De nuevo gratitud

De nuevo gratitud

¿Qué emoción positiva sientes más a menudo?

Un año después de contestar esta pregunta me quedaría con la primera emoción de la que contesté entonces, la gratitud, porque la alegría no siempre ha estado tan presente en esta última etapa y aunque estas semanas en el camping, estén siendo una gran vía de escape, sé que en septiembre volveré a casa y a enfrentar esos problemas que se quedaron aparcados.

La gratitud sigue encabezando mi lista, y creo que cuando pasamos por malos momentos y tenemos a las personas pendientes de nosotros, aún está más presente ese sentimiento o emoción.

Desde niña me enseñaron a dar las gracias y no tuvieron que hacer mucho hincapié para que lo hiciera, hay cosas que con pocas veces que te digan, ya se te quedan, porque son también cosas que nacen.

Cuando crecemos las vamos haciendo muy nuestras y creo que terminan siendo algo que nos define, que va con nosotros mismos y que sabemos que nunca lo perderemos.

Agradezco a quien tiene una palabra amable, ese mensaje que llega en el momento adecuado, esa llamada para saber cómo estás, doy las gracias a quien me aguanta cuando no me aguanto ni yo, a ti que me lees, a quienes me escuchan cuando tengo tanto que decir, que no son los mismos que sólo te oyen.

Agradezco a quien me sostiene cuando se acaban las fuerzas, a quienes me abrazan en medio de la tormenta, a él, a ella, a ti, a vosotros, a ellos…

Dice el refrán que «es de bien nacidos, el ser agradecidos»

Así que sí, esa emoción o sentimiento que se llama gratitud es el que sigo sintiendo más a menudo.

B.D.E.B.

¿Y si no planificamos?

¿Y si no planificamos?

Esta visita si fue planificada

¿Cómo planificas tus objetivos?

Siempre me gustó planificar y  tener todo «más o menos controlado», no me gusta llevarme «sorpresas» y que surjan problemas que no pueda solucionarlos.

Pero con el paso del tiempo vas descubriendo que todo eso no es tarea fácil, que muchas cosas no dependen de ti y se te escapan de las manos, entonces tienes dos opciones, o dejar de planificar todo y dejar que la vida siga su curso, aunque a veces te lleve por el camino contrario al que tú hubieras escogido, o vivir en un estado de ansiedad continuo al ver como todo se escapa a lo planificado.

De un tiempo para aquí, me estoy intentando acostumbrar a no tener todo «bajo control» a dejar que la vida sorprenda un poco (unas veces para bien y otras no tanto), a dejar que algunos planes salgan sin planificarlos y a intentar disfrutar de las cosas que surjan en un momento dado.

Muchas veces la vida se nos va planificando y no sólo eso, lamentándonos de que las cosas no hayan salido como lo habíamos planeado.

Aún cuesta no planificar, pero estoy en ello 😉

Feliz fin de semana largo.

B.D.E.B

Perseidas

Perseidas

Sugerencia de escritura del día
Háblanos de esa palabra que todo el mundo tiene en la boca.

Cuando llegan estos días de casi mitad de agosto, es una de las palabras que tenemos en la boca. El estar al aire libre y cenr todos los días a la luz de la luna y las estrellas, a los que somos unos apasionados de ellas nos gusta observarlas, fotografiarlas y tumbarnos mirando al cielo para dejar volar nuestra imaginación.

«Era una noche despejada, la luna estaba en su fase menguante, el calor en la ciudad pegaba fuerte pero quizás en la montaña sería un poco más suave.

Cogió una manta ligera y vieja para echar al suelo, su vieja cámara, agua y algo para picar, la noche sería larga. Se subió al coche y se dirigió a esas carreteras llenas de curvas y bordeadas de vegetación, árboles alto que en el día debían de dar una buena sombra, algo ya difícil de ver en las cercanías de la ciudad, cada vez quedaba menos vegetación más que las plantas de decoración que algún dirigente hacía colocar para que la ciudad estuviera bonita, poco importaba el «oxígeno limpio» que se respirara en ella.

Empezó a subir al pequeño pueblo de montaña, observando el castillo que lo coronaba, por el día repleto de turistas, ahora por la noche sólo los residentes, es curioso como se convierte el bullicio en silencio en apenas unas horas. Después de la subida llegaba la bajada hacia el embalse, decían que era el mejor lugar para observarlas, en breve estaba en el lugar. Aparcó el vehículo en la zona habilitada y cogió todos los bártulos del coche para dirigirse al lugar idóneo, un claro al lado del embalse donde sólo se escuchaban los grillos rompiendo el silencio de la noche y algun avión que, a pesar de estar tan lejos, en medio de esa «nada» se escuchaba a la perfección.

