De nuevo ella…

De nuevo ella…

Ayer de nuevo estaba casi llena, yo en cambio me sentía completa, feliz, con buena compañía, con la «resaca» y el buen sabor de boca de esos días grandes de mi tierra, con fuegos artificiales de fondo y con recuerdos y risas mientras llegaban a la cabeza.

Ella estaba casi llena, pero la sentía en su máximo esplendor, jugaba a esconderse detrás de las palmeras, su reflejo en el mar, no podía faltar él en una noche bonita.

Como en otras ocasiones ella es protagonista de planes que surgen de la nada, salidas casi improvisadas a última hora pero que resultan mejores que las planeadas con semanas de antelación. Y es que creo que de eso se trata, de vivir el día a día, de improvisar y disfrutar del momento, de compartir ratitos, de reír, de dejar que nos ilumine la luna y que el mar nos transmita su frescura y su calma en esas noches de un verano recién inaugurado.

De nuevo ella es testigo de lo vivido, de lo disfrutado, de conversaciones, de miradas, de abrazos.

De nuevo ella casi llena y de nuevo yo me sentí completa en las cosas que realmente importan.

B.D.E.B.

Rozalén – Luz de luna.
Descansos…

Descansos…

Terminan las fiestas y dos citas importantes a la vuelta de la esquina. Una de ellas me hubiese gustado mucho cancelarla y lo intenté, pero no fue posible, a veces no todo depende de nosotros ni está en nuestras manos evitarlo. La siguiente sí que estoy deseando que llegue, este año adelanto mi «verano de camping» y marcho también el mes de julio.

No sabía si iba a poder ser, si tendría ganas de estar allí dos meses, pero ahora que se acerca la fecha, sinceramente, lo estoy deseando.

Hay situaciones que nos desgastan mucho y cuando llevas tiempo intentando que finalicen pero sabes que aún no ha llegado ese momento, es necesario tener un poco de tranquilidad para poder llevarlo y sé que allí, aunque esté trabajando a distancia, aunque los problemas sigan en mi cabeza y de vez en cuando sobrepiense las  cosas, sé que habrán muchos ratitos de esos de estar conmigo misma, de leer un libro, tumbarme a ver la luna y las estrellas, o simplemente sentarme a escribir aquello que pase por la cabeza.

Se necesitan vacaciones para poder desconectar de todo pero muchas veces, el simple hecho de cambiar las rutinas, el lugar habitual donde las hacemos, eso ya nos da un pequeño respiro y me doy cuenta de que ya necesito de ello.

No hace mucho una amiga me preguntaba si no me iba a aburrir yo sola allí (de lunes a jueves, después tendré compañía) y mi respuesta fue un rotundo «no», creo que durante todo este largo año (algo más) ha habido tanto estrés, sufrimiento, nervios y un largo etcétera, que aunque he ido capeando un poquito todo con mis escritos, mis paseos por el mar y con esas conversaciones de aquellos que siempre me sujetan de la mano, necesito ese cambio de aires como se necesita el respirar.

Así que deseando que pase esta semanita que me queda para estar de nuevo al aire libre,  disfrutar de un poquito de tranquilidad y olvidar todo aquello que nos impide lograrla.

B.D.E.B.

El chojín y Rozalén – No es egoísmo.
Fuego sanador

Fuego sanador

El fuego aparece un año más como broche para ese final. Poco a poco va consumiendo esas horas de trabajo, de sacrificio. Cada figura modelada, cada pincelada de color…

Hay algo más que se quema junto a todo ello, cada papelito depositado junto a todo lo malo vivido y deseando lo bueno que está por venir. Un ritual año tras año con ese fuego que todo lo quema, menos las ilusiones que permanecen intactas, aunque aquel año también se quemaron, y cuanto costó, pero años después resurgieron como el ave fénix, más fuertes y más poderosas.

Hay un ritual que llevas años sin hacer, este año tocaba, te pones allí y dejas que el agua moje tu cuerpo que caiga sobre tu rostro y que limpie el alma. Cuando termina todo te sientes feliz, renovada y dispuesta a enfrentar lo que está por venir.

Y entre toda esa madeja de emociones resurge una pequeña historia…

…se negaba a arder, la niña lo observaba casi con la ilusión de que no era el final, que no terminaría ahí, que continuaría. Él junto a un par de hombres más, acercaron las figuras a aquella llama que parecía quererse apagar, salvar aquel monumento, no podía ser el último.

