería terminarlo de otra manera que volviendo a cazar amaneceres ya que esa rutina, que comenzará de nuevo mañana, necesita que coja fuerzas para enfrentarme a ella.
Hacía tiempo que no salía a dar esos paseos y hoy me he sorprendido un poco, esperaba encontrarme a esas horas la playa aún solitaria, con algunos pescadores y personas paseando a los perretes como de costumbre, a un grupo de nadadores que, ya sea invierno o verano, siempre salen juntos a nadar un rato. Pero no, a pesar de las horas había bastante gente, unos cazando amaneceres como yo, otros haciendo un book fotográfico, otros simplemente leyendo o preparándose para tomar un baño.
Ajena a todo he seguido con mi paseo y con mis pensamientos, disfrutando del mar y dejando que las olas mojaran mis pies, el agua estaba cristalina y con una temperatura agradable, mientras caminaba me encontré con alguna concha que se vino conmigo a hacer el paseo, a veces algunas me llaman la atención y terminan hasta en casa.
Así llegué hasta mi rincón, estaba lleno de pescadores, si en la playa hay gente no les queda más remedio que en las rocas, así que me senté un poquito antes de llegar a ellos.
Y frente al mar, mientras tomaba un café frío y tomaba unas imágenes más, dejé ir mi mente, quizás más lejos del horizonte, quizás incluso comencé a soñar. Soñar con que todo sería fácil, una vuelta a la rutina tranquila y donde todo se solucionara fácil…
Poco después ya en casa alguien me habló y fue como esa «bofetada» que te dan para despertarte de ese sueño al que no quieres abandonar. Fue una brusca vuelta a la realidad.
Esta pregunta tal cual no la he contestado anteriormente pero si que en varias ocasiones he escrito el porqué de este blog, así que no me repetiré de nuevo.
Uno de los motivos de tener el blog podría ser este, compartir con el resto alguna de mis rutinas, como salir los domingos a cazar amaneceres en el mar.