Más de lo que esperé

Más de lo que esperé

Qué cambio, grande o pequeño, te gustaría que tu blog causara en el mundo.

Ojalá y esta pequeña página sirviera para cambiar tantas y tantas cosas de este mundo, desde las guerras, las injusticias, el abuso de poder, maltratos… la lista sería muy larga, tantas cosas necesitan ese cambio, pero por cabezota que sea y aunque me lo proponga, no está en mis manos hacerlos, ni desde este sitio ni desde fuera, me puedo implicar colaborando en algunas causas y poco más, pero quienes están arriba, los que tienen el poder si que podrían hacerlo, pero los intereses valen más que una vida…

En el mundo no voy a poder hacerlo, pero si este sitio ha causado algún cambio en mí, me ha dado mucho más de lo que yo pensé y esperé cuando lo creé. Con esta van 840 entradas (y yo que entré más que nada a leer), en cada una de ellas un cachito de mí, de mi vida cotidiana, de mis problemas, de mis alegrías, de mis sueños, de historias que llegan y otras que se transforman, de lo que fue y de lo que se quedó en el camino… historias que algunos de vosotros seguís desde hace ya un tiempo y otros desde poquito pero que cada visita para mí es un motivo de alegría.

El cambio en mi vida ya está hecho, este sitio me ha servido par conectar con otras personas, para compartir sentimientos, alegrías y tristezas, para sonreír algunos días en los que no apetecía nada y de repente alguien consigue esa sonrisa sincera que no sabes ni como ha pasado, para abrazar a la distancia y para ayudar a sostener si alguien lo necesita. También ha servido para poder mirar directamente a los ojos a dos personas a las que adoro, delante de una taza de café, para comprobar que lo virtual se convierte en real y que ahí detrás estamos, a veces más cerca que algunas personas que tienes al lado.

Así, a la pregunta de hoy, en el mundo no podré hacer cambios con este sitio, pero me conformo con que si alguien me necesita sepa que estoy ahí, que solo tiene que hacer como la canción «darme un silbidito» decir un hola, y que este sitio es el tuyo también, porque vosotros lo hacéis posible.

B.D.E.B.

Lo pequeño que nos hace grandes

Lo pequeño que nos hace grandes

Describe un hábito que te aporte felicidad.

No es sorpresa si digo que uno de los hábitos que más felicidad me aporta es pasear por la orilla del mar al amanecer y sentarme en mi rincón a leer, escribir, a relajarme, a reflexionar, a desconectar…

Si me centro en estos días aquí, me encanta los días como hoy de recibir las visitas de los amigos, pero una vez se marchan, cenas y este ratito de ahora, en el que me quedo aquí sola, escuchando la música de la animación de fondo y tumbada, leyendo, escribiendo y desconectando del resto del mundo… eso también me hace feliz, me relaja y casi hace que me olvide de todo.

Y también retomar algunas aficiones que había dejado un poquito de lado, y ahora que hay tiempo ponerme de nuevo a practicar y conseguir algún resultado que me ha gustado, también me hace feliz.

Creo que son siempre las pequeñas cosas, los hábitos más sencillos los que me aportan más felicidad, y en tiempos en los que escasea (tengo claro que esto es un pequeño paréntesis) hay que aprovechar al máximo esos ratitos, disfrutar todo lo que se pueda de esos hábitos que nos hacen felices.

B.D.E.B.

Luz tenue

Luz tenue

¿Qué te despierta curiosidad?

Una luz tenue acompaña la noche, silencio y soledad, en breve llegará el bullicio de las noches de agosto, en breve las noches serán distintas, los silencios se convertirán en algarabía y la soledad en multitudes.

Observo mi alrededor con curiosidad, no sé cuando volveré a vivirlo con la misma tranquilidad, con esos momentos para mí misma, para descubrir algo que estaba olvidado en un rincón, para disfrutarlo sin prisas, sin interrupciones.

Y ahí justo es cuando descubro que algunas cosas quedan tenues como esa luz, pero no terminan de apagarse, sólo hay que curiosear un poquito hasta encontrar el regulador que las haga brillar de nuevo.

B.D.E.B.

De nuevo yo

De nuevo yo

Si alguien no te pudiera ver, ¿cómo te describirías?

El paso de los años va dejando surcos en tu piel, líneas marcadas en los momentos de felicidad, aquellas que se forman cuando reímos, algo tan importante en la vida.

Ojos herencia de tu abuela, pequeños, marrones, no destacan como otros, son discretos como tú, pero tienen mucho que decir, son sinceros, brillan cuando estás feliz, se apagan cuando entristeces y se humedecen cuando algo duele o emociona.

Tu pelo siempre fue oscuro y ondulado, ahora se cubre de canas y aunque no eres de las más coquetas, decides cubrirlo y cambiar un poco tu imagen, quizás para gustarte un poco frente al espejo, aunque cada día eso te importa menos, en ti, en el resto hace mucho que dejó de importarte, prefieres un corazón bonito a una cara.

No eres alta, tampoco lo necesitas, por mucho que lo seas nunca llegarás a la luna ni a bailar con las estrellas, para eso simplemente tienes que soñar, soñar bonito.

Las manos, siempre bien cuidadas, quizás es de las partes de tu cuerpo que más prestas atención, no sólo del tuyo, de cualquiera, siempre te fijas en los ojos y después las manos. Si alguna vez cuando converso contigo cara a cara bajo la mirada, ya sabes que busco tus manos. Las manos nos sujetan para caminar juntos, para que no caigamos, cierran el abrazo y acarician, una caricia en el momento exacto quizás se siente más que un «te quiero». ¿Entiendes porqué me importan tanto?.

Un físico sencillo, sin llamar la atención, porque así soy yo, no me gusta llamar la atención, prefiero pasar desapercibida, y quien de verdad le importe se dará cuenta de mi presencia.

B.D.E.B.

Viernes santo

Viernes santo

¿Qué tradiciones de tus padres no has mantenido?

Llegamos como cualquier otro viernes santo a la casa, mis tíos y primos allí estaban esperando y ese señor bajito, regordete y con cara de bonachón, deseando recibir a su hijo mayor y al resto de la familia.

Es curioso porque mi abuela sonreía poco pero él si lo hacía, en cambio en mis otros abuelos era justo lo contrario, a ella se la veía feliz siempre y él (ya le dediqué una entrada) era muy serio y parecía enfadado siempre.

Viernes santo y una tradición, no se puede comer carne y por tanto toca mujol a la brasa. Ese día la cocina era cosa de hombres, mi padre y mi tío se encargaban de poner el pescado en la parrilla y llevarlo a las brasas y mientras él lo vigilaba, mi padre cogía el mortero y a mano preparaba un «all i oli» para chuparse los dedos (nunca mejor dicho, porque así terminaban de comerse el pescado)

Una tradición que recuerdo con especial cariño porque fallecieron mis abuelos y se perdió, aunque mis padres a día de hoy, siguen sin comer carne el viernes santo, pero yo si la perdí del todo, aunque lo que no he hecho ha sido olvidarme.

Cada año cuando llega ese día, en mis recuerdos está esa imagen de la parrilla con los pescados y de mi padre sentado en una vieja silla en la cochera, con el mortero en mano y preparando ese «all i oli».

Hay tradiciones que aunque no las sigamos ya, no quedan en el olvido.

B.D.E.B.