Anticiparse

Anticiparse

Háblanos de un tema o asunto sobre el que hayas cambiado de opinión.

Cuando nos encontramos desbordados, rotos y no hayamos la manera de salir de esa historia que estamos viviendo, necesitamos darle «carpetazo» rápidamente para poder volver a nuestra vida normal.

No pensamos en lo que llegamos a estar dispuestos a hacer por recuperar esa paz que hemos perdido, pensamos en caliente, con el corazón a punto de estallar y eso no es bueno, aunque en ese momento nosotros creamos que es lo mejor.

Cuando ni con esas se puede zanjar el problema, pasamos a la resignación y a intentar llevarlo lo mejor posible, pero ya paso a paso. Ahí es cuando nos damos cuenta de la «posible locura» que estábamos dispuestos a hacer por anticiparnos, por tener prisa, por desear que todo acabe cuanto antes, aún a sabiendas de que no depende de nosotros.

Y en ese punto en el que te encuentras, de pensar ya todo más «en frío», es cuando cambiamos de opinión y vemos que no hay que hacer las cosas importantes sin pensar, hay que sentarse y tomar aire, llorar y desahogarse, respirar profundamente y llegar a una pequeña calma y ahí sí, tomar la decisión y pensar hasta donde podemos llegar sin salir perjudicados (al menos intentar que así sea).

En ocasiones cambio de opinión sí, cuando por prisas, por no sufrir, por tomar una decisión rápida y sin pensar puedo equivocarme, y después pensando más tranquila veo que no es lo mejor.

A veces llegamos a tiempo, otras sin embargo ya es tarde….

B.D.E.B.

Ser – Estar

Ser – Estar

¿Qué habilidad te gustaría aprender?

Ser el bálsamo que cure tu herida

Ser la mano que te ayude a levantar

La manta que te abrigue los días de frío.

Ser la calma ante tanta tempestad

Ser la brisa que acaricie tu rostro

El agua que calme tu sed.

Ser quien camine despacio a tu lado

Ser la luz que te alumbre en la oscuridad

Pañuelo que seque tus lágrimas.

Estar, siempre…

B.D.E.B.

Tres pilares importantes

Tres pilares importantes

¿A qué ámbitos de tu vida les prestas más atención?

Al ámbito personal, sin ninguna duda, aunque este lo dividiría en tres partes, igual de importantes y que necesito que estén en consonancia para así poder llevar el peso de los otros ámbitos.

Familia, muy importante para mí, sobre todo cuando descubres quienes están dentro y quienes se quedaron fuera (si es que alguna vez estuvieron dentro).

Desde la familia que uno decide crear a la familia que te vio crecer y te ayudó en ello. De los que educas, enseñas y acompañas (codo a codo con tu otra mitad), a los que te educaron, enseñaron y acompañaron, y lo siguen haciendo dentro de sus posibilidades.

Amistades, ¿que decir de ellos? Dicen que a los amigos se les conoce en las malas, y lo único bueno que tienen ciertas circunstancias, es precisamente eso, descubrir que no estás sola y que la palabra AMIGO se escribe así, en mayúsculas porque abarca mucho, te quieren, te aconsejan, te sostienen, te recomponen y se acuerdan de ti, cuidan de que no te sientas sola y tiran de tu mano cuando las fuerzas se agotan.

La tercera es una misma, un ámbito personal que no hay que dejar olvidado, porque está bien que los demás ayuden, pero lo principal es dejarse ayudar y querer salir de ese pozo por difícil que sea. Buscar las grietas donde poner el pie cuando no hay escaleras, mirar hacia arriba y si miramos hacia abajo que sea para ver el trayecto que ya hemos recorrido. Todo ayuda pero la mayor parte la tenemos que poner nosotros, nuestra fuerza de voluntad, cuidarnos física y emocionalmente, esta última parte poner mucha atención, porque la salud mental en ocasiones se descuida.

Prestando atención a esto, creo que lo demás viene ya rodado.

B.D.E.B.

Juntar(nos)

Juntar(nos)

¿Qué cosas te recargan las pilas?

1. Una larga conversación

2. Escuchar el sonido del mar

3. Unas risas entre amigos

4. Una sonrisa sincera

5. Un abrazo sentido

6. Una mirada directa

7. Sentir la brisa del mar

8. Caminar por su orilla

9. Sentir tu mano sobre la mía

10. El calor de un amanecer

11. Los colores del atardecer

12. Una taza de café

13. La luna en cada una de sus fases

14. Sentarme y fijar la mirada en el horizonte

15. Una llamada inesperada (a la par que deseada)

Ahora, por un momento, imagina que se da todo a la vez.

Recibes esa llamada inesperada, quedas al amanecer al lado del mar. Un cálido y sentido abrazo a modo de saludo y os disponéis a caminar por la orilla.  Sientes el calor de esos primeros rayos de sol y la brisa del mar acariciando tu rostro, paráis un momento y una mirada directa, su mano sobre la tuya te da esa seguridad que a veces te falta.

Seguís caminando hasta llegar a las rocas, ahí la mirada se pierde en el horizonte escucháis el sonido del mar y ves que en su rostro se dibuja esa sonrisa, sincera, sin forzarla.

A la vuelta espera una taza de café y una larga y amena conversación. El día va pasando entre risas y el sol quiere poner fin a la cita, comienza a esconderse dejando un sinfín de colores espectaculares en el cielo, se nota que el otoño se acerca.

El día acaba pero antes de la despedida falta un pequeño detalle, una luna reflejada en el mar es testigo de que no es una despedida, un hasta pronto, siempre habrán amaneceres para encontrarse y orillas del mar para pasear.

B.D.E.B.

Entre fogones.

Entre fogones.

En la pandemia me atrevía con cualquier cosa que me pareciera interesante probar

Cuéntanos cuál fue tu mayor desastre en la cocina.

La verdad que me pongo a pensar y no recuerdo ningún «desastre» como tal en la cocina, si algunos inconvenientes de vez en cuando, como no bajar el fuego a tiempo y que se derrame lo que comienza a hervir o no lograr que salga algún plato como esperabas, pero nada desastroso.

Me gusta la cocina, algunos de vosotros ya lo sabéis y soy feliz entre fogones.

Es cierto que habían dos cosas que se me han resistido durante mucho tiempo, la tortilla de patatas y los arroces, pero con perseverancia he conseguido que al final queden «bastante bien» (según dicen los comensales, porque la opinión mía no sería del todo válida en este caso). Este verano incluso uno de los días hice un arroz para doce personas y no sobró nada ni en los platos ni en la paellera.

Los postres también se me dan bien, pero suelo ir a lo seguro, aunque para este finde me han puesto en un «compromiso» preparar un postre para presentar a un concurso de las fiestas de aquí…

Espero que no os lo tenga que contar como el mayor desastre en la cocina, ya veremos.

B.D.E.B.