Reflejos

Reflejos

Nombra a los atletas profesionales a los que más respetes y por qué.

No compiten, solo disfrutan de ese ejercicio al aire libre, se cuidan para ellos, no para ser ovacionados por otros, no son profesionales en ello simplemente es un hobby, pero tienen mi mayor respeto.

Da igual soleado que nublado, una fina lluvia incluso les refresca a esas horas de la mañana, no importa, ellos caminan o corren sin parar, cuando lo hacen es para mirar al horizonte y después cerrar los ojos y respirar profundamente, recuperar la respiración entrecortada después del ejercicio, se sumergen en el mar como una ducha improvisada con la única espuma que la de las olas al romper.

Como si fuese una carrera voy detrás y su reflejo delante mía, el mío va detrás y a la vez delante de otros, sin competir, solo observando y compartiendo pasiones, quizás no deportiva pero tampoco somos atletas, solo paseantes, o corredores que nos gusta dejar nuestras huellas y reflejos en esa orilla.

B.D.E.B.

Relax

Relax

¿Qué haces para relajarte?

Habitualmente mi forma de relajarme es dando esos paseos que tanto me gusta por el mar. En horas en las que no hay mucha gente (casi tarea imposible ahora mismo), amanecer o atardecer, aunque ya sabéis que me declino por el primero que en mi tierra es el que se ve en el mar.

Pero es cierto que hay otras formas para relajarme. En estos meses de atrás que han sido un poco duros y que cada dos por tres habían noticias que me ponían nerviosa, necesitaba con urgencia salir de casa, adonde fuera, quedar con amigos para tomar un refresco, o simplemente dar un paseo o incluso ir a hacer la compra, quedarme en casa me provocaba ansiedad y cuando sonaba un móvil aún más hasta que descubría de quien era la llamada. Salir y estar con amigos, incluso algunas llamadas de ellos para ver como me encontraba era lo que hacía que me relajara un poco y quitara esa tensión de encima.

También me relaja despertarme de la siesta y, café en mano (para que digan que nos pone más nerviosos), leer los blogs amigos o escribir alguna entrada, eso también me trae una buena sensación de relax.

Soy consciente de que la etapa dura no ha terminado, ha sido un impas por el verano pero ahora «volveremos a la carga» y con ella habrá que buscar de nuevo ese relax necesario, esos métodos para hacerlo.

De momento ya empecé a practicar uno de ellos el domingo pasado, salir a cazar amaneceres y mañana si nada lo impide repetiré, aunque al paseo se unirá una amiga pero creo que las dos necesitamos de esa paz que nos da el mar para enfrentarnos a esa vuelta a la rutina.

Y tú, ¿qué haces para relajarte?

B.D.E.B.

Juegos sucios

Juegos sucios

¿Guardas rencor por algo? Cuéntanos por qué.

Hay quienes dicen que es rencor, yo no lo considero así, porque no quiero ni le deseo mal a nadie, no existe el odio ni malos sentimientos hacia aquellas personas que me hicieron sufrir, que lo hacen y lo peor, que hacen sufrir a los míos. Perdoné y estoy segura de que seguiré perdonando, pero olvidar es más complicado y por ello los necesito fuera de mi vida, simplemente por un motivo, para que no vuelvan a dañar ni a hacer sufrir más.

«Hoy de nuevo le vi llorar, sus lágrimas brotaron no sin antes ver como su rostro cambiaba, sentí su congoja, sentí su dolor, lo vi sufrir porque su corazón sigue sintiendo y duele ver como otros se aprovechan de ello.

Jugar con los sentimientos es jugar sucio, es aprovecharse, abusar de la otra persona. A sabiendas lo hacen, utilizan las formas más rastreras de llegar a donde duele y una vez en la herida, apretar fuerte para que vuelva a sangrar.

Conocer los sentimientos de otro no debería de ser para dañar más, no se deberían de utilizar como arma, pero para algunas personas todo vale y cuanto más duele parece que antes ganarán la partida.

Hoy de nuevo se rompió frente a mí, lo hicieron romperse, sus lágrimas eran amargas y su rostro reflejaba el dolor, un dolor que lo hago mío. Aún así no guardo rencor pero no me pidas que olvide…»

B.D.E.B.

«Plomo»

«Plomo»

Cuenta alguna anécdota del viaje más lejano que hayas hecho.

Al lugar que más lejano he viajado ha sido a Venezuela. Lo hice en tres ocasiones, la primera hace veintiséis años, la última hace dieciocho y después ya las cosas se pusieron peor y no volví más, quién sabe si algún día…

De esa primera vez, aparte de mil recuerdo maravillosos, hay también algunas anécdotas.

Una de ellas fue ir a un barrio de Caracas, digamos un tanto «conflictivo» a por unas pinturas que nos encargó mi suegro para la empresa que tenía allí y ante un sonido parecido al de petardos, preguntar al familiar con el que íbamos:

-¿Tato, están en fiestas que se escuchan petardos?

-¿Petardos? ¡Eso es plomo! Subir a la camioneta que nos vamos ya.

Como anécdota fue de las más significativas, aunque hubieron muchas cosas que me llamaron la atención, unas para bien y otras no tanto, pero me volví con un maravilloso sabor de boca de sus gentes y de la belleza de muchos lugares.

Los dos viajes siguientes también fueron especiales y desgraciadamente la situación se complicó y ya no volví nunca más. Quién sabe si algún día…

B.D.E.B.

A ellos los descubrí allí y en una fiesta de despedida, unos mariachis nos cantaron esta canción.
Al aire libre

Al aire libre

¿Cómo sería tu casa ideal?

Hace un tiempo la pregunta fue ¿cómo sería la casa de tus sueños? Y la respuesta hoy podría ser parecida, más que la casa de mis sueños o la casa ideal, yo busco el hogar, creo que es lo más importante.

Si hay un hogar donde hay abrazos, sonrisas, sinceridad, complicidad, cariño y un largo etcétera, la casa aunque pequeña, quizás sin lujos sólo lo estrictamente necesario, podría ser igualmente ideal.

Pero si tengo que poner una mejora algo que realmente me gustaría para ser mi casa ideal, sería poder sentarme al aire libre, con una taza de café entre las manos y poder observar el amanecer, el atardecer, la luna, las estrellas…

Y para terminar de hacerla ideal, siempre en buena compañía.

B.D.E.B.