Aprender de los errores

Aprender de los errores

Cuéntanos una lección que te gustaría haber aprendido antes.

Hay unas cuantas lecciones que tendría que haber aprendido antes, pero creo que en la vida vamos aprendiendo principalmente de nuestros errores (a veces, porque otras seguimos cometiéndolos una y otra vez), pero la mayoría sí que lo hacemos y aprendemos la lección justo en ese momento, puede ser que tarde pero sirve para no volver a hacer las cosas (si conseguimos que nos entre en la cabeza, sobre todo cuando es dura).

Si tengo que quedarme con una lección me voy a quedar con esa que estoy sufriendo actualmente y es que «no hay que arriesgar por los demás nuestro propio bienestar» al final siempre se sale perdiendo, al menos eso me ha pasado y hoy sé que no tendría que haber arriesgado tanto y quizás hoy todo sería más fácil, pero también sé que si volviese al principio lo volvería a hacer porque siempre confié más de lo que se debe, porque nunca crees llegar a ciertas situaciones, porque cada uno somos como somos y lo malo es que a veces pensamos que los demás son iguales y que lo que tú no harías ellos tampoco lo harán y lo que tú haces también lo harán por ti…error.

Nunca he esperado un reconocimiento porque hacemos las cosas porque creemos necesarias, porque surge en ese momento y lo haces, porque te nace, porque es lo que te han enseñado y porque nunca te niegas a ayudar, aún menos si lo necesitan, incluso cuando haya mucho en juego, material… no importa, los sentimientos van por delante, y al final lo que pierde, lo que duele, lo que daña y rompe, es precisamente eso.

Quizás no era una lección lo que tenía que haber aprendido, quizás fuera aprender a mirar más allá… hoy sé que no estaría así.

¿La tendría que haber aprendido antes? No lo sé, quizás sea ahora el momento de aprenderla y de sufrir las consecuencias.

Aprendemos de los errores, yo cometí uno y el pago de cometerlo es con una nueva cicatriz en el corazón.

B.D.E.B.

Paseos dominicales

Paseos dominicales

¿Cada cuánto sales a caminar o correr?

Los domingos suelen ser los días de caminar, normalmente por las mañanas al amanecer, siempre que el tiempo y los compromisos lo permitan.

No me gusta caminar por la ciudad, tengo amigos que algunas tardes se van a caminar pero yo el caminar con el sonido de los vehículos y el humo que desprenden, no me gusta nada, y tampoco tengo cerca grandes parques para pasear o caminar, mucho menos entornos de ríos, arboledas etcétera, así que el único sitio donde mejor me encuentro al caminar es por la playa.

Normalmente es una vez a la semana, aunque ahora cuando ya volvemos a la rutina, alguna tarde mientras el chico está en el karate también aprovecho para ir y caminar, aunque no sea por la orilla, por el paseo.

Correr no, nunca se me dió bien y tampoco me gusta, al margen que ahora con mi pierna aún sin recuperarse es más complicado, así que me quedo con el caminar, quizás a la ida más lenta, paseando y a la vuelta aligerando un poco el paso.

Hasta que comience un poco el frío acostumbro a caminar descalza, en la playa es el único sitio que puedo hacerlo y si algo me gusta, aparte de sentir la arena en mis pies, es mirar atrás y observar las huellas que uno deja.

«Pasea por la vida dejando huellas, pero sin pisotear a nadie»

B.D.E.B.

No lo creo

No lo creo

¿Crees que tienes dotes de liderazgo?

Nunca he sido, ni me he considerado, ni siquiera me he planteado ser líder. Para mí el líder es una «cabeza visible» y yo soy más de pasar desapercibida.

Siempre he preferido que sean otros los que dirijan algo, incluso de niña. No me ha gustado nunca ser «encargada de la clase» ni siquiera de los grupos que se organizaban para hacer tareas.

De adolescente recuerdo en el instituto que me pusieran (sin yo quererlo) de encargada en un grupo de la clase de física, mis compañeros del grupo les costaba esta asignatura y a mí se me daba bien, pero más que líder sentí que era una forma de ayudarles y me alegraba mucho de cada uno de sus logros.

En alguna ocasión quizás me hubiese venido bien ser un poco líder, puede ser que incluso me hubiese ahorrado algún problema, pero cuesta mucho ser lo que no eres (al menos para algunas personas entre las que me incluyo) y yo no soy líder ni pretendo el liderazgo de nada salvo de mi propia persona.

Así que la respuesta es no, un no diría que rotundo porque a estas alturas no creo que cambie ya.

Feliz fin de semana.

B.D.E.B.

Fantasmas del pasado

Fantasmas del pasado

Sugerencia de escritura del día
¿Qué vas a hacer esta noche?

Esta noche alejaré a los fantasmas del pasado, aquellos que quisieron volver y no les dejé entrar, los que acechan y esperan un pequeño descuido.

No atraviesan paredes, se cuelan por las grietas, aquellas que aún están abiertas esperando que el tiempo las termine de cerrar o quizás de rellenar.

Los ahuyentaré con un suspiro, con susurros, con abrazos, con buenos deseos, con esperanza, sin soltarte de la mano.

Esta noche no volverán como hicieron antaño, porque una mirada, una caricia, una sonrisa y una promesa cumplida, me hicieron perder el miedo.

Esta noche los espero, pero ya no les temo…

B.D.E.B.

«Una semana más»

«Una semana más»

Mientras busco esa semana me quedo con un sitio ideal.

Describe tu semana ideal.

Cuando he leído el «estímulo» de hoy, lo primero que se viene a la mente es una semana en la que cada día hiciera alguna de las cosas que más me gustan. Después piensas y una semana ideal podría ser también una de esas en las que te vas de viaje a algún destino de los que tienes pendientes, suena bastante bien.

Pero como siempre me gusta verlo desde otro punto de vista, he pensado también en las cosas que a veces hacen que una semana sea pésima, o un día, incluso periodos más largos, así que he intentado ver mi semana ideal a partir de ello.

Creo que una semana ideal podría ser aquella en la que no hubieran sorpresas desagradables, una semana en la que en el tema laboral todo fluya correctamente. Una semana en la que las obligaciones diarias no se conviertan en una aplastante rutina, en la que si surge algo malo se supere sin más problema que el de ese momento. Una semana ideal sería aquella en que los ratos libres se conviertan en momentos para compartir, risas, largas conversaciones, cafés, en que lo lejano se tornase cerca y lo que molesta poderlo mandar lejos. Una semana que terminara con un paseo al amanecer y un café compartido, en la que si algo se estropea se sienta un abrazo reparador.

Una semana en la que si llegan noticias sean para traer una solución.

Ahora lo leo y no se si será más fácil una semana en un viaje inolvidable que todo lo que pido, porque en ocasiones lo sencillo y lo cotidiano se convierten casi en un sueño.

B.D.E.B.