Rociaron esas figuras con un poco más de aquel líquido, les hicieron agujeros para que las llamas cogieran el oxígeno necesario y la pequeña llama cogió fuerzas y se avivó en aquellas figuras, se sintió fuerte y poderosa y arrasó con la pieza central dejando solo una estructura de madera a punto de derrumbarse, como esa pequeña niña, una mirada fija, el fuego se reflejaba en esos ojos negros que brillaban por la humedad de las lágrimas, las que rodaban por sus mejillas.

Un diminuto corazón roto, un sentimiento oculto en él, dormido, hibernando, hasta que años después despertó y ya nada consiguió pararlo…

B.D.E.B.

Fuego – Vetusta Morla
Final…

Final…

Y poco a poco va llegando su fin. Hace apenas unos días que hablaba del «pistoletazo» de salida de las fiestas y esta noche acabará todo y los monumentos terminarán convertidos en cenizas.

Siempre que llega ese momento recuerdo aquel día, ese en el que supe que allí nunca más se volvería a plantar uno, que ese que se resistía a ser pasto de las llamas sería el final de una época que me dejaría siempre marcada con ese fuego en el interior.

Parece que todo lo que empieza acaba (aunque en ocasiones nos parezca que no) y llegan esos finales que tan poco nos gustan, mientras que los que esperamos nunca llegan.

Hoy se cierra de nuevo un ciclo, todo un año luchando y trabajando para vivir unos días intensos, para disfrutarlos y compartirlos. Creo que cuando se ve la fiesta desde fuera, no se aprecia o no se sabe que detrás de todo hay un grupo de personas, en ocasiones numeroso y en otras más pequeño, que son los que hacen posible que ese proyecto se lleve a cabo y se consiga llevar esos días de luz,color, música y fuego a cada pequeño rincón de la ciudad, encontrándose con un montón de problemas desde las trabas que a veces ponen las «autoridades» a aquellos que se van presentando en el día a día, pasando también por los económicos. Cada uno aportando su granito de arena, luchando todos (o casi todos) a una para que la ciudad luzca maravillosa en sus días grandes.

Hoy acaba todo y, aunque el cuerpo ya va pidiendo volver a la «normalidad», siempre queda ese sentimiento de pena por ese final que a la vez será el inicio de un nuevo ejercicio. Creo que aquel final me marcó bastante y es como si temiera que volviera a pasar, pero sé que no será así, que volveremos de nuevo.

Y aunque nos dé pena ver esos monumentos reducidos a cenizas, en ellos quemamos también esas malas energías y escribimos nuestros deseos, entre ellos uno, que un final traiga otro final deseado y a la vez esos finales traigan dos nuevos comienzos, el de un nuevo proyecto y ilusión en la fiesta y paz y tranquilidad para la vida…

B.D.E.B.

Mercedes Cañás – Todo en su lugar.
Lo que nos hace sentir.

Lo que nos hace sentir.

¿Quién te inspira más?

A veces unas bonitas flores para hacer una ofrenda. Otras un sol que aparece por el horizonte, o la cresta que forman las olas poco antes de romper.

Otras veces son unos diminutos ojos negros, que me obsevan como si fuese su  «salvadora» sin saber que esa mirada es la que me salva a mí.

En ocasiones son esas nubes que parecen pintadas por el sol en un atardecer, otras son grises amenazando una tormenta como esas que nos entristecen también el alma.

Me inspira una larga conversación delante de una taza de café y también una mirada profunda de esas que dicen «te entiendo, no necesitas explicarte», o ese abrazo que llega en el momento adecuado, cuando otros siquiera han notado que hay algo que duele.

También me inspira una canción, cuando la música se siente y la letra nos toca el corazón, cuando una melodía es capaz de erizarnos la piel.

Me inspiran esas palabras que llegan, esas que se sienten, que nos emocionan. Leer entre líneas, sentir lo que gritan…

Una imagen…imágenes que hablan por sí solas, que cuentan una historia, quizás no sea la que en su día se pensó, pero algunas están abiertas a nuestra imaginación.

Tantas cosas nos inspiran a escribir unas letras, pero todas tienen algo en común, que nos hace sacar de dentro aquello que pide a gritos estar fuera…

B.D.E.B.

Conchita y Gonzalo Hermida – Por las veces.