Gruñón

Gruñón

Se coló en la cesta de los juguetes, había un montón de ellos esparcidos por el suelo, pero ellos siempre buscan el que está dentro de la cesta, hasta que esta termina vacía.

Aún no controlan muy bien sus movimientos y claro, terminó dentro. Me miraba con esa cara de ¿qué ha pasado? Y ¿me ayudas a salir?, pero lo dejé y en cuanto me di la vuelta salió de allí directo a «morderme» los pies.

El tiempo pasa demasiado rápido pero a pesar de esa rapidez, nos da tiempo de aprender a querer. Casi dos meses de ver sus avances día a día, desde que sus ojitos estaban cerrados hasta que van correteando detrás tuya y atienden tu llamada.

Él mi favorito, aunque no debería de haber distinciones pero supongo que como en todo siempre hay ese «no sé qué» que hace que te llame más la atención, y suele ser mutuo, era llamarlo y venir corriendo hacia mí.

Hay momentos que esperamos pero aún así se hacen complicados, sabía que estaba «de prestado» y llegaría el día del «hasta pronto» ha sido mejor de lo que esperaba y seguiremos en contacto aunque no tan estrecho como hasta ahora, quizás sea por eso que ha sido un poquito más fácil.

En momentos así pienso en todos esos abandonos y otras atrocidades y después de vivir experiencias como esta aún los entiendo menos, una diminuta vida en tus manos y un amor incondicional de ellos, porque no saben hacer otra cosa que refugiarse en quienes les cuidan.

B.D.E.B.

Shé – Quédate
Compañías necesarias

Compañías necesarias

Poner una imagen de todos sería imposible, así que mejor una del terapeuta oficial.

¿Cuál es la mejor forma de lidiar con los pensamientos negativos?

La verdad es que me gustaría tener una respuesta en firme para esta pregunta, seguramente me ahorraría muchas cosas, pero creo que no hay una fórmula exacta, depende del momento y de «cuánto» dejemos que esos pensamientos negativos influyan en nosotros.

Cuando estamos pasando por un periodo más o menos bueno, si aparecen esos pensamientos negativos es fácil «ahuyentarlos», a veces solo con pensar en lo bueno que tenemos, o en algo que está por llegar y nos hace ilusión, conseguimos despejar un poco la mente y al final desaparecen.

Pero hay otras ocasiones que la mente nos gana la batalla, y si estamos en un momento emocional bajo, es justo la ocasión perfecta para que esos pensamientos negativos se apoderen de nosotros y, si no intentamos remediarlo, nos metamos en un pozo en el que no veamos la salida.

No hace tanto que pasé por ahí, y sigo día a día recuperándome y lidiando con esos malos pensamientos, ¿de qué forma? La principal fue buscar ayuda, apoyarme en todas aquellas personas que me tendieron una mano, esos largos paseos con el mar como terapeuta principal, y salir, estar ocupada, hablar de ello, escribir sobre ello… Quizás por eso cuando digo que tengo mucho que agradecer a mucha gente es por todo esto, por haber encontrado una mano a la que agarrarme, una palabra amable que escuchar o que leer, por aquel momento que a pesar de la tristeza alguien te hizo sonreír, incluso reír.

Hay ocasiones en que lidiar con esos pensamientos negativos es una dura batalla que te deja sin fuerzas y la mejor forma de ganarla es con el «empujón» de algunas personas.

B.D.E.B.

Kalaima – El demonio en la cabeza.
Me encanta(ba)

Me encanta(ba)

Una de las cosas que me encantaba era observar las nubes, ahora también sobre todo al amanecer.

¿Qué te encanta ahora que de joven odiabas?

Leo esta pregunta y me considero un poco ¿aburrida?, no sé, creo que me gustan las mismas cosas que me gustaban antes y lo que es odiar creo que no odio nada salvo algunas actitudes de las personas que nunca entenderé, pero no sé si llamarle odio, no es una palabra que me guste mucho.

Puedo decir qué es lo que me encanta ahora que en su día también me encantaba, el mar, el amanecer, el atardecer. Viajar, tomar un café en compañía, largas conversaciones, reír con los amigos, escuchar…hay un montón de cosas que me encantan, una gran lista que ya existía de joven.

Me encanta leer, escuchar música, la fotografía, cocinar…

Y mientras hago la lista sigo pensando si había algo que odiara entonces y que ahora me encanta, sigo pensando que no, al igual que tampoco hay nada que entonces me encantara y ahora odie.

Conforme vamos «adquiriendo experiencia» (queda mejor que eso de hacernos mayores), quizás cambiamos algunos hábitos, puede ser que nuestras salidas sean más tranquilas, que las «juergas» no sean tan a menudo como antes, que nuestras obligaciones ahora sean mayores, que no solo pensamos en nosotros, hay más gente detrás o delante,  pero la mayoría de nuestros gustos yo diría que no cambian mucho, al menos en mi caso, por eso lo de «aburrida».

