
Hoy, en varias ocasiones, entradas en los blogs, comentarios y conversaciones fuera de aquí, ha salido a relucir la primavera y cuando algo a lo largo del día se nombra tanto, quizás toca seguir hablando de ello y dedicarle una entrada.
Como le decía antes a un amigo, la primavera siempre nos parece una estación alegre, las flores nos muestran su esplendor, los días son más largos, empezamos a quitar capas de ropa y da gusto salir a esos paseos, ya sea por el mar, bosques o un simple parque.
Pero esta primavera, miro alrededor y está siendo rara, me da la impresión de que esa alegría no está muy presente, el tiempo también se está comportando extraño, y no sé bien porqué pero no me está pareciendo como otros años.
Quizás también porque parece que cuando las cosas se enderezan por un lado, por el otro se tuercen y siempre hay algo por lo que estar preocupado y no todo lo bien que se quisiera.
También dicen de ella «que la sangre altera», y justo es eso lo que estoy notando estos días, que también estoy un poco alterada y que me irrito con facilidad, y eso (como ya expliqué en otra entrada) no es bueno, enseguida salta la alarma de que no todo está tan bien como quisiera.
Si además coincide en que los sueños me hacen despertar sobresaltada, porque aunque no sean pesadillas, casi lo parecen, provocan que días como hoy, una se levante con dolor de cabeza y un poco descentrada, así que si esto que estoy escribiendo no tiene mucho sentido, pido disculpas porque el día anda igual de raro que esta primavera.
Ya sólo queda esperar, y desear que la estación de la alegría mejore, que comiencen a florecer esos campos y también en nuestro interior, ya llovió suficiente para ello, ahora toca disfrutar de los colores de esta bonita estación y sonreír de nuevo.
B.D.E.B.




