Sacar y soltar

Sacar y soltar

Photo by Jill Burrow on Pexels.com

Normalmente estas fechas del año, son bastante dichosas para mí, a un día de partir a ese lugar vacacional, que aunque aún toque trabajar algunas semanas desde allí, desde luego no se trabaja igual, estar allí al aire libre, con mi taza de café al lado, frente a la pantalla del ordenador pero sólo hará falta levantar un poco la vista para darme cuenta de que nada tiene que ver con el resto del año.

Este año, esa ilusión está como un poquito apagada, porque aunque no quieras, todo lo que sucede alrededor te influye y por mucho que estás en ese proceso de sacar todo de dentro y soltar, aún queda mucho por hacer, demasiado diría, pero aún así tengo ganas de que llegue el día de mañana y ver si allí, el proceso de curación es un poco más rápido que el de aquí.

Van ya algo más de tres meses que empezó esta pesadilla, en la que han habido día buenos y muy buenos (gracias siempre a las personas que me rodean y que tiran de mí cuando ven que me quedo atrás) pero han habido también días malos, muy malos, de esos que te meterías debajo de una manta y no saldrías hasta meses después, sin importar la de cosas buenas que también podrías perderte, en ese momento no lo piensas.

En todo este tiempo yo pensaba que entre amigos, familia, y este mi sitio, había sacado todo y había ido soltando hasta descargar «casi» todo el peso, hasta el otro día que mientras hablaba con alguien y le contaba que era lo que me pasaba, de nuevo me rompí del todo, sin ser capaz de articular palabra sin tomar antes un respiro de unos segundos para que la voz no se quebrara, ahí me di cuenta de que aún queda mucho que sacar y que soltar y que va a ser muy complicado.

Dicen que todo pasa por algo y quizás este sea sólo un proceso por el que tengo que pasar para después llegar a esa libertad, tranquilidad y felicidad ¿por qué no?, pero a veces dudas, yo siempre dudo, quizás porque estoy demasiado acostumbrada a que cuando todo parece que va bien llega un nuevo golpe, pero otras veces pienso que la vida es así, una montaña rusa de vivencias en el que unas veces son un paseo agradable y otras te agarras fuerte porque parece que ese vagón donde vas va a descarrilar. Quizás si todo fuera maravilloso no lo valoraríamos, no valoraríamos a la vida, y es muy importante hacerlo, mucho.

Voy tener cinco semanas por delante para intentar desconectar un poco de todo esto, de disfrutar al aire libre, de retomar una afición que dejé hace un tiempo un poco de lado, de leer (entre ellos alguna recomendación) y a ratos también de sacar y soltar porque es muy importante hacerlo, porque se está volviendo necesario para volver a ser yo, esa persona que disfruta de las pequeñas cosas de la vida, o de las grandes porque la amistad creo que es de lo más grande que podemos tener y disfrutar.

Aquí o allí, acudiré a mi cita con este rincón y sin dudarlo a los vuestros.

B.D.E.B.

Pautas

Pautas

¿Qué estrategias sigues para mantener tu salud y bienestar?

Creo que ambas cosas están bastante relacionadas, si seguimos, más que estrategias yo diría que pautas, para nuestro bienestar eso directamente influye también en nuestra salud, principalmente la mental, porque hay otros aspectos de la salud que desgraciadamente por mucho que intentemos cuidarnos no está en nuestras manos.

Aún así las pautas que yo intento seguir son, una alimentación «sana» aunque siempre hay algún exceso (llámese café, o chocolate, o algún helado en verano), el vicio que tenía era el tabaco y ya lo dejé, y entre los buenos hábitos podría estar el de caminar y además cerca del mar, zona libre de humos y, aunque ahora llevo unos meses sin hacerlo, algo de ejercicio aparte del caminar.

Al margen de todo esto, también es importante otro tipo de pautas, estas más en el sentido emocional, no guardar las cosas dentro (quizás luego hable más sobre esto), rodearse de gente que te aporte ese bienestar que a veces nos cuesta conseguir por nosotros mismos, y a la vez alejarse de las envidias, de los engaños y de la gente que nos utilizan para su propio beneficio y cuando ya no les «sirves» te tiran como un trapo, no sin antes exprimirte.

Intentar no sobrepensar y relajarse, y para esto quizás una de las mejores fórmulas que tengo  sean esos paseos por el mar hasta mi rincón favorito.

Feliz noche y cuidaros, es importante, porque nadie nos cuidará igual de bien que nosotros mismos (o quizás si…).

B.D.E.B.