Puede ser que si algo ha cambiado es la intensidad con la que se viven o disfrutan las cosas, cuando eres joven tienes toda una vida por delante y parece que te va a faltar tiempo, aunque cuando pasan los años vemos que pasan demasiado rápido y queremos también  disfrutar de cada momento y que no se pierda ni un segundo de ese tiempo que a veces lo vemos escaso.

B.D.E.B.

Mecano – Hijo de la luna.
Horas que no pasan…

Horas que no pasan…

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Algunas noches se hacen muy largas, cuesta conciliar el sueño y te desesperas hasta que por fin el agotamiento hace que esos párpados se cierren y comiences a ¿descansar? … dejemoslo en dormir nada más. Lo peor de todo es que después de esa noche larga, llega una mañana que se hace más larga todavía, que ese tiempo que habitualmente se pasa volando, parece que nos trranscurre, vas mirando el reloj una y otra vez y solo pasan apenas unos minutos.

Pero avanza sí, y llega el momento, llega la hora que estabas esperando y con ella más nervios aún, te falta el aire y aún no sabes como los dedos atinan a dar en las teclas y escribir lo que sientes en ese momento, porque hay dos opciones, o escribes o te ahogas en malos pensamientos y rompes a llorar, por tanto decides escribir.

Te preguntas como otras veces el ¿por qué?, si era necesario llegar tan lejos, pero de nuevo sabes la respuesta, no depende de ti, ya te lo has dicho muchas veces en este tiempo, ya te lo han dicho muchas veces, pero parece que tu mente no pueda entenderlo. Hasta el último momento tienes un hilo de esperanza, piensas en ese «ojalá» aunque sabes que no será, pero por una vez no te importa equivocarte, es más te gustaría equivocarte…

No quisiste estar en ese lugar, pero sin estar te sientes igual de mal que si estubieras allí un nudo en el estómago, los nervios a flor de piel, ganass de llorar, ganas de desaparecer, de que nada de esto hubiera pasado pero no se puede retrocedder el tiempo, y si se pudiera ¿podrías heber cambiado algo? de nuevo vuelves a lo mismo, no depende de ti.

La mañana se hace larga, mucho. Sigues dispuesta a razonar a ofrecer de nuevo, a intentar no pelear porque no tienes ganas de batallas, solo paz, tranquilidad, pero una vez más, no está solo en tus manos…

B.D.E.B.

Fuegos artificiales

Fuegos artificiales

Al terminar las fiestas de San Juan, realizan un concurso de fuegos artificiales en la playa del Postiguet. Desde la noche del 25 de junio (aunque realmente es el veintiséis puesto que comienzan justo a las doce), hasta esta noche, 29 de junio, día de San Pedro y Pablo.

No sabría decir cuántos años lleva celebrándose ese concurso, desde que tengo uso de razón al menos. Recuerdo de niña o bien bajar con mis padres a la playa, con unos bocadillos para cenar, o bien desde casa, bajar a la calle y desde la pequeña montaña donde estaba situado el edificio en el que vivíamos, ver al menos los que subían más alto, los que se tiraban desde el mar solo se escuchaban y se veía algún resplandor pero nos conformábamos con el resto, sobre todo yo con las palmeras blancas o anaranjadas pero sin colores, siempre han sido las que más me gustaban.

Más tarde, de adolescente, bajaba con las amigas a la playa, incluso nos dimos algún baño nocturno, a pesar de que no me gusta bañarme en el mar de noche, pero daba igual  si había que hacerlo se hacía.

Ya de mayor han habido también muchas noches de fuegos, desde casa, en la playa, en la terraza de algún centro comercial…principalmente cuando caía algún día en fin de semana. Este año tocó verlos mientras terminábamos de cenar, en una terraza bastante alejada del lugar pero aún así pudimos disfrutar de su belleza.

Ahora estamos más acostumbrados a ver esos fuegos, principalmente las «cajas chinas» que le llaman, en cualquier evento o celebración, bodas, cumpleaños, fin de año…es como ese broche final, esa celebración con algo bonito y aquí que la pólvora nos encanta, cada vez se utiliza más en todo ello.

El sábado mientras los veía recordaba esos momentos felices en los que había disfrutado de ellos, esa noche estupenda de la que estaba disfrutando, esas risas, esa felicidad por un momento y esos fuegos que parecía que celebraban todo aquello, la amistad una vez más, la complicidad, la buena compañía.

Pero después también pensé en ese otro momento ya cercano, uno que no se celebrará, porque termine de una u otra forma, no hay nada que celebrar, quizás el principio de un final pero no creo que sea motivo de celebración.

Esta noche a las 00:00 ya no será 29 de junio, ya será el día 30, un día marcado en mi calendario desde hace meses, culpable de muchas noches en vela. Último castillo de fuegos artificiales pero sin motivo de celebración, hoy quizás debería de mirar al cielo, dejarme llevar por esos disparos de mil colores y con una luna en su máximo esplendor alumbrando el mar.

Hoy en cambio solo deseo dormir y descansar y si fuera posible acelerar el día para que pase rápido.

B.D.E.B.

Luz Casal – Nada es imposible.