Extendió la toalla en el suelo, picó algo de lo que había llevado y se tumbó con su cámara al lado. El cielo estaba completamente estrellado, no recordaba haber visto tantas estrellas desde hacía tiempo. Pero esas, a pesar de que le encantaban, no eran las que buscaba esa noche, buscaba las perseidas, esas de las que todo el mundo hablaba y sólo había conseguido ver una en una ocasión. Sabía que habría que tener paciencia, no era fácil pero no quedaba otra.

De repente comenzó el espectáculo, primero llegó una que casi no la vió, a los pocos minutos otra y poco después otra más, pidió un ddeseo, poder subirse a una de ellas y cruzar el firmamento. Parecía que el espectáculo había llegado a su fin, no se veían ni en el cielo ni reflejadas en el agua, de repente, a la orilla del embalse vió un brillo, se acercó lentamente y allí estaba ¿se habría caído sin apagarse? se acercó un poquito más y quiso tocarla, sintió un zumbido, como un pequeño calambrepero no le temió, la volvió a tocar y de nuevo el zumbido, parecía que le decíaa algo, intentó agarrara con las manos y la perseida se movió un poco más, se sujetó fuerte y fue entonces cuando la estrella se levantó y juntas volaron a lo más alto del firmamento. cruzaron el embalse y algo más, las montañas, se cruzaron con la luna que parecía sonreirla, y después volvieron al mismo lugar donde todo había empezado. Se soltó y la estrella subió de nuevo y volvió a cruzar el embalse hasta apagarse.

Ella recogio sus cosas y pensó que era una pena no haber podido captar esa imagen, nadie la creería. Tampoco importaba mucho, estaba feliz de haber vivido esa experiencia única y maravillosa.»

Una noche corriente se puede convertir en una espcecial, sólo hay que soñar, desear y dejarse llevar por la imaginación y esas estrellas fugaces tan dificiles de cazar pero que cuando se consigue es una experiencia maravillosa.

B.D.E.B.

Cuidados

Cuidados

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¿Cuál es la profesión que más admiras? ¿Por qué?

En más de una ocasión lo he dicho, que una de las profesiones que más admiro son todas aquellas relacionadas con la enseñanza, pero también admiro todas aquellas relacionadas con la salud y el cuidado de las personas, y como también he comentado el alguna ocasión, considero que son profesiones que quienes se dedican a ello tienen que tener algo de vocación para poder desempeñarlas al máximo.

Ayer justo hablaba con unos amigos de el tema de las profesiones, en el chiringuito del camping donde tomamos una cerveza o clara después del baño, conocemos a los camareros ya de otros años, pero hay siempre alguno nuevo, este año uno de ellos es una chica y es un poco «seca» en sus contestaciones (cuando le preguntas algo de buena manera), hasta sus compañeros lo dicen, y hablábamos precisamente de que para estar ahí uno tiene que servir (también por lo que hay que aguantar, que no es poco), yo hacía referencia de que no serviría, ni para estar detrás de la barra ni en una tienda de cara al público, porque creo que se me nota demasiado cuando algo no me gusta, no tengo la simpatía suficiente para atender al público y aún menos aguante jajajaja. Sirvo para el trabajo que hago, estoy siempre en la sombra y si hablo con los clientes es desde el teléfono, aunque cuando voy alguna vez de «visita» o vienen a la empresa, pongo mi mejor cara, también están los que ya conozco de hace tiempo que siempre me alegro de saludarlos (a la gran mayoría).

Pero cuando tu trabajo es tratar con las personas de otra manera, como un profesor que tiene que estar varias horas al día con los alumnos (cada uno de su padre y de su madre como digo yo, distintos y con sus cosas buenas y malas), o cuando te dedicas a la medicina, que tratas con personas que bastante están sufriendo para que llegue el médico y te suelte una «pedrada» (los hay así) o directamente no te mire ni a la cara cuando le cuentas lo que te pasa, tu entiendes que lleva toda la mañana o tarde pasando consulta, pero no eres un número, eres persona y sientes y padeces.

Y ya si hablamos del cuidado de niños (escuelas infantiles) o ancianos… ahí deben de tener todos los sentidos, y casi diría, que sentimientos puestos, porque tanto unos como otros entienden mejor todo si los tratas con cariño y ternura.

En definitiva, las profesiones que más admiro son aquellas relacionadas con el cuidado y enseñanza de las personas, porque tienes que valer para ello y creo que te tiene que nacer de dentro para transmitir ese apoyo que muchas veces necesitan.

Feliz semana.

B.D.E.B.