Pocas cosas me aburren, creo que si te rodeas de las personas correctas no hay momentos aburridos y si estás solo, el truco está en hacer aquello que nos guste para no aburrirnos, leer, un paseo por el mar, escuchar buena música o una buena película.
Me aburren las conversaciones vacías, las relaciones que no aportan, las compañías que no acompañan…
Y NO me aburre el compartir con aquellos que siempre están dispuestos a hacer lo mismo conmigo.
La distancia no se mide sólo en kilómetros, porque a veces tienes gente a tu lado que está a «años luz» y otras veces, los que están más lejos los sientes más cercanos. Incluso otras veces alguien se marcha a miles de kilómetros y es cuando lo sientes más cerca, raro ¿verdad?
Me gusta tener cerca a la gente que «está», a aquellos que me ganaron y tienen un hueco en mi vida, porque les interese quedarse, porque se sienten bien teniéndome como yo les tengo a ellos.
Me gustaría estar cerca de aquellos que están más lejos, porque aunque los sienta cercanos, me gustaría poder compartir momentos con ellos, un café (o dos o tres…) una larga conversación, mirar a los ojos directamente, observar una sonrisa, abrazar cuando es necesario, eso sólo puedes hacerlo si estás cerca.
Sin dudarlo, me gusta tener cerca a mi familia, porque son unos pilares importantes para mí, mis dos hijos los principales.
Y me gusta tenerte cerca a ti, sobretodo un día como hoy, el primer cumpleaños tuyo que pasamos separados desde que nos conocimos.
Hoy no soplaste las velas, nadie ha comprado tu tarta, pero todo llegará, desde el otro lado del planeta 生日快樂親愛的
Hace un par de días, Oscar del blog «memorias de un corazón roto«, escribió una entrada que no pude evitar el comentar, hablaba de las relaciones largas, que estaban hechas «de personas que decidieron perdonar, tener conversaciones incómodas, momentos de distancia, paciencia y sobre todo la decisión de luchar por un mañana unidos de la mano» (son palabras de él en esa entrada), y no puedo estar más de acuerdo.
Cuando estás en una relación larga (en mi caso 34 años, que se dice pronto), siempre hay un tira y afloja, es como estar en una noria, un día arriba, viendo el cielo y otros con los pies en la tierra, o más abajo aún.
Cuesta llevarlo, como le decía a él, no es fácil, hay mil problemas, pero también hay mil soluciones, si se quiere, si los dos quieren.
A veces llega un momento de ultimátum, por parte de uno, y es entonces cuando el otro abre bien los ojos y se da cuenta de que sólo hay dos opciones, o intentar arreglar aquello que se está rompiendo, o desecharlo y si acaso, más adelante, «comprar» otro…
Y entonces esa persona decide arreglar aquello que estaba rompiendo, que con el paso de los años y sin darse cuenta (o sí, pero sin querer verlo), ha ido rasgando poco a poco, y busca soluciones, y se empeña en reparar los daños, porque quizás aún no es tarde y hay reparación.
Del otro lado está la persona dañada (que también tiene su parte de culpa en esta historia) y tiene que decidir si realmente merece la pena volver a intentarlo o tirar toda una vida por los aires, si es cierto ese refrán que donde hubo fuego, siempre quedan brasas…
Que complicado ¿verdad?, pues así son las relaciones largas, complicadas, muuuuy complicadas. A veces son necesarios tiempos de reflexión, estar separados uno del otro para echarse de menos, para esperar esa llamada, ese mensaje, saber que el otro está deseando que amanezca el día donde tú estás para poder darte los buenos días y constantemente mandarte mensajes por cualquier tontería, para que sepas que está ahí, que te piensa.
Son complicadas, difíciles, a veces dan ganas de tirar la toalla, pero se trata de remar a la par, si uno se cansa en un momento dado, sacar el otro fuerzas para que no se pare, para seguir con el rumbo, ayudarse, perdonarse y completarse. Muchas veces los obstáculos los ponemos nosotros, otras veces los pone la vida pero de la mano podemos ser capaces de saltarlos.
En mi carta de presentación tendría que haber una imagen así o parecida.
Una vez más, escucho una canción y me llama la atención, esta vez ha sido por la similitud de cosas que dice en ella, conmigo misma.
La canción en cuestión es «Me presento» de Paula Mattheus, y habla de eso mismo, de como es, esto me ha llevado a pensar como me presentaría yo, aunque creo que en este sitio ya «me he presentado» más de una vez, o al menos poco a poco.
Y pensando esto, que normalmente cuando te presentas lo primero que solemos decir es «Hola, soy Blanca (en mi caso), encantada» siempre el nombre, y sin embargo en lugares como este, muchas veces no se dice el nombre, porque no es lo realmente importante, pero si nos presentamos de una manera más profunda, tanto que en ocasiones desnudamos nuestra alma y la dejamos expuesta.
En el apartado «sobre mí» de este blog, escribí esto «Alguien que llegó hasta este lugar de casualidad y me atrapó. Me encanta leer y nunca pensé que iba a escribir nada, pero por casualidades aquí estoy, leyendo lo que otros escriben y aportando mi granito de arena.» Se supone que es mi carta de presentación, en ningún lugar está escrito ese «hola soy Blanca», aunque si me despida con mi nombre, pero si que faltarían datos en mi presentación, muchos de ellos escritos en esa canción de la que hablaba, otros no están pero ya los conocéis, y algunos de ellos supongo que los seguiréis conociendo.
Sigo pensando que a través de las letras nos vamos conociendo, que no hay mejor carta de presentación que esforzarse un poquito en leer entre líneas, en querer conocer a la persona interiormente y sorprenderse con lo que vamos descubriendo.
Y si quedan dudas, siempre están las preguntas ¿verdad? Aunque a mí me cuesta hacerlas, y sin embargo no me cuesta contestar.