Se encontró en un paraje oscuro, la fina lluvia mojaba su rostro, pero eso no importaba, seguía su camino apresurando el paso, no le gustaba la oscuridad, sentía que la perseguían, le sucedía desde niña.
El viento comenzó a soplar, no era muy fuerte pero si lo suficiente para mover las ramas de los árboles, y estas a la vez producir sonidos que no le ayudaban precisamente a la calma.
Su corazón se iba agitando cada vez más, casi podía escuchar sus latidos y esa presión en el pecho y la garganta, recordaba esas pautas de respiración y las intentaba aplicar, pero costaba, mucho.
Se paró y agachó la cabeza mirando al suelo, la levantó con lágrimas en los ojos y su mirada se encontró con la de él
Hoy aprendí a no rebajarme, a no ponerme a la altura de quien no merece la pena, a ser un poco más humilde de lo que ya era, a tragar palabras que necesitaban salir y no permitir que lo hicieran.
Hoy podría haberme derrumbado, pero no lo hice, no permití que me vieran caer, para bien o para mal callé y no dejé ver mis sentimientos, no importaba que me ahogaran, llegará la soledad y el silencio para gritar fuerte aunque sea hacia adentro…
Hoy aprendí a callar lo que pueda dañar, porque no importa lo que hagan, tú no tienes que ser igual, no tienes que dejar que te cambien, siempre ser tú y mantener tu esencia.
Hoy de nuevo saco fuerzas y me apoyo en palabras, en conversaciones, en mi gente en ti, en ti también y de ti tampoco me olvido.
Porque hoy aprendí, que a veces es necesario no decir aquello que esperan que digas, no olvidar quien eres, no olvidar como eres y sobretodo que los que te quieren, te quieren por ser tú.
Hoy mi intención era ir a ver amanecer mientras paseaba por el mar, como cada domingo que puedo, y de hecho ayer puse la alarma para despertarme a buena hora, y sonó, y la pare…
Cuando esto pasa, sin trasnochar la noche anterior, y sin encontrarme mal físicamente, es que algo no va bien. No soy perezosa cuando se trata de ver amanecer en el mar, pero cuando llevas una semana que la mente no te deja dormir más que unas pocas horas, al final ya cuesta todo.
Esta semana comenzó bien, normal, con un lunes un poco cansada después del fin de semana fuera, pero por lo demás bien. Y llegó el martes y todo se torció unpoco, y el miércoles ya lo hizo del todo, y a partir de ahí pues creo que ya algo he ido dejando por aquí.
Lo he llevado lo mejor que he podido, a ratos bien, porque he visto que nos hemos unido aún más ante los problemas, pero la mente no deja de pensar y anticiparse y aunque en algún momento encuentra una solución fácil, la mayoría de veces sólo puede encontrar las más difíciles, las más duras, las peores que incluyen romper lazos y esas siempre duelen.
Hoy termina la semana pero a la vez comienza otra, esta vez comienza siendo complicada, aunque a la vez es cortita y por ello tengo esperanza de que pasen estos tres días rápidos y al regreso de vacaciones se solucione todo de la mejor manera.
Hoy ha terminado la semana desahogándome un poco con una amiga y ha servido para traer un poco de paz, será que el mar nos une y ella tiene el mismo efecto en mí. Gracias por estar.