
Estamos acostumbrados a tener algunos servicios básicos, que no valoramos su importancia hasta que de repente un día (llámese lunes 28 de abril) te faltan.
Reunida con dos compañeros en el trabajo, pensábamos que «habían saltado los automáticos», pero viendo que no, han ido a preguntar a la empresa de enfrente y después han ido llegando las primeras noticias. Primero que era en todo Alicante y luego ya en la península…
Algunas compañías móviles tampoco funcionaban, otras a ratos y todo un caos.
Mi compañero me comentaba, que bastantes años atrás podríamos haber seguido trabajando, hoy estamos vendidos, sin luz ni Internet parece que se acaba el mundo, y realmente ciertos trabajos no se pueden hacer.
Hoy justo el chico pequeño salía de viaje con el colegio, yo me he podido comunicar con él y sabía que había llegado bien, pero una amiga no podía hacerlo con su hijo y estaban ya con un poco de ansiedad.
Años atrás nos íbamos de excursión y hasta que no se llegaba al hotel nadie sabía de nadie y no pasaba nada, hoy tenemos que compartir (algunos) ubicación en tiempo real para saber que todo está bien.
Me ha venido a la mente, cuando era pequeña en casa de mis abuelos, una casa en mitad del campo que no tenía luz, nos alumbrábamos con velas y campingaz (esto ya de últimas), el viejo transistor, donde mi abuela escuchaba la radio novela, funcionaba a pilas y la cocina era de gas, y cuando pasaba allí unos días en verano era feliz, si ahora dejamos a un chico con los abuelos y no tiene Internet, muere de aburrimiento…
Pero he de reconocer que a nosotros también nos faltaría algo, sin ir más lejos no estaría publicando esto (aunque lo escribí antes de que hubiera llegado la «normalidad»), nos acostumbramos fácilmente a las comodidades y cuando no las tenemos no sabemos como hacer.
Pero lo peor de todo es que no lo valoramos mientras lo tenemos, nos damos cuenta de su valor cuando nos falta, y lo que es aún peor es que esto no sólo pasa con los suministros básicos, con lo material, en el tema emocional muchas veces cometemos ese mismo error, no valorar lo que tenemos hasta que lo perdemos.
Feliz lunes (muy lunes) y vamos a valorar lo que tenemos en nuestra vida.
B.D.E.B.




