Mostrar lo que veo, mostrar lo que siento…

Mostrar lo que veo, mostrar lo que siento…

Hay muchos de los días que cuando salgo a pasear y me quedo mirando el mar, el amanecer, esas nubes pintadas de colores por los rayos del sol, el reflejo en el mar, no puedo resistirme a fotografiarlo y después mostrarlo, ya sea por aquí en alguna entrada o por redes sociales o en un estado. Me parece tan bonito que quiero mostrarlo tal y como yo lo veo, compartirlo con los demás.

Y así como me pasa con esas imágenes, hay momentos en los que los sentimientos golpean fuerte y también necesitamos mostrarlos, en ocasiones son felices y en otras justo lo contrario.

Cuando son sentimientos de alegría, felicidad, creo que los compartimos con la idea de que quienes nos lean se puedan contagiar un poquito de esa alegría o felicidad que sentimos, a veces incluso pasa, leemos a alguien y sin darnos cuenta sonreímos o reímos, y por un momento nos olvidamos de lo nuestro.

Pero otras veces lo que mostramos no es tan «feliz», no es alegría, en esas ocasiones creo que hasta salen las letras más bonitas, quizás porque sacamos todo ese dolor que sentimos y al salir se transforma en algo bello, aquí no queremos contagiar a nadie, lo mostramos para desahogarnos, para sentirnos un poquito mejor.

En ambos casos es como si tratáramos de sacar una fotografía, en este caso a nuestro corazón, mostrar como nos sentimos así como mostramos eso que vemos, compartirlo con el resto aunque creamos que es más complicado, pero al final todos lo hacemos, de una forma u otra, «disfrazando» las palabras o hablando con más claridad, pero creamos esa imagen de nuestro interior, que a veces no todo el mundo quizá la sepa ver, porque muchas veces nos quedamos en lo primero que vemos, otras nos detenemos a ver cada detalle y es ahí cuando se descubre lo que nos quieren mostrar.

Feliz noche de domingo y que tengáis una buena semana (esta cortita para algunos).

B.D.E.B.

Abrázame

Abrázame

¿Cuáles son tus emojis favoritos?

Cuando después de un viaje o escapada, de estar días fuera, regresas a casa, se te pone una ligera sonrisa de volver a tu hogar, a tu zona de confort, a donde perteneces. Pues algo parecido me ocurre cuando después de unas semanas  vuelvo a mi rincón, a ese paseo por la playa, a ese amanecer (cada día más temprano) y a esa paz tan necesaria.

¿Qué tiene que ver esto con los emojis? Muy sencillo, aquí siento ese abrazo de mi mar mediterráneo, de sus olas, y si tengo que elegir un emoji, sería ese, el abrazo.

Pero da la casualidad que yo siempre utilizaba uno (quizás el más habitual) 🤗 la carita lanzando el abrazo, hasta que hace poco más de un año, alguien (a quien le gusta pasear por la vida, y colarse en la de otros despacio y sin hacer ruido 😉) me mandó un emoji que no conocía 🫂, tengo que reconocer que soy un poco despistada y me tocó buscar para saber que eran dos personitas abrazándose, desde entonces se ha convertido en el favorito, porque aunque el otro lance ese abrazo, este es, no sé,  como que no se queda en el aire, como que sujeta fuerte, así que mi emoji favorito es ése, el abrazo fuerte, en el que te refugias y te sientes como en casa.

Hoy desde mi rincón os mando uno 🫂 con sabor a 🌊.

Feliz domingo.

B.D.E.B.

Debates

Debates

¿Sobre qué temas te gustaría debatir?

Si debatimos, que sea por nuestro próximo destino, si playa o montaña, si frío o calor, si en tren o en avión.

Podemos debatir sobre futuros inciertos, sobre caminos que se unen, sobre sueños, ilusiones.

Debatir sobre películas o series, si pasear o acurrucarse en el sofá, sobre estilos musicales, si evadirse o encontrarse.

Exponer opiniones, nuestra forma de ver las cosas, compartirlas, el uno con el otro, con cariño, escuchar, que te escuchen.

Debatir sobre el amor, juntos los dos.

B.D.E.B.

Calma

Calma

Después de más de dos semanas llenas de tormentas, cuando por fin llega algo de calma, respiras, hondo, profundo y sientes por fin que esa ansiedad se va disipando.

Hoy parecía que todo estaba dispuesto para que mi cabeza no pudiera pensar ni dar vueltas a nada, ni un momento a malas penas para preocuparme más de lo debido ni dejar que los nervios se apoderaran de mí, hoy justamente necesitaba (necesito) esa calma que perdí hace ya días.

Y es que justo hoy tengo que ver brillar a una de las personas más importantes de mi vida (mi pequeño), hoy es un día muy especial para él y para una niña preciosa, hoy es el día en que termina una aventura que comenzaron juntos y de la que se despedirán con la misma sonrisa e ilusión que la comenzaron.

Tal como estaban sucediendo las cosas, todo apuntaba a que este día iba a estar un poco empañado, una amiga se había ofrecido para ayudarme si lo necesitaba, a traer calma si había tormenta y a sujetarme de la mano si hacía falta, pero finalmente la calma llegó sola.

Hoy, ahora, toca prepararse y preparar a ese chico para que disfrute, para disfrutar con él, guardar todo lo acontecido en una caja y dejarlo arrinconado, y sacar la mejor de las sonrisas porque él se lo merece, ellos se lo merecen y después de tanta tormenta, esta calma era muy necesaria.

Hoy mi sonrisa es para él, para ella, pero también para quienes habéis estado ahí todos estos días.

B.D.E.B.

Arriesgar tu corazón

Arriesgar tu corazón

Photo by Jordan Benton on Pexels.com

Explica un riesgo que hayas asumido y del que no te arrepientas.

Hoy creo que tengo que darle una vuelta a esa pregunta. Normalmente no suelo arrepentirme de lo que hago, salvo cuando sin querer he podido dañar a alguien, ahí pido disculpas y me arrepiento de como he actuado.

Pero cuando he asumido riesgos no me he arrepentido nunca, porque si no ha salido bien he aprendido de ello.

Salvo un riesgo que asumí hace ya algunos años, y desde hace dos semanas me estoy arrepintiendo a cada segundo. Tuve que asumir ese riesgo, las circunstancias llegaron como llegaron y no había más alternativas, y hasta ahora ha sido llevadero, pero ya no lo es.

Porque donde yo puse toda mi confianza he recibido desconfianza, donde hice a ciegas lo que me pidieron, ahora lo observan con lupa, y donde puse mi corazón, de nuevo decidieron pisotearlo. La excusa perfecta podría ser «no es por ti», pero si la que asumió el riesgo soy yo, las consecuencias van hacia mí, la desconfianza también es hacia mí y el daño también me lo están haciendo a mí.

Así que sí, el riesgo más importante que asumí me estoy arrepintiendo, el de ofrecer mi buena fe a quien no la merecía, el abrir mi corazón a quienes no lo supieron valorar.

«C´est la vie» que dirían los franceses, aún no tengo claro como va a terminar todo, esta claro que quien no asume riesgos nunca pierde, tampoco gana, pero los próximos riesgos que asuma, dejaré mi corazón fuera, ya sufrió bastante…

B.D.E.B.