Gracias

Gracias

¿Cuál es tu palabra favorita?

Es una palabra que utilizo bastante a menudo, siempre tengo en mi cabeza un refrán que me enseñó mi madre «es de bien nacido, el ser agradecido», y quizás porque desde pequeña me enseñaron a ello, a dar las gracias (aparte de muchos otros valores más) hoy en día es una palabra que utilizo bastante.

Hay tantos motivos por los que darlas que sería difícil hablar de todos, así que me centraré por los que considero más importantes.

Dar las gracias a aquellas personas que se preocupan por ti, un mensaje, una llamada, o una visita, simplemente para preguntarte ¿cómo estás?, pero no por compromiso, si no porque les interesa saberlo. Dos palabras que llenan tanto que hay que agradecerlas.

Dar las gracias a aquellos que aunque sea su trabajo, te atienden bien cuando vas a hacer papeleos, cuando enfermas y tanto médicos como enfermeros te tratan como persona, no como uno más de la lista, porque aunque su trabajo sea el atenderte nadie les obliga a ser amables y en algunos casos lo son y mucho, quizás porque disfruten de su profesión.

Dar las gracias a mis padres, por haberme inculcado esos valores tan importantes y que tanto hacen falta hoy en día, y por muchas cosas más, primero por su amor y porque soy quien soy gracias a ellos.

Por eso y por mil cosas más, una palabra que si además la acompañas de una sonrisa es capaz de mover montañas.

A vosotros también, gracias y la mejor de las sonrisas por estar ahí detrás.

Feliz noche.

B.D.E.B.

Pensar

Pensar

¿Qué vas a hacer esta noche?

Esta noche volveré a pensar,

a reflexionar

¿Por qué vuelvo a estar en la misma situación?

En la misma casilla de salida

Esa que pensaba que se había quedado atrás

Que de nuevo estaba en el buen camino

Y de nuevo toca empezar

Gritas

Lloras

Nada calma

Nada te ayuda a estar mejor

Será otra noche de pensar

Que hiciste mal

¿O no fuiste tú?

¿Acaso es necesario buscar culpable?

Pensamos que duraría para siempre

Resguardados de todo peligro

Que juntos nada nos vencería

Nos creíamos fuertes…

Esta noche volveré a pensar

En lo que pudo ser y no es

En lo que sí fue

En lo que ¿será?

Esta noche volveré a llorar

Volveré a recordar la timidez

A recordar la pasión

Las risas,

Tu sonrisa

Las miradas,

Tus ojos

Las caricias,

Tus manos,

Esas que junto a las mías

Nos ayudaban a levantarnos

El uno al otro, el otro al uno

¿Lo siguen haciendo?

Esta noche volveré a pensar

En aquello que pensé, que nunca sería,

En aquello que no sé si será

Pensar y reflexionar

Y soñar…

Que todo se arreglará.

B.D.E.B.

Adiós…

Adiós…

Sugerencia de escritura del día
Si tuvieras que renunciar a una palabra que utilizas habitualmente, ¿cuál sería?

Hace tiempo renuncié a una palabra…

«Adiós»

Dura, difícil de pronunciar, dolorosa…

Implica demasiadas cosas

Renunciar, a algo, a alguien…

no volver a ver,

dejar marchar,

una despedida ¿eterna?

Hace tiempo que renuncié a ella,

la cambié por otras.

Un hasta pronto, un hasta luego,

un nos volvemos a ver.

un vamos hablando.

Despedidas esperanzadoras,

no un para siempre,

es a eso a lo que suena «adiós».

Dolorosa palabra

cuando dos no están de acuerdo en pronunciarla,

desgarra cuando llega ese «adiós» sin avisar,

o cuando avisa pero no estamos preparados aún…

Una palabra prohibida,

que dejé de pronunciar,

que no quiero volver a pronunciar,

que seguramente tendré que hacerlo.

Difícil es una despedida,

no sé hacerlo,

no quiero hacerlo,

solo cuando no hay remedio.

Ese día, con lágrimas en los ojos,

con semblante triste

y una mirada apagada

abriré la boca pero no prometo nada,

no sé si de ella, saldrá esa palabra.

No me culpes,

hace tiempo renuncié a ella,

me olvidé de pronunciarla.

B.D.E.B.

*Un adiós me suena a despedida, para siempre, para no volver a ver va esa persona. Quien me conoce sabe que muy rara vez suelo pronunciarla, mis despedidas son , hasta luego, hasta pronto, nos vemos, hablamos, pero un adiós me cuesta pronunciarlo.

Ellos

Ellos

¿Qué te hace llorar de felicidad?

Después de un mes estupendo, de unas vacaciones que se han quedado muy muy cortas a pesar de haber estado más de un mes allí.

Creo que cuando lo estás disfrutando el tiempo pasa muy rápido, cuando te das cuenta es hora de recoger y de volver. Este año hasta la recogida ha sido divertida y amena, al compás del resto y compartiendo comidas, cenas y baños en la piscina para refrescarse y descansar un poco.

Con pena de que se haya terminado todo y sólo una cosa, bueno dos, ha hecho que el regreso me haya hecho llorar de felicidad, estar de nuevo con mi hijo mayor (aunque sólo sea a las horas de la comida y cena) y verlos a ellos con toda la libertad todo el día, sin ajustar su espacio.

Antes me tumbaba en el sofá y tenía a uno encima, ahora los tengo a los dos, encima, saltando, tumbándose a mi lado y disfruto, me alegran esta amarga vuelta, tanto que he pasado más de mediodía desde el regreso con migraña, ayer desde la hora de comer hasta esta mañana, y ahora aquí, con ellos tranquilos a mi vera (si me muevo los dos detrás) tengo que reconocer que tampoco se está tan mal.

Mañana cuando vuelva al trabajo ya se hará cuesta arriba pero hoy vamos a disfrutar de estos momentos.

Feliz domingo a todos, y si hay que llorar, que vuestras lágrimas sean de felicidad.

B.D.E.B.