Fuera de tu alcance

Fuera de tu alcance

Ayer una persona me dijo «observa esta mesa, si se rompe la puedes arreglar ¿verdad?» Mi respuesta fue que sí, y me siguió diciendo «pero no todo está en tus manos arreglarlo, hay cosas que por mucho que tú quieras no las puedes arreglar y más si otros no quieren, y en este caso sabes que es así»…

Y entendí que por mucho que me duela y que quiera, realmente es así, hay cosas que están fuera de nuestro alcance y no podemos hacer nada, pero cuando estás demasiado acostumbrada a buscar soluciones, a evitar problemas y si llegan, a intentar solucionarlos (quizás porque en matemáticas siempre se me daba bien eso, que distinto de la vida real) pues te niegas a no dar con la solución, aún cuando esta no dependa de ti.

Desde ayer le doy vueltas a la conversación y aunque esa persona me dijo bastantes cosas que necesitaba oír, aún con esas, una parte de mí sigue sin terminar de estar conforme y se niega a sentarse en un rincón a esperar que otros decidan.

Por mucho que una intente disfrutar, y dejar todo aparcado, siempre vuelve a aparecer y a estar presente, a recordar «hola, estoy aquí, no me he movido…» y entonces llegan esos días que pesan y que lo divertido ya no lo es tanto, y lo que entretenía ahora aburre… vemos todo gris como si la paleta de colores hubiera desaparecido.

Pero en ocasiones, y en especial cuando escucharnos a nosotros mismos se convierte en bucle y no logramos salir de ahí, quizás toca analizar eso que nos están diciendo ¿puedes hacer algo más de lo que ya hiciste? Si la respuesta es no, entonces debemos de dejar de buscar soluciones a lo que ya no las hay y esperar a que salga el sol por donde tenga que salir, pero mientras lo hace no quedarnos sentados esperando que lo haga, toca seguir caminando.

Y si en algo soy experta es en caminar por la orilla de mi mar buscando el sol,  cazándolo cuando asoma y observando que siempre lo hace distinto a como yo lo recuerdo.

No todo se puede arreglar, y no todo esta en nuestras manos y lo que queda fuera de nuestro alcance, hay que dejarlo en manos de otros aunque duela.

B.D.E.B.

Mentir(nos)

Mentir(nos)

Hay días que uno lee una frase y la «haces tuya», porque define casi a la perfección lo que está, sintiendo en ese momento, así me ha pasado hace un rato, nuestro amigo Oniro en una de sus entradas ha escrito «fantasías de un fracaso — de un tipo roto que se miente un poco para salir del paso», y ha sido leerla y ponerme en esa piel, en la de alguien roto(a) que se miente a sí mismo para salir del paso.

Creo que a base de que la gente te vaya diciendo las cosas, al final sin querer vas haciendo caso y vas aparcando esa angustia, ese malestar y te llegas a creer que estás bien y que las cosas no deben de importar ni preocupar hasta que lleguen, pero a veces es suficiente que ocurran un par de cosas para que vuelvas a la realidad y te des cuenta de que no todo va tan genial como tu crees y que no debes de confiarte porque si no el golpe después será más duro.

Puede ser que por un tiempo vivamos en esa pequeña «fantasía» de que todo está bien y lo intentemos creer, o simplemente como le he dicho que esperamos mientras tanto resurgir más fuertes y así poder afrontar las cosas, pero también es cierto que hay día que asomas un poco la cabeza y compruebas que aún no estás preparado para salir, que te faltan fuerzas y que no, que las cosas no han pasado y que todavía te rompes cuando piensas en ello.

El caso es que sabes porque están pasando las cosas, ya sabías de antemano que esta semana hay dos citas importantes y te ibas a sentir así, que no lo ibas a poder remediar, al igual que sabes que esto seguirá siendo así por mucho tiempo, que tendrás momentos de tranquilidad y momentos de tensión de preocupación y de romperte, porque no puedes evitarlo.

Intentamos poner soluciones, hablar o a veces callar, porque muchas veces cuando no se habla de algo parece que no esté pasando, pero es difícil no hablar, porque entonces se queda todo dentro y casi es peor. El otro día una amiga se alegraba de escucharme por teléfono una «voz alegre» y seguramente en ese momento lo estaba, pero basta pasar un par de días y volver a esa realidad que no quiero, y ahí es cuando te das cuenta de esa frase «que estás roto pero te mientes para salir del paso», que en parte es muy necesario hacerlo, porque en procesos largos no puedes estar siempre así, necesitas estar un poquito bien y vivir, disfrutar, pero llegan otros ratitos que… no se puede evitar, lo intentamos pero no.

Soy la primera en animar cuando siento que alguien querido se encuentra mal y a veces me pregunto porque esos mismos consejos que doy no me los aplico yo misma, pero supongo que es más fácil animar a los otros porque te duele verlos mal, pero no te importa tanto estarlo tú, lo único que te preocupa es que quienes tienes al lado no lo vean para que no sufran.

Así que alguien como yo que siempre dice que odia las mentiras, sin embargo se miente a sí misma haciendo ver que todo está bien, curioso ¿verdad? Me recuerda a esa conocida frase del doctor House «todo el mundo miente», y quizás sea muy cierta.

B.D.E